M√ĀS ALL√Ā DE LA NOVELA: LA OTRA PROSA

Mi entrada de hoy contin√ļa desde la anterior en el sentido de que quiero considerar aqu√≠ por qu√© la novela ocupa la primera posici√≥n en las filas de todos los textos literarios. De hecho, quiero considerar c√≥mo es que hemos confundido la narrativa con la literatura, reduciendo adem√°s la ficci√≥n solo a la novela, la novela corta y el cuento (y olvidando que el teatro y la poes√≠a tambi√©n pueden ser narrativos). Como sostuve en mi √ļltima entrada, la no-ficci√≥n narrativa no puede competir en la estima del p√ļblico lector con la novela debido a la fijaci√≥n generalizada pon la ficci√≥n narrativa, que para m√≠ es cada vez m√°s dif√≠cil de explicar, particularmente si tenemos en cuenta que a menudo la ficci√≥n narrativa se basa en hechos de la vida real (como ocurre en Moby-Dick), mientras que la no-ficci√≥n narrativa toma prestadas muchas t√©cnicas narrativas de la ficci√≥n, incluyendo la novela, la novela corta y el cuento.

Comenzar√© con una observaci√≥n muy b√°sica con respecto a un tema que a menudo damos por sentado. Cada vez que alguien es descrito como un ‚Äėescritor‚Äô, inmediatamente asumimos que esta persona debe ser un novelista. Cada vez que alguien afirma que le gusta leer, generalmente quiere decir que disfruta leyendo novelas. Sin embargo, no todos los escritores son novelistas y no toda la lectura consiste en leer novelas. Cuando me vi por primera vez etiquetada como ‚Äúprofesora universitaria y escritora‚ÄĚ, me qued√© desconcertada, porque nunca me he presentado como escritora a pesar de que en este momento soy autora de 8 libros, aparte de haber editado una larga lista de vol√ļmenes e incluso hacer alguna traducci√≥n. Emily Bront√ę, record√©moslo, solo public√≥ Cumbres borrascosas (1848). Sin embargo, la raz√≥n por la que ella es universalmente considerada como escritora y yo no (ni siquiera en mi fuero interno) es que ella escribi√≥ una novela (y hermosa poes√≠a) y yo escribo ensayos.

Bront√ę no era una escritora profesional, y yo tampoco, sin embargo, eso es irrelevante, porque lo que cuenta para ser un ‚Äėescritor‚Äô no es la capacidad de comercializar la propia escritura, sino seguir una vocaci√≥n que supuestamente es art√≠stica (yo soy escritora vocacional, pero no del tipo art√≠stico). Bront√ę ciertamente produjo arte literario en su novela, pero la gran mayor√≠a de los novelistas activos hoy en d√≠a no son en absoluto capaces de escribir prosa art√≠stica, siendo en su mayor√≠a competentes en el oficio de contar historias. No hay nada de malo en producir y disfrutar de un cuento bien contado escrito en prosa funcional, pero ese tipo de novela debe ser disfrutada y estudiada como narrativa, no como literatura. Antes de perderme en mi propia argumentaci√≥n, debo se√Īalar que no solo los autores de ensayos (acad√©micos o de otro tipo) tambi√©n son escritores, sino que algunos de ellos son capaces de escribir prosa literaria de una calidad mucho mayor que la mayor√≠a de los novelistas. Como ejemplo, leed cualquiera de los exquisitos ensayos de Robert Macfarlane sobre la naturaleza, y luego leed cualquier novela ganadora reciente del Premio Booker y decidme d√≥nde se puede encontrar la mejor prosa literaria.

Un punto a√ļn m√°s b√°sico que los que he planteado es que toda la escritura se produce en verso o en prosa. Ahora identificamos el verso con la poes√≠a, y toda la poes√≠a con la poes√≠a l√≠rica, pero de hecho el verso se puede utilizar en cualquier tipo de escritura. Podr√≠a, sin duda, escribir este blog en verso en lugar de prosa. El verso se ha utilizado en la narrativa, desde baladas hasta poemas √©picos que se extienden a muchas p√°ginas, y de hecho en novelas. El verso sol√≠a ser de uso com√ļn en teatro, pero, si no me equivoco, T.S. Eliot fue el √ļltimo autor importante en escribir obras de teatro en verso, situ√°ndolas adem√°s en √©poca contempor√°nea. Asociamos el verso a obras centenarias, como las de Shakespeare y compa√Ī√≠a, pero tendemos a olvidar que nadie ha hablado nunca en verso, y que la poes√≠a (especialmente el verso sin rima ingl√©s) fue de gran utilidad mnemot√©cnica para los actores. Para resumir este punto, escribir en verso consume mucho m√°s tiempo que escribir en prosa, pero en realidad no hay ninguna raz√≥n por la que el verso no deba dominar sobre la prosa. Por favor, tened en cuenta que no todos los poemas son textos literarios capaces de producir una impresi√≥n art√≠stica, a pesar de que aceptamos que la poes√≠a (los textos creados a prop√≥sito para usar el verso art√≠sticamente) es parte de la literatura.

As√≠ pues, lo que no est√° escrito en verso, es prosa, un estilo de escritura en el que el ritmo es secundario y la rima no se usa (a pesar de que el verso utilizado principalmente en el drama isabelino, y por Milton en Paradise Lost, tampoco tiene rima). La prosa puede ser un instrumento muy romo (l√©ase cualquier conjunto de instrucciones) o una herramienta muy sofisticada, capaz de sostener desde un tuit ingenioso a toda la Wikipedia. Aqu√≠ es donde la palabra ‚Äėcreativa‚Äô complica las cosas. Nadie esperar√≠a que un art√≠culo de peri√≥dico o revista usara la prosa de una manera creativa, ya que el prop√≥sito principal de la prosa en ese tipo de textos es transmitir informaci√≥n e ideas. El segmento m√°s creativo de la escritura en prosa se encuentra en los textos literarios que incluyen, permitidme recalcarlo de nuevo, el texto dram√°tico (para el escenario tambi√©n para la pantalla) y lo que obstinadamente llamamos ficci√≥n, como si la ficci√≥n no se pudiera encontrar en la poes√≠a narrativa y en las obras de teatro.

Una vez que el experimento de Eliot en la escritura de obras de teatro en verso termin√≥, debo decir que cualquier impulso literario se perdi√≥ para el teatro. Con esto quiero decir que los autores desde Beckett en adelante no vieron ning√ļn sentido en cultivar una prosa creativa del tipo que hace cosquillas al cerebro con el ingenio de las palabras, prefiriendo en cambio centrarse en lo situacional, ya sea narrativo o no narrativo. Pensando en las mejores obras de los siglos XX y XXI que he visto, me llama la atenci√≥n que las amo ya sea por la historia que cuentan o por la experiencia que ofrecen, si bien dif√≠cilmente las citar√≠a como ejemplos de arte ling√ľ√≠stico tal como todav√≠a citamos a Shakespeare (tanto su verso como su prosa).

