El acceso a todo tipo de información a través de internet ha supuesto, de forma innegable, una democratización del conocimiento. Hoy en día tenemos a un clic de distancia una fuente de información y de aprendizaje inagotable. Este gran avance no solo es revolucionario sino que es el gran logro de las últimas décadas. Sin embargo, sus consecuencias no siempre son las esperadas y es importante distinguir la información real de la que no lo es, especialmente cuando hablamos de salud

El llamado “Doctor Google”, ese médico ficticio al otro lado de la pantalla tiene más pacientes que nunca pero no siempre es fiable y, al mismo tiempo, provoca un aumento de la hipocondría digital, uno de los males del siglo XXI. Los profesionales de la salud juegan un papel muy importante hoy en día tanto en páginas web como en redes sociales o blogs. Muchas personas reconocen dejarse llevar por la información que leen navegando por internet sobre alguna dolencia o molestia y otros afirman que, pese a lo que les dice su médico de cabecera buscan una segunda opinión en la red. 

Según el último informe del Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones de la Sociedad de la Información (ONTSI), seis de cada diez españoles se informan sobre su salud a través de internet. Ya sea para buscar un diagnóstico que encaje con sus síntomas como para buscar remedios a los mismos. De hecho, el siguiente paso que va después del autodiagnóstico es la automedicación. Generalmente, la persona decide automedicarse para tratar lo que ellos consideran síntomas menores: dolor de cabeza, de estómago, resfriado…

El papel de los médicos frente al autocuidado

Los profesionales de la medicina tienen la oportunidad de arrojar luz sobre toda la información vertida en internet, no siempre veraz ni saludable. También ellos pueden hacer uso de las plataformas digitales para ofrecer datos reales y contrastados e incluso ofrecer recursos a otros médicos para fomentar una formación continuada y actualizada. 

La figura del médico se hace hoy en día más importante que nunca y sus consejos son un antídoto contra el dañino autodiagnóstico. 

Es clave visitar páginas de confianza, acreditadas y contrastar información. Además de recordar siempre que lo que le ha funcionado a una persona no tiene por qué funcionarnos a nosotros. Solo un médico puede indicarnos cuál es el tratamiento personalizado e intransferible que nos puede funcionar para una dolencia propia y concreta.