La oruga procesionaria, es una especie que es muy común verla tanto en su fase de larva o de oruga como cuando está en su fase adulta y se convierte en una mariposa.

Existen múltiples nombres con los que se puede conocer a la oruga procesionaria, uno de estos es su nombre científico el cual es Thaumetopoea Pityocampa, el resto de los nombres varía según la región, entre los otros nombres comunes con los cuales se le puede conocer están: Cuc de pi es el nombre que se le da en Cataluña, Cuca de pi en Islas Baleares, sirganos es el término con el que se denomina a las orugas en procesión, piñu-mozorro o piñu-beldar en el País Vasco y procesionaria do piñeiro, carroceiro o arrieiro en Galicia.

Ciclo biológico de la oruga procesionaria

Al igual que otros lepidópteros, las procesionarias del pino tienen un progreso de Índole holometabólico en el cual presenta fases de Óvulo, larva, adulto/mariposa.

El período de apareamiento para los adultos de esta especie se da fundamentalmente en calor y tienen hábitos únicamente nocturnos para asimismo evadir a sus depredadores como lo pueden ser los distintos tipos de aves diurnas.

Una característica específica de estos insectos es que gracias a las tonalidades de su organismo es posible confundirlos con el ambiente, para asimismo lograr poseer otro modo de evadir a sus depredadores.

Salen de la tierra al ensombrecer y se encaraman a hierbas o pequeñas ramas, luego las hembras son localizadas por los machos y se aparean a la caída de la tarde. Y la misma noche del apareamiento, la hembra deposita los huevos sobre las copas de los árboles; el período puesta puede disponer de hasta 300 huevos.

Dieta alimenticia de la oruga procesionaria

En el sur de Europa y de América esta especie suele alimentarse de todos los géneros de pinus presentes en la región; sin embargo, característicamente muestra cierta preferencia por especies exóticas como el pino laricio, pino canario y el pino silvestre. De igual forma, en ocasiones se la ha definido una nutrición con base en especies de la familia Cedrus y Abies de la Península.

Posibles daños causados por la oruga procesionaria

Incluso cuando existen un sinnúmero de ejemplares de esta especie y estos tienen la capacidad de defoliar intensamente los árboles, difícilmente se les puede suponer como un azote, cuando mucho pueden lograr achicar los crecimientos de las plantaciones de pinos.

En lugares con fabricación maderera los daños deben ser de cuidado dependiendo la dimensión de los mismos. En lugares con un robusto estrés hídrico estas defoliaciones pueden ser muy insignificante referente al desarrollo interanual de los árboles, teniendo en cuenta las fuertes restricciones de desarrollo impuestas por el clima.

La consecuencia esencialmente dañina de esta especie es el potencialmente el daño a personas, sobre todo a los niños, provocado por los ejemplares situados en áreas recreativas, no solo por la repercusión estético que produce, sino por las urticarias que puede producir a personas y animales domésticos, por lo que debe evitarse cualquier relación con ejemplares que estén en el período de larva y circulan por zonas estrechamente afectadas.

Por lo tanto, más que una epidemia forestal esta especie puede alcanzar a ser una dificultad de salud pública. Esta orientación debe ser tenida en cuenta en la misión y el procedimiento de la misma.