Ser√≠a absurdo afirmar que la prosa utilizada en cuentos, novelas cortas y novelas ya no es art√≠stica, pero ciertamente creo que la mayor√≠a de las novelas son apreciadas por su trama m√°s que por la calidad de su prosa. Recientemente he le√≠do The Power of the Dog (1967) de Thomas Savage, la novela que Jane Campion adapt√≥ tan incre√≠blemente bien para la pantalla, como guionista y directora. Esta novela ha sido mi experiencia lectora m√°s satisfactoria dentro de este tipo de libros en todo el a√Īo (por lo tanto, la mejor novela entre las veinte que he le√≠do hasta ahora) y mientras la le√≠a me preguntaba por qu√© funciona tan bien. Creo que se debe a una feliz superposici√≥n de control narrativo total (Savage sabe cu√°ndo proporcionar detalles aparentemente triviales que luego se revelan cruciales) con una prosa que est√° por encima de las necesidades b√°sicas de la historia. No hay grandes revuelos po√©ticos, pero la prosa de Savage es precisa y perspicaz en sus descripciones y en su di√°logo. ¬ŅSignifica esto que El poder del perro es gran literatura? La respuesta es que es gran narrativa, superior a muchas otras novelas, aunque no necesariamente proporciona una mejor experiencia de lectura que algunos grandes libros de no-ficci√≥n que he le√≠do. Pero ¬Ņes la novela de Savage literatura? No, si pensamos que el autor no estaba particularmente interesado en escribir prosa art√≠stica. S√≠, si utilizamos el concepto ‚Äėliteratura‚Äô como sin√≥nimo de narrativa, tal como se hace hoy en d√≠a.

Se da la enigm√°tica posibilidad de que la literatura pudiera estar ya muerta con la excepci√≥n de la poes√≠a si consideramos la literatura como el uso art√≠stico del lenguaje. Tanto en el texto dram√°tico (esc√©nico y audiovisual) como en la ficci√≥n en prosa (novela, novela breve, relato) cualquier intento de llamar la atenci√≥n sobre el lenguaje en s√≠ mismo se percibe como un obst√°culo; independientemente del grado de fantas√≠a en la trama, todas las obras utilizan di√°logo, descripci√≥n y comentario autoral simples y funcionales. Ning√ļn escritor narrativo est√° haciendo ahora un esfuerzo (o muy pocos) para aprovechar al m√°ximo las posibilidades del lenguaje, prefiriendo en cambio poner sus energ√≠as en la situaci√≥n (la caracterizaci√≥n est√° muriendo o casi muerta). Ya sea que vayamos al teatro, veamos las √ļltimas series de Netflix o nos recostemos en el sof√° con una novela en nuestras manos, no queremos que se nos ofrezcan r√°fagas de lenguaje elaborado, sino una narrativa que fluya bien y est√© inteligentemente construida, y un di√°logo que sea lo m√°s cercano posible a la vida real (¬°sin versos, por favor!) incluso cuando la obra en cuesti√≥n est√° ambientada en el Marte del s.XXIV.

Si, como sostengo, la novela no es realmente un repositorio de prosa art√≠stica no hay, por tanto, raz√≥n para darle tanto espacio en las titulaciones de Literatura, la cr√≠tica acad√©mica, las rese√Īas ni la lectura. Si los novelistas no son m√°s capaces que, digamos, los cient√≠ficos, de escribir el tipo de prosa que te hace admirar la flexibilidad art√≠stica del lenguaje, entonces ¬Ņpor qu√© son tan valorados? Si decimos amar la literatura y no solo la ficci√≥n, ¬Ņc√≥mo es que muy pocas personas disfrutan de la poes√≠a y casi nadie lee obras de teatro?

En nuestros Grados de Literatura Inglesa la poes√≠a y el teatro ocupan solo un peque√Īo rinc√≥n, y si la presencia de la ficci√≥n breve es m√°s o menos estable, esto se debe a que los estudiantes que se dan atracones de series de televisi√≥n durante horas ya no tienen paciencia para las novelas. Mucho menos para otros g√©neros. El curso de Literatura Victoriana que imparto se centra en cuatro novelas. Sol√≠a llamarse G√©neros de la Literatura Victoriana y duraba dos semestres. Cuando se redujo a un semestre, perdimos la obra (The Importance of Being Earnest de Oscar Wilde), la poes√≠a y la selecci√≥n de pasajes de ensayos Victorianos. Todav√≠a les doy a los estudiantes los libritos con los poemas y los ensayos, pero el tiempo que necesito para ayudarlos a leer las novelas ha reducido el tiempo que podr√≠a usar para los otros g√©neros a nada. La broma es que los verdaderos superventas de la √©poca victoriana fueron los libros religiosos. A los lectores victorianos les encantaban los sermones, al parecer.

Para resumir mi argumentación, me gustaría que pudiéramos reconocer que lo que llamamos literatura es en realidad narrativa, y que la novela no es mejor que la no-ficción narrativa a la hora de ofrecer historias interesantes contadas en prosa de calidad similar. Los ensayos, como muestra Robert Macfarlane, pueden ser de mayor calidad literaria que las novelas si nos fijamos en la belleza de su prosa, mientras que el creciente peso del realismo está haciendo que sea cada vez más difícil utilizar el lenguaje literario en todo tipo de ficción. No estoy resucitando el viejo debate de si los novelistas populares deberían ser parte del canon lo mismo que los literarios. Más bien, llamo la atención sobre la extraordinaria cantidad de energía que absorben las novelas incluso en los grados de Literatura en comparación con otros géneros que sí se preocupan por el arte literario (como la poesía) y otros géneros escritos en prosa de calidad similar y por autores tan competentes como los novelistas o incluso más.

Si no estáis de acuerdo conmigo, por favor enviadme ejemplos de prosa bellamente elaborada en la ficción reciente y continuaremos la conversación. Gracias.

