A la hora de afrontar la menstruación, un medio de ayuda para mitigar el sufrimiento, que está ganando popularidad con el paso de los años, es la copa menstrual o vaginal. Podrían enumerarse múltiples razones que han provocado que se utilice cada vez más, como bien indica https://www.copamenstrual.xyz/,pero las que quizás más destacan, en este sentido, son el mayor nivel de limpieza que garantiza, el menor coste de su adquisición y su indudable respeto por el medio ambiente.

Los métodos tradicionales

En tiempos pasados, existían otras soluciones para este tipo de casos, siendo posiblemente las más conocidas el tampón higiénico y la toalla sanitaria.

En el primer caso, puede entenderse que su historia se remonta hasta hace más de dos milenios, con grandes diferencias respecto a la modalidad que lleva utilizándose las últimas décadas y con unos materiales de fabricación muy diversos que dependían de lo que el entorno natural proporcionase en cada lugar. En los tiempos actuales, se adquiere mayoritariamente como unidades desechables, que se insertan manualmente hasta el fondo de la vagina y se extraen mediante un cordón. Este tipo de tampón tiene apariencia de tubo, con un núcleo comprimido de material absorbente recubierto por una malla. También se comercializan con un aplicador formado por dos tubos de plástico, uno interior y otro exterior, que permiten su colocación, sin necesidad de tocarlo con las manos.

En cuanto a la toalla sanitaria o compresa, también de orígenes muy remotos, añadir, de forma sucinta, que se trata de un absorbente que se encarga de retener el fluido de sangre vaginal.

Una nueva alternativa

Si bien es cierto que podría considerarse que la copa vaginal existe desde 1867, según datos del Museo de la Menstruación y Salud de la Mujer en Maryland, Estados Unidos, su nacimiento oficial vendría de la mano de la inventora norteamericana Leona W. Chalmers, que patentó el invento en la década de 1930. Aunque era una idea ciertamente renovadora, no tuvo la popularidad que cabría esperar, debido al alto coste que representaba su adquisición, debido al material con el que estaba fabricada, además de resultar muy incómoda.

Sin embargo, en el año 2000, se daría un nuevo giro a la situación, con la utilización de silicona, que es el material que ha llegado hasta nuestros días, debido a la sensación etérea que transmite y su firme capacidad hermética.

¿Cómo funciona?

Antes de empezar a utilizarla, se recomienda encarecidamente una profunda higienización de las manos, mediante un proceso de lavado. Una vez superado este trámite se debe doblar la copa a manera de flor o pequeño taquito, luego insertarla dentro de la vágina, con cuidado, pero con decisión. Debe comprobarse que ha quedado totalmente dentro, incluyendo el tallo; si es así, la copa será un eficaz depósito de fluido menstrual, que se adaptará perfectamente a las características fisiológicas de la mujer que la lleve

No hay que olvidar que debe vaciarse al menos cada doce horas. Llegado este momento, solo se debe tirar de la parte interior, tallo o rabo, desecharlas y vaciar el contenido, para luego lavarla con agua y jabón neutro. Después de este procedimiento, podrá volver a ser insertada.

Valoración de su repercusión

Puede que, en los primeros días, surjan dificultades para acostumbrarse, pero poco a poco se podrán realizar todas las actividades diarias con ella, incluso otras de gran exigencia física, nadar, hacer ejercicio…

En comparación con los métodos citados con anterioridad, como los tampones, puede verse que ciertamente resulta mucho más cómoda, ya que se adapta perfectamente a la forma de cada cuerpo debido a la excelente capacidad material de la silicona para ajustarse. Asimismo, es un recurso muy sencillo, que no causará incómodos contratiempos en medio de momentos poco oportunos, por ejemplo, una jornada de trabajo, además de suponer un ahorro considerable de dinero, ya que no implica la compra constante de nuevas unidades y una solución muy respetuosa con el medio ambiente. También conviene añadir que no ocasiona ninguna clase de alergia y su utilización no será motivo de problemas de toxicidad, con la consiguiente reducción de enfermedades derivadas que este hecho conlleva.

Unas conclusiones sin duda favorables, que vienen avaladas por las investigaciones realizadas al respecto sobre posibles efectos secundarios negativos, que han arrojado que es un método sumamente seguro.

Una serie de razones que han provocado que, en lugares del mundo como Canadá o Sudamérica, su demanda pueda haber ya superado a la de los tampones y las compresas. Un dato muy meritorio si se tiene en cuenta que la información y la divulgación de contenido existentes en la actualidad sobre la copa menstrual es escasa o nula, muchos profesionales, de hecho, no están debidamente informados sobre el tema; una situación que queda contrarrestada, eso sí, con el poder de comunicación que tienen las redes sociales.