Publico una entrada una vez a la semana (s√≠gueme en @SaraMartinUAB). ¬°Los comentarios son muy bienvenidos! Desc√°rgate los vol√ļmenes anuales de https://ddd.uab.cat/record/116328 y visita mi sitio web https://gent.uab.cat/saramartinalegre/. La versi√≥n en ingl√©s del blog est√° disponible en https://blogs.uab.cat/saramartinalegre/

LEER MOBY-DICK SIN DISFRUTAR EN GRANDE (COMO UNA BALLENA)

NOTA: en el original en ingl√©s de esta entrada juego con la expresi√≥n ‚Äėhaving a whale of a time‚Äô que s√≥lo se puede traducir como ‚Äėdisfrutar a lo grande‚Äô (o ‚Äėpasarlo bomba‚Äô). Aqu√≠ me invento ‚Äėdisfrutar a lo grande como una ballena‚Äô para estrechar la distancia ling√ľ√≠stica.

Michael Quinion explica en su hermoso diccionario en l√≠nea de modismos World Wide Words el origen de la expresi√≥n ‚Äėhaving a whale of a time‚Äô, que significa disfrutar enormemente. El modismo tiene su origen, como es f√°cil de conjeturar, en la idea de que las ballenas son animales grandes con los que se pueden comparar grandes cosas. Aparentemente, informa Quinion a sus lectores, la jerga estudiantil estadounidense de principios del siglo XX fue muy prol√≠fica en sus muchas referencias a las ballenas. El art√≠culo de Willard C. Gore, ‚ÄúStudent Slang‚ÄĚ para The Inlander, revista de los estudiantes de la Universidad de Michigan (diciembre de 1895), define ‚Äúballena‚ÄĚ como 1. Una persona que es un prodigio ya sea f√≠sica o intelectualmente (‚ÄúEs una ballena en el tenis‚ÄĚ) y 2. Algo excepcionalmente grande, severo o alegre, de ah√≠ el modismo que ‚Äúhaving a whale of a time‚ÄĚ (en Quinion). Hacia 1901, se√Īala Quinion, el modismo ya estaba completamente consolidado y ‚Äúnunca ha desaparecido‚ÄĚ.

Este pr√≥logo es mi introducci√≥n al problema que he sufrido como lectora estas √ļltimas semanas: no he disfrutado como una ballena leyendo Moby-Dick; or, the Whale (1851) de Herman Melville. Este ha sido, si mal no recuerdo, mi tercer intento de leer este afamado cl√°sico americano y si esta vez he perseverado es solo porque hab√≠a anunciado a dos colegas especializados en Melville que por fin estaba leyendo el libro. Estoy coeditando un libro llamado Detoxing Masculinity al que uno de mis colegas (Rodrigo Andr√©s) ha contribuido con un cap√≠tulo sobre Moby-Dick y pens√© que hab√≠a llegado el momento de llenar ese lamentable vac√≠o en mis lecturas. Adem√°s, mi doctoranda Xiana V√°zquez est√° trabajando en una tesis sobre los humanos como presas, y me parece que la novela de Melville es fundamental para su tesis. Por favor, tened en cuenta que Moby-Dick es un cachalote, un depredador dentado a diferencia de la a√ļn m√°s enorme ballena azul, animal que filtra el agua y as√≠ selecciona el menudo krill que consume. Ning√ļn humano ha sido devorados por un cachalote (que se sepa), y a pesar de la constante especulaci√≥n sobre si la ballena que se trag√≥ a Jon√°s podr√≠a haber sido un cachalote, los estudios cient√≠ficos indican que el profeta habr√≠a sido aplastado en tal evento.

El problema de Moby-Dick no es su extensión (539 páginas en su edición de Project Guttenberg) sino la problemática fusión en el texto de, esencialmente, dos libros: uno, una fábula sobre cómo el Capitán Ahab se obsesiona con la ballena blanca que le amputa una pierna; el otro, un informe de no ficción (no lo llamaría ensayo) sobre la caza de ballenas y las ballenas en sí, en particular los cachalotes. Nam Peruge afirma en una entrada de su blog que los lectores pueden omitir los 100 capítulos no narrativos de la novela y centrarse en los 35 restantes que son narrativos, estrategia que, de hecho, se puede seguir al estilo Rayuela. El problema, como se puede ver, es que si solo se leen los 35 capítulos narrativos no se puede presumir de haber leído Moby-Dick, esta supuesta novela que es más una obra no-ficción que de ficción. El otro gran problema es que mientras que los capítulos narrativos son lo suficientemente competentes como aventura, la larga lista de capítulos no narrativos es bastante aburrida como no-ficción. Soy una lectora diría que paciente pero a pesar de mi amor por la no-ficción y de estar habituada a la prosa académica, que suele ser bastante seca (incluida la mía), tuve muchas dificultades para leer más de treinta minutos seguidos la prosa en excesivo detallada de Melville. El día que leí Moby-Dick durante una hora seguida estaba en un tren sin nada más que hacer (o leer).

De hecho, he utilizado con Moby-Dick un viejo truco de mis d√≠as de estudiante, que consist√≠a en combinar los libros que ten√≠a que leer para la clase pero que no me gustaban con un libro que me encantaba. Si le√≠a una buena parte del texto obligatorio, entonces me permitir√≠a leer un poco del que prefer√≠a. Por puro accidente, mi elecci√≥n de compa√Īero para Moby-Dick result√≥ ser una combinaci√≥n perfecta. The Tiger: A True Story of Vengeance and Survival (2010) de John Vaillant (que deber√≠as apresurarte a tomar prestado de Internet Archive antes de que lo cierren, como podr√≠a suceder), es un emocionante volumen narrativo de no-ficci√≥n sobre la caza de un tigre siberiano devorador de hombres. Vaillant cuenta, adem√°s, la historia de esta especie y de c√≥mo el colapso de la Uni√≥n Sovi√©tica llev√≥ a su desesperada situaci√≥n. Su obra queda tan cerca de Moby-Dick en muchos sentidos que Vaillant incluso usa como ep√≠grafe una cita de Melville para uno de los cap√≠tulos. Los dos libros difieren, sin embargo, en un punto importante: a pesar de que The Tiger es la mezcla perfecta de lo informativo y lo narrativo a la que Melville apuntaba, nunca competir√° con Moby-Dick porque los libros de no-ficci√≥n todav√≠a sufren del absurdo prejuicio de ser considerados inferiores a la ficci√≥n.

Esto se debe a la adoraci√≥n moderna de la imaginaci√≥n autoral. La iron√≠a es que aunque Melville invent√≥ al Capit√°n Ahab y tuvo la idea de hacer que su cachalote fuera albino (ver lo popular que es hoy en d√≠a la ballena jorobada blanca Migaloo), este autor se inspir√≥ en un episodio hist√≥rico muy conocido, el del hundimiento del ballenero Essex en 1820 por un cachalote. El primer oficial Owen Chase public√≥ al a√Īo siguiente su Narrative of the Most Extraordinary and Distressing Shipwreck of the Whale-Ship Essex, relato que llev√≥ a Melville a escribir su novela 30 a√Īos despu√©s. El suceso del Essex inspir√≥ tambi√©n al autor estadounidense Nathaniel Philbrick a escribir un volumen de no-ficci√≥n verdaderamente admirable, uno de los mejores libros que he le√≠do, en cualquier g√©nero: In the Heart of the Sea: The Tragedy of the Whaleship Essex (2000), que gan√≥ el National Book Award for Nonfiction. En 2015 Ron Howard lanz√≥ la adaptaci√≥n cinematogr√°fica, una pel√≠cula de ficci√≥n (no un documental) con Chris Hemsworth interpretando a Chase (que no era tan guapo…).

Los muchos lectores que comparten sus problemas con Moby-Dick en Goodreads (ver el complet√≠simo comentario de ‚ÄėMatt‚Äô) mencionan la obra maestra de Philbrick como un volumen que, a diferencia del de Melville, les hizo disfrutar como ballenas. Mi colega Nick Spengler, que quiere ense√Īar Moby-Dick en una optativa semestral, me dice que la novela de Melville debe abordarse como una construcci√≥n singular en lugar de una novela est√°ndar. Me cont√≥ que los ilustres Francisco Rico y Gonzalo Pont√≥n compartieron en la UAB una asignatura optativa similar sobre El Quijote, un texto tambi√©n compuesto y no lo que ahora conocemos como novela. Mi impresi√≥n es que nuestros estudiantes tendr√°n dificultades para leer a Melville, aunque conf√≠o en que si alguien puede hacer que Moby-Dick sea atractiva, este es Nick. Yo misma me matricular√≠a en su clase. Como le dije, estoy planeando ense√Īar un curso de no-ficci√≥n en 2023-24, que sin duda incluir√° In the Heart of the Sea, por lo que bien podr√≠a ser que los estudiantes lean los dos libros simult√°neamente. ¬°Ser√° un experimento interesante!

El otro gran problema al que se enfrenta hoy la (supuesta) obra maestra de Melville es su enfoque insensible hacia las ballenas y la caza de ballenas, como muchos otros comentaristas han notado. Un pasaje del Cap√≠tulo 41 resume todo lo que rechina en el trato que esta novela da a los animales; me refiero a las l√≠neas que describen el desmembramiento de Ahab. El capit√°n estaba atacando a la ballena con una ‚Äúhoja de seis pulgadas‚ÄĚ cuando el animal ‚Äúseg√≥ la pierna de Ahab‚ÄĚ, en una acci√≥n que solo puede llamarse autodefensa pero que Ahab lee como pura ‚Äúmalicia‚ÄĚ. Desde que perdi√≥ su pierna, Ahab ‚Äúhab√≠a acariciado un deseo de venganza salvaje contra la ballena‚ÄĚ, ‚Äúcomo la encarnaci√≥n monoman√≠aca de todas esas presencias maliciosas por las que algunos hombres profundos creen ser devorados‚ÄĚ. Melville escribe que Ahab identifica la ‚Äúmalignidad intangible que ha existido desde el principio‚ÄĚ con la ‚Äúaborrecida ballena blanca‚ÄĚ, y concluye que Ahab ‚Äúapil√≥ sobre la joroba blanca de la ballena la suma de toda la ira general y el odio sentido por toda su raza desde Ad√°n hasta sus d√≠as‚ÄĚ.

Melville es lo suficientemente sutil como para que podamos leer a Ahab como un loco que persigue injustamente a un animal que debe sentirse aterrorizado y que intenta, en consecuencia, huir de su enemigo y, m√°s tarde, salvar su propia vida para siempre [AVISO DE ESP√ďILER] destruyendo el barco ballenero del capit√°n, el Pequod. Sin embargo, en el cap√≠tulo 105 Melville descarta el relato de c√≥mo la inclemente caza de ballenas de los s. XVIII y XIX casi extermin√≥ a estos otros mam√≠feros con la observaci√≥n bastante absurda de que dado que otras especies cazadas en mayor n√ļmero a√ļn sobreviven (se refiere a los elefantes), ‚Äúconsideramos que la ballena es inmortal en su especie, por perecedera que sea en su individualidad‚ÄĚ. Tal vez debido a la reacci√≥n negativa que todo esto provoca en los lectores contempor√°neos, Moby-Dick puede estar funcionando hoy como una potente defensora de los derechos de los animales. Estoy segura de que muchos lectores aplauden cuando [AVISO DE ESP√ďILER] la ballena se lleva a Ahab (presumiblemente para ahogarlo, no para devorarlo).

Deseo, por √ļltimo, elogiar a Ray Bradbury, por ser uno de los mejores lectores de Herman Melville. John Huston encarg√≥ a Bradbury que escribiera el guion de la pel√≠cula finalmente estrenada en 1956. Bradbury era entonces bastante conocido, pero no estaba familiarizado con Moby-Dick, y encontr√≥ la doble tarea de adaptar el libro y soportar el maltrato de Huston apenas soportable. Narr√≥ su terrible experiencia en Green Shadows, White Whale (1992), que son sus memorias ligeramente ficcionalizdas de los casi dos a√Īos que pas√≥ en Irlanda escribiendo el guion, mientras Huston beb√≠a, llevaba una agitada vida social y disfrutaba de las carreras de caballos. El director, por cierto, le rob√≥ un cr√©dito de escritura a Bradbury, ya que no fue coautor del guion. Parece que Steven Spielberg quer√≠a mostrar en Tibur√≥n (1975) a su pescador Quint (Robert Shaw) viendo Moby-Dick de Huston, para enfatizar las similitudes del personaje con el obsesivo Ahab, pero el actor Gregory Peck, quien interpret√≥ a Ahab, no lo permiti√≥. Peck, impuesto por Warner Bros. en contra de los criterios de Huston aunque el actor no era consciente de ello, siempre estuvo descontento con un papel que le lleg√≥ con solo 38 a√Īos (Ahab tiene 58). Vi la pel√≠cula (otra vez) justo despu√©s de terminar la novela y debo decir que para m√≠ Peck sigue siendo el Ahab perfecto. Hay muchas otras adaptaciones, pero esta tiene un encanto pintoresco que la hace √ļnica. Por cierto que Russell Crowe, actualmente de 58 a√Īos, podr√≠a ser hoy un gran Ahab.

No tengo espacio aqu√≠ para comentar si Melville era consciente de los elementos queer obvios en la relaci√≥n entre el narrador Ishmael y su amigo polinesio el arponero Queequeg, pero me maravilla que los lectores originales no vieran nada peculiar (que es lo que queer significa) en su amistad. Solo desear√≠a que esa parte de Moby-Dick fuera m√°s larga, y que la pareja [AVISO DE ESP√ďILER] pudiera sobrevivir, feliz para siempre en una exuberante isla tropical desierta con el pobre cachalote como compa√Īero, los tres disfrutando como ballenas.

Publico una entrada una vez a la semana (s√≠gueme en @SaraMartinUAB). ¬°Los comentarios son muy bienvenidos! Desc√°rgate los vol√ļmenes anuales de https://ddd.uab.cat/record/116328 y visita mi sitio web https://gent.uab.cat/saramartinalegre/. La versi√≥n en ingl√©s del blog est√° disponible en https://blogs.uab.cat/saramartinalegre/

C√ďMO NO CONTROLAR LAS CARRERAS QUE ESCOGEN LOS ESTUDIANTES: EL CASO AUSTRALIANO

Tengo una estudiante de doctorado australiana que es inmensamente talentosa y cuando le pregunt√© si hab√≠a pensado en solicitar un trabajo en una universidad de su pa√≠s, me sent√≠ muy confusa porque comenz√≥ a decirme que las tarifas de las matr√≠culas han aumentado much√≠simo, y esto complica las cosas. Claro, respond√≠, pero me refer√≠a a solicitar un trabajo, no a estudiar para otro t√≠tulo. Lo que ella quer√≠a decir, sin embargo, es que las matr√≠culas han aumentado tanto para las titulaciones en Humanidades que muchos empleos docentes se est√°n perdiendo debido a la menor demanda (como se ver√°, esto no es generalizable a todo el pa√≠s). El aumento de los costes de las matr√≠culas australianas me recuerda a lo que sucedi√≥ hace unos a√Īos cuando el Gobierno brit√°nico permiti√≥ que las universidades inglesas comenzaran a cobrar tarifas de alrededor de ¬£9,000 por los Grados. El caso australiano, sin embargo, tiene un aguij√≥n a√ļn peor en la cola, ya que las tarifas subieron solo en algunos Grados pero no en otros, siguiendo una l√≥gica retorcida que correspond√≠a a un intento descarado pero fallido de hacer ingenier√≠a social.

Hace unos d√≠as las universidades espa√Īolas publicaron sus notas de corte y, como cada a√Īo, los peri√≥dicos se llenaron de art√≠culos sobre por qu√© algunas titulaciones son tan populares y otras menos atractivas. La nota de corte para cada Grado depende de la relaci√≥n entre la oferta y la demanda y, por lo tanto, la alt√≠sima nota de corte del Grado combinado de Matem√°ticas y F√≠sica no se justifica porque atrae a una multitud de estudiantes, sino porque solo ofrece 20 plazas para una demanda posiblemente cinco veces mayor. Si ofreciera 500 plazas, su nota de corte ser√≠a baja porque no creo que haya una demanda tan grande. Durante muchos a√Īos, el grado en Traducci√≥n e Interpretaci√≥n de la UAB ha sido uno de los m√°s demandados, aunque las posibilidades de conseguir empleo como int√©rprete o traductor son bastante bajas, m√°s a√ļn con un trabajo bien remunerado. Es un Grado de moda, por razones misteriosas. En otros casos, como Medicina, el Grado tiene una enorme demanda que parece justificada por la alta demanda de m√©dicos, sin embargo, las universidades espa√Īolas no est√°n ofreciendo m√°s plazas porque aparentemente los hospitales espa√Īoles carecen de puestos suficientes para formar m√©dicos residentes.

En Espa√Īa, en definitiva, no existe una adecuada correspondencia entre las titulaciones de Grado que eligen los estudiantes y los posibles puestos de trabajo, ni entre las plazas ofertadas y la demanda. Nuestro principal problema, sin embargo, no es tanto ese desajuste sino que entre el 15% y el 35% de los estudiantes abandonan el Grado de su elecci√≥n entre el primer y el tercer a√Īo (nuestros Grados se extienden a cuatro a√Īos), en muchos casos porque esa no era su primera opci√≥n. No hace falta decir que esto es muy costoso para las universidades p√ļblicas, que deben invertir mucho esfuerzo y recursos en estudiantes que nunca terminar√°n su carrera. Hay que pensar que nuestras tasas de inscripci√≥n son bastante bajas (1.202,32 ‚ā¨ para el primer a√Īo en el Grado en Estudios Ingleses de la UAB) pero solo cubren alrededor del 15% del coste real de la matr√≠cula.

Paso al caso australiano. En 2020, Dan Tehan, Ministro de Educaci√≥n en el gabinete conservador del Primer Ministro Scott Morrison (Partido Liberal de Australia, 2018-2022), ide√≥ un plan para redistribuir los costos universitarios. Afirmando que Australia necesitaba trabajadores capacitados en t√≠tulos STEM (ciencias, tecnolog√≠a, ingenier√≠a y matem√°ticas o CTIM), educaci√≥n, construcci√≥n y salud en los pr√≥ximos cinco a√Īos, Tehan redujo las tarifas de esos t√≠tulos en un 20% (con descuentos m√°ximos del 62% para matem√°ticas y agricultura), y aument√≥ las tasas para Humanidades, ciencias sociales o derecho, hasta un 113% (ver BBC). En un discurso citado muchas veces en los medios australianos, Tehan argument√≥ que ‚Äúlas universidades deben ense√Īar a los australianos las habilidades necesarias para tener √©xito en los trabajos del futuro‚ÄĚ. Agreg√≥ que dado que las tarifas se fijan por ‚Äėunidad‚Äô (asignatura) y no a nivel de grado, ‚Äúlos estudiantes que estudian Artes a√ļn pueden reducir su gasto eligiendo asignaturas optativas en materias como matem√°ticas, ingl√©s, ciencias y TI dentro de su t√≠tulo‚ÄĚ. Peculiar, como m√≠nimo.

Un a√Īo despu√©s, en 2021, ya estaba claro que, como se√Īal√≥ el experto en educaci√≥n superior de la Universidad Nacional de Australia Andrew Norton a The Boar, las pol√≠ticas del Gobierno y el aumento de tarifas no hab√≠an tenido un impacto ‚Äúdram√°tico‚ÄĚ en las decisiones de los estudiantes. Para junio de 2022, el estado de Nueva Gales del Sur incluso se√Īalaba un aumento del 9% en la demanda de t√≠tulos de Humanidades en relaci√≥n a 2020, incluso mucho m√°s alto en grados espec√≠ficos (ver SMH).

Una estudiante declara en el art√≠culo de The Boar que ‚ÄúLa mayor√≠a de las personas que conozco no escogieron sus Grados en funci√≥n de los costos de las tarifas, elegimos nuestros temas en funci√≥n del inter√©s o la carrera futura, pero s√© que eso depende de gozar de un cierto privilegio¬Ľ. Estas palabras son muy preocupantes porque sugieren que s√≥lo pueden permitirse obtener t√≠tulos en Humanidades los estudiantes con m√°s capacidad de soportar la carga de un pr√©stamo estudiantil sustancial. Por otro lado, la profesora Catharine Coleborne, Presidenta del Consejo Australasi√°tico de Decanos de Artes, Ciencias Sociales y Humanidades, se√Īal√≥ en el mismo art√≠culo que ‚Äúlos aumentos de tasas tambi√©n hab√≠an creado problemas para financiar‚ÄĚ los Grados STEM, ya que las tarifas m√°s bajas tambi√©n significan menores ingresos para las universidades. El nuevo Ministro de Educaci√≥n, Jason Clare, ha prometido revisar la pol√≠tica para formar ‚Äúgraduados listos para el trabajo‚ÄĚ de su predecesor, como Tehan llam√≥ a su extra√Īo plan.

Como comenta el lector que firma como voiceinthewilderness, ‚ÄúS√≥lo un gobierno inhumano no querr√≠a que la gente estudiara humanidades‚ÄĚ. No puedo estar m√°s de acuerdo, pero tambi√©n voy a jugar a hacer de abogado del Diablo al argumentar que los Grados de Humanidades deber√≠an ser mucho m√°s elitistas. Intelectualmente, no financieramente. Quiz√°s todos los grados. Suponiendo que el Ministro Tehan fuera perfectamente honesto en su deseo de suministrar a Australia trabajadores bien capacitados en las √°reas que su naci√≥n necesitar√° en un futuro cercano, aun as√≠ cometi√≥ el error de asociar la elecci√≥n de t√≠tulo universitario al precio. Sin embargo, si se desea dise√Īar la composici√≥n de la fuerza laboral, se debe atraer talento vocacional, cuesti√≥n que no tiene nada que ver con el precio de la matr√≠cula. Si quieres mejorar la enfermer√≠a, necesitas estudiantes con talento en este campo, para lo cual necesitas otorgar becas, no bajar las tasas. Hay que mantener las matr√≠culas con precios moderados, para que cualquier persona que quiera estudiar pueda obtener un t√≠tulo, pero tambi√©n hay que hacer los t√≠tulos mucho m√°s competitivos y que los mejores estudiantes reciban becas. No hay que empe√Īarse en tener m√°s estudiantes en un √°rea u otra, sino mejores estudiantes en todas.

Gabriel Plaza, el alumno con la nota m√°s alta para la prueba de acceso a la universidad (o Selectividad) de la comunidad de Madrid (13.964 sobre 14) ha optado por cursar un Grado en Filolog√≠a Cl√°sica, decisi√≥n que ha desatado una sorprendente tormenta de tuits. Plaza respondi√≥ a aquellos que se burlaban de √©l o lo acusaban de desperdiciar sus talentos que ‚Äúprefiero la felicidad al √©xito‚ÄĚ, como si no pudiera ser feliz y exitoso en este campo del conocimiento. La reacci√≥n negativa a la decisi√≥n de Gabriel conecta con la impresi√≥n general de que los t√≠tulos de Humanidades son in√ļtiles y est√°n llenos de estudiantes con talentos limitados que no podr√≠an ingresar en Grados m√°s exigentes. De hecho, creo que los Grados de Humanidades deber√≠an tener notas de corte mucho m√°s altas para que solo los estudiantes con una calificaci√≥n de Notable bajo de promedio fueran admitidos. Creo que Tehan se equivoc√≥ al aumentar las tarifas, deber√≠a haber hecho que las Humanidades fueran m√°s selectivas por nota de acceso si es que hay una necesidad real de reducir el n√ļmero de estudiantes en este √°rea. Estoy segura de que un pa√≠s rico como Australia puede permit√≠rselos.

Podemos debatir hasta el infinito el problema de cu√°ntos estudiantes de Humanidades debe educar una sociedad, pero aun nos quedar√≠a por resolver el problema de por qu√©, como estamos viendo, tantas √°reas profesionales tradicionales no tienen reemplazo generacional, mientras que las profesiones m√°s nuevas no logran atraer empleados a pesar de ofrecer altos salarios. Tal vez lo que el caso australiano est√° revelando es otra cosa: que los estudiantes universitarios se ven a s√≠ mismos principalmente como estudiantes y no pueden (o no quieren) verse como profesionales. Posiblemente, las Humanidades siguen siendo populares contra viento y marea precisamente porque no est√°n destinadas a profesionalizar sino a educar a los estudiantes a un nivel superior, ofreciendo un espacio de crecimiento personal del que carecen los Grados m√°s pr√°cticos. Lo que parece claro en cualquier caso es que ning√ļn sistema nacional de educaci√≥n puede combinar a la perfecci√≥n la vocaci√≥n personal y el mercado laboral, y parece probable que las cosas continuar√°n de la misma manera desordenada actual durante mucho tiempo. Ni aqu√≠ ni en Australia hay quien pueda controlar las decisiones de los estudiantes – afortunadamente.

Publico una entrada una vez a la semana (s√≠gueme en @SaraMartinUAB). ¬°Los comentarios son muy bienvenidos! Desc√°rgate los vol√ļmenes anuales de https://ddd.uab.cat/record/116328 y visita mi sitio web https://gent.uab.cat/saramartinalegre/. La versi√≥n en ingl√©s del blog est√° disponible en https://blogs.uab.cat/saramartinalegre/

G√ČNEROS EN EVOLUCI√ďN: LA RACIALIZACI√ďN (PARCIAL) DE LA CIENCIA FICCI√ďN

Los géneros nunca son estáticos, esta es una verdad básica de la teoría literaria. Pueden aparecer en un momento dado, sin importar lo difícil que sea determinar exactamente cuándo, y desvanecerse a medida que los lectores pierden interés. Cada género tiene su historia, ya sea el arco narrativo más amplio de un género tan gigantesco como la novela o de una manifestación literaria específica, como el teatro absurdista.

Pienso en estos asuntos despu√©s de pasar cinco d√≠as asistiendo a la conferencia internacional de la Science Fiction Research Association, organizada esta vez por el colectivo CoFutures de Oslo. La conferencia, titulada ‚ÄėFuturos desde los m√°rgenes‚Äô, hizo un llamamiento a presentar trabajos que consideraran c√≥mo ‚Äúlos temas que interesan a los marginados, incluidos los grupos ind√≠genas, las minor√≠as √©tnicas, religiosas y sexuales, y cualquier persona interesada en visualizar el orden global en el futuro generalmente est√°n constre√Īidos debido a la mec√°nica de nuestro mundo contempor√°neo‚ÄĚ. Esta situaci√≥n tambi√©n requiere reconsiderar c√≥mo est√° cambiando la ciencia ficci√≥n debido a la llegada de nuevos autores diferentes de los que dieron forma al canon central hace muchas d√©cadas. La ciencia ficci√≥n por supuesto, ya no puede ser el mismo g√©nero en el siglo XXI, realidad que debe ser entendida y estudiada.

Para m√≠, el tema del congreso fue un desaf√≠o porque no pertenezco a ninguno de estos grupos marginales cuyo sentido del futuro est√° ‚Äėconstre√Īido‚Äô por valores occidentales externos. Agregad a esto que generalmente escribo (en modo cr√≠tico) sobre hombres blancos, la categor√≠a demogr√°fica impl√≠citamente excluida por el congreso. Termin√© presentando un trabajo sobre una estimulante colecci√≥n de cuentos en catal√°n, Barcelona 2059: Ciutat de posthumans (MaiMes 2021), editado por Judith Tarradelles y Sergi L√≥pez, con contribuciones de Roser Cabr√©-Verdiel, Ivan Ledesma, Salvador Macip, Jordi Nopca, Bel Olid, Ricard Ruiz Garz√≥n, Laura Tom√†s Mora, Carme Torras y Susana Vallejo. Los editores, que tambi√©n dirigen la editorial, tuvieron la feliz idea de invitar a los autores en 2019 a considerar c√≥mo podr√≠a ser Barcelona 40 a√Īos en el futuro, tomando como punto de partida la existencia de una isla artificial llamada Nova Ic√†ria frente a la costa de la ciudad.

Esta isla, explican los autores en sus historias, es una utop√≠a que los ciudadanos de la Barcelona futura (un lugar degradado por el cambio clim√°tico, las pandemias recurrentes y el terrorismo) pueden disfrutar a cambio de un acceso completo a sus cuerpos y mentes, explotados en la despiadada experimentaci√≥n posthumanista desarrollada para obtener ganancias comerciales. Mi tesis es que a pesar de que Barcelona pueda parecer ahora mismo un lugar privilegiado, parte del mundo occidental y universalmente conocida por sus atractivos tur√≠sticos, ninguna ciudad est√° a salvo de convertirse repentinamente en un lugar marginal. Adem√°s, todos estamos sujetos a los caprichos del pu√Īado de multimillonarios (en su mayor√≠a blancos, pero no todos) que actualmente dirigen el mundo, en Occidente, Oriente y el resto. Dise√Ī√© el trabajo para provocar un debate sobre a qu√© equivale esta entidad que llamamos Occidente, y si las comunidades europeas y los ciudadanos blancos tambi√©n pueden ser marginales, pero nadie recogi√≥ el guante.

Al haber tres sesiones simult√°neas, debo admitir que solo he asistido a un tercio de la conferencia de la SFRA. Lo que he visto, sin embargo, ha sido bastante homog√©neo y preocupante por la uniformidad del discurso e, insisto, por la falta de debate. Nadie ha desafiado a nadie, aunque cierta tensi√≥n productiva deber√≠a ser parte de la discusi√≥n en curso. O todos evitaron cuidadosamente y en silencio toda confrontaci√≥n. Los organizadores del congreso hicieron un muy buen trabajo al invitar a conferenciantes que representan la diversidad planetaria (el autor Sami de Noruega Sigbj√łrn Sk√•den, la acad√©mica china Dai Jinhua, los autores Indrapramit Das de la India, Chinelo Onwualu de Nigeria, Laura Ponce de Argentina y el artista camale√≥nico egipcio Ganzeer), pero esta diversidad no era tan visible entre los participantes, en su mayor√≠a acad√©micos blancos. En una sesi√≥n sobre lo que la SFRA deber√≠a tener en cuenta para el futuro, mencion√© que hab√≠a visto a demasiados acad√©micos blancos analizar culturas no blancas, un comentario recibido con lo que al principio asum√≠ que eran burlas. De hecho era nerviosismo: todos ten√≠an la misma impresi√≥n pero no se atrev√≠an a expresarla. Se me agradeci√≥ haber planteado el tema y se me dijo que la SFRA har√≠a un esfuerzo para promover la cf entre los j√≥venes acad√©micos no blancos. Gracias, es muy importante, aunque mi observaci√≥n no iba por ah√≠.

Como he se√Īalado, escribo sobre hombres a pesar de no serlo y creo que los acad√©micos nunca deber√≠an limitar su campo de acci√≥n a la categor√≠a demogr√°fica a la que pertenecen. Lo que me preocupa es la falta de reciprocidad. Hoy en d√≠a, muchos acad√©micos blancos y occidentales investigan sobre autores no blancos y no occidentales en un esfuerzo por disminuir el racismo. El n√ļmero de acad√©micos no blancos y no occidentales tambi√©n est√° creciendo. Ellos, sin embargo, optan por analizar autores de su propia categor√≠a demogr√°fica, de modo que no tenemos (o tenemos muy pocas) discusiones de autores blancos que, adem√°s, podr√≠an ir m√°s all√° del tema de la raza.

Se podr√≠a pensar que no hay problema alguno porque los acad√©micos no blancos deber√≠an poner toda su energ√≠a en promover a los autores hasta ahora ignorados por el prejuicio blanco. Sin embargo, al mismo tiempo, a medida que m√°s y m√°s acad√©micos blancos optan por ignorar la raza de los autores blancos, y dado que este es un tema tambi√©n ignorado en su mayor√≠a en la investigaci√≥n actual hecha por acad√©micos no blancos, el resultado es un entorno acad√©mico fuertemente racializado que, mientras trata de evitar el racismo, practica un extra√Īo tipo de racismo ilustrado al suponer que solo los autores y acad√©micos no blancos est√°n condicionados por su raza. Para ser claros: si vas a discutir c√≥mo los escritores ind√≠genas producen cf hoy, necesitas explorar c√≥mo la pertenencia a la raza blanca condiciona la cf producida por los escritores de mayor impacto. No estoy hablando aqu√≠ de lo que Isaac Asimov o Robert Heinlein escribieron en el pasado, que dio forma al canon de la cf nos guste o no, sino de lo que los autores blancos John Scalzi o Ann Leckie est√°n escribiendo hoy.

Me preocupa la falta de reciprocidad porque como mujer que escribe sobre cf me molestan las expectativas construidas en torno a qu√© temas me interesan. Recientemente, me han invitado a participar en una serie de seis conferencias divulgativas sobre cf y me han pedido espec√≠ficamente que aborde el tema de las mujeres en este g√©nero (soy la √ļnica mujer invitada). El organizador me dijo que su petici√≥n se debe a que he estado escribiendo sobre mujeres y cf, lo cual es cierto, pero tambi√©n debo explicar que aunque estoy m√°s interesada en la rob√≥tica y la inteligencia artificial, sigo escribiendo sobre g√©nero en la cf porque soy mujer y mis colegas masculinos no est√°n interesados en estos temas. Es decir: si m√°s hombres escribieran sobre g√©nero, no me sentir√≠a obligada como mujer a escribir sobre esos temas. Me preocupa, por lo tanto, que muchos acad√©micos no blancos est√©n escribiendo sobre raza no porque realmente lo prefieren, sino porque sienten que debe hacerse y porque se espera de ellos. Si la raza no fuera un problema (o el g√©nero) se podr√≠a invertir m√°s tiempo y energ√≠a en explorar el tema central de la cf: c√≥mo la ciencia y la tecnolog√≠a est√°n dando forma a nuestro mundo.

Un problema importante, por supuesto, es que la tecnofilia que la edad de oro que la cf sol√≠a celebrar ha desaparecido, aunque debo enfatizar que el g√©nero fue iniciado por la tecnof√≥bica novela Frankenstein (1818) de Mary Shelley hace doscientos a√Īos. Mientras que Mary ya afirmaba que la ciencia desarrollada por los hombres arruinar√≠a el mundo del Homo Sapiens, hoy la afirmaci√≥n es m√°s matizada y el cient√≠fico ‚Äėloco‚Äô se describe como blanco, occidental, heterosexual, cisg√©nero y, en pocas palabras, patriarcal, a pesar de que muchas personas que no est√°n en estas categor√≠as participan en la ciencia y la tecnolog√≠a. Mi impresi√≥n de la conferencia fue que, frente al cambio clim√°tico desenfrenado y otros desastres provocados por los hombres patriarcales tales como la guerra, el fascismo y el capitalismo, hay grandes esperanzas de que la cf escrita desde los m√°rgenes pueda ofrecer narraciones reconstituyentes que se√Īalen el camino a seguir mirando al pasado ind√≠gena. En cierto modo, esta esperanza se remonta al complejo texto de Ursula K. Le Guin Always Coming Home (1985), en el que construy√≥ ‚Äútoda una etnograf√≠a de una sociedad futura, los Kesh, que viven en un valle de Napa post-apocal√≠ptico‚ÄĚ. Hoy en d√≠a, los esfuerzos de Le Guin podr√≠an leerse como apropiaci√≥n cultural, y lo que se espera es que los autores ind√≠genas renueven la ciencia ficci√≥n de manera culturalmente aut√©ntica, aunque esto indica en mi opini√≥n una preocupante adoraci√≥n del primitivismo pre-moderno, que es impl√≠citamente racista. Queda dicho.

Mi duda es si este enfoque no est√° restringiendo el derecho de todo autor ind√≠gena a escribir como quiera, al igual que el feminismo ha estado diciendo a las autoras que su primera lealtad debe ser, precisamente, para con el feminismo. Lo digo como una mujer feminista que piensa que todas las mujeres deber√≠an contribuir a la causa del feminismo (si m√°s mujeres hubieran votado por Hillary Clinton, Estados Unidos no ser√≠a la distop√≠a patriarcal en la que se est√° convirtiendo r√°pidamente). La colecci√≥n de cuentos editada por Grace L. Dillons Walking the Clouds: An Anthology of Indigenous Science Fiction (Arizona UP, 2012) ha tenido un enorme impacto, por lo que ahora es com√ļn encontrar listas de ciencia ficci√≥n ind√≠gena en l√≠nea, o libros m√°s espec√≠ficos como Love after the End: An Anthology of Two-Spirit and Indigiqueer Speculative Fiction (editado por Joshua Whitehead; 2020, Arsenal Pulp Press). El fen√≥meno no es de ninguna manera nuevo, y de hecho es un descendiente de colecciones como la serie Women of Wonder de Pamela Sargent (1975-1996). La idea es que si llamas la atenci√≥n sobre una categor√≠a espec√≠fica de escritores, entonces los lectores y acad√©micos sienten curiosidad por su presencia y todo el campo florece. Esto es magn√≠fico pero, insisto, corre el peligro de clasificar a los autores dentro de grupos marginales y dado que no hay colecciones equivalentes que enfaticen la categor√≠a ‚Äėblanco, masculino, cisg√©nero, heterosexual, occidental, etc.‚Äô esta categor√≠a sigue constituyendo la norma oculta contra la cual se miden el resto de grupos.

Por eso me gusta mucho m√°s lo que Judith Tarradelles y Sergi L√≥pez han hecho en Barcelona 2059: Ciutat de posthumans. Aqu√≠ lo que importa es el uso de un lenguaje com√ļn y la exploraci√≥n de una situaci√≥n com√ļn, sin alusi√≥n a las pol√≠ticas de identidad (o no como tema principal). Si tuviera que editar una colecci√≥n de cuentos de ciencia ficci√≥n, propondr√≠a un tema e invitar√≠a a una selecci√≥n de escritores representativos, incluidos esos hombres blancos que a nadie le gustan en la academia pero que a√ļn venden mucho. Mi opini√≥n es que el futuro est√° siendo destruido por una minor√≠a de individuos patriarcales que necesitan ser presentados como villanos monstruosos, y necesitamos escuchar tantas voces como sea posible para encontrar alternativas, pero escucharlas juntas, no compartimentadas en categor√≠as cada vez m√°s peque√Īas. El camino a seguir, creo, deber√≠a ser comparativo e intercultural, pero, para ello, como demostr√≥ impl√≠citamente la conferencia SFRA, el principal obst√°culo no es el racismo sino la diversidad ling√ľ√≠stica. A pesar de las muchas alusiones a la escritura ind√≠gena, la mayor√≠a de los trabajos presentados se centraron en ciencia ficci√≥n angl√≥fona y, secundariamente, en chino. Mi trabajo fue uno de los pocos que trataron sobre la ciencia ficci√≥n escrita en un idioma (moribundo) hablado por solo unos pocos millones de seres humanos. C√≥mo cambian las cosas (y la ciencia ficci√≥n) seg√ļn qu√© m√°rgenes se tienen en cuenta‚Ķ

Publico un post una vez a la semana (sigue @SaraMartinUAB). ¬°Los comentarios son muy bienvenidos! Descargue los vol√ļmenes anuales de https://ddd.uab.cat/record/116328. Visite mi sitio web https://gent.uab.cat/saramartinalegre/. La versi√≥n en espa√Īol del blog est√° disponible en https://blogs.uab.cat/saramartinalegre/es/