Esperando a Luisito

La primera noche

La luz del candil se había extinguido, y el prisionero se estremeció bajo la manta que aquel soldado tan joven y guapo le había entregado junto a otros objetos de primera necesidad. Era pleno verano, pero sentía un frío primitivo, que se adhería a su alma como una máscara funeraria.

—Me dijo que se llamaba Bene. Sí, de benefactor… –susurró a la vez que esbozaba una leve sonrisa.

El desangelado cuarto donde iba a pasar aquella primera noche estaba ahora en penumbra. Por el estrecho ventanuco tan solo se abría paso un fino haz de luz, con el que su hermana Luna pretendía hacerle un poco de compañía. “Luna lunera”, pensó el infeliz con un nudo en la garganta.

Afinó la vista y sobre la vetusta mesa de madera vislumbró el redondo contorno de la tartera de la vieja criada. En su interior, media tortilla de patatas enviaba mensajes en clave a su vacío estómago, pero lo tenía cerrado a cal y canto.

—¡Señorito, coma algo, que se va a quedar chupado como un pirulí! –había exclamado sonriendo la entrañable criada con gesto forzado.

—Como un pirulí pirulado –había respondido el recluso haciendo una mueca burlona y guiñándole un ojo.

Y entonces, acurrucándose sobre el duro catre, se preguntó a sí mismo por enésima vez por qué aún no había hecho acto de presencia su amigo Luis; aunque para él siempre sería Luisito, su compañero de letras y hermano del alma. ¿Dónde te has metido? ¿Por qué no vienes a rescatarme enarbolando tu espada hecha de magia y versos?, cavilaba el cautivo al tiempo que humedecía la porción de manta con la que se cubría el rostro. Pero pronto tuvo que asumir que aquella noche no sería liberado.

La impenetrable oscuridad se había enseñoreado de los campos circundantes, arropando con su manto negro a los somnolientos olivos y a los bueyes rojos. Mientras tanto, en el interior de la celda, una especie de remordimiento había anidado en el corazón del prisionero, abriéndose paso entre su sangre y sus recuerdos. Con infinito desasosiego, se reprochaba el no haber sido un buen vecino. No, no se debe esparcir a los cuatro vientos las miserias que habitan entre las cuatro paredes de casas ajenas, por mucho que se crea que con ello se está ayudando a que muchas mujeres se liberen del yugo del luto y de mil otras tradiciones castrantes.

Agotado por aquellos pensamientos que pesaban como una losa sobre su conciencia, al fin el pobre desdichado se quedó dormido, dejándose arrullar por las felices imágenes de su infancia, tan lejana ahora, así como por aquellas hermosas canciones que su madre le enseñara. Giró sobre sí mismo y suspiró esperanzado en que el nuevo amanecer le traería a su querido amigo Luisito, su libertador.

Una carta a la esperanza

La mañana ya estaba bastante avanzada. Dos rayos de sol, cual cálidos dedos, acariciaban sus párpados aún cerrados. “Capitán redondo, lleva un chaleco de raso”, recitó el recluso desperezándose, con las extremidades entumecidas.

Más tarde, decidió asearse usando para ello la pequeña palangana que estaba apoyada sobre la pared. Quería estar presentable para cuando llegase su compadre. Estaba peinando sus cabellos azabaches cuando vio reflejada en el espejo una figura que le observaba atentamente. Se trataba sin duda de un guardia civil, acompañado de su tricornio incrustado en el cráneo de plomo, y exhibiendo un generoso mostacho.

—¿Quién es usted? –preguntó nuestro amigo visiblemente asustado.

—No soy nadie en particular. ¿Quiere que le entregue una carta suya a algún familiar, quizá a sus padres? –inquirió aquel siniestro personaje con su porte imperturbable.

El prisionero asintió con la cabeza y le alargó un cigarrillo.

—Gracias, no fumo estando de servicio. Yo mismo llevaré la carta a la dirección que usted me indique, pero le ayudaría mucho hacer un donativo a la Guardia Civil.

—¿Mil pesetas sería una cantidad adecuada?

—Correcto –dijo el individuo con rictus serio.

—Está bien, pero haga el favor de entregarle la misiva personalmente a… Luis Rosales –respondió al fin con ojos brillantes.

Al abandonar la celda, el guardia civil leyó lo siguiente:

Querido Luisito: estoy recluido desde ayer en una celda en la Gobernación Civil. No sé por qué estoy aquí. Ven a sacarme de este lugar horroroso, por lo que más quieras. Entrégale mil pesetas al portador de esta carta como donativo a la Guardia Civil. Un abrazo de tu amigo.

Las horas transcurrían en lenta procesión y la desesperación del cautivo se acrecentaba. Al final, sabedor de que nadie vendría en su ayuda se puso a maldecir.

—¡Luisito, maldito putrefacto! ¡Maldito!

—¡Qué coño está pasando ahí dentro! –bramó alguien al otro lado de la puerta.

Un grupo de falangistas irrumpieron en el cuarto.

—¡Venga, su nombre! –gritó el uniformado más próximo apremiándole.

—Fede, Federico García Lorca –respondió el poeta con voz temblorosa.

—¡Arreando, que es gerundio! –le espetó uno de los camisas azules golpeándole ligeramente con la culata de su máuser.

Ya de madrugada, un lujoso Hispano-Suiza atravesaba a gran velocidad las desiertas calles de Granada. En su interior, sentado en los asientos traseros, Federico contemplaba los altos balcones de las casas, envidiando el plácido sueño de sus moradores. Camino de un futuro incierto, preñado de negros nubarrones, se sorprendió de pronto canturreando entre dientes aquello de Anda jaleo, jaleo. Anda jaleo, jaleo. Ya se acabó el alboroto. Y vamos al tiroteo…

FIN

En memoria del inmortal poeta granadino, me complace compartir con vosotros Anda jaleo (1931), uno de los grandes éxitos musicales de Federico García Lorca. Espero que os guste.

76 comentarios en “Esperando a Luisito

    • Hola, Quim! Muchas gracias por comentar. Ciertamente, se trata de una historia que nos toca muy de cerca. Como consta en la placa conmemorativa que se colocó sobre la fosa común donde presumiblemente está enterrado Lorca, «Federico García Lorca somos todos». Un fuerte abrazo!

    • Hola, Matilde! Muchas gracias por tu amable comentario. En primer lugar, abundar en el hecho de que se trata de mi particular homenaje al gran poeta granadino (aunque de dimensión universal). Para poder sorprender al lector/a con el giro final de la historia, he apostado por usar un lenguaje poético, amable por así decirlo, que no facilitase la anticipación de la tragedia que se avecinaba. Con el título (Esperando a Luisito) he intentado jugar al máximo al despiste; aunque es cierto que Lorca gustaba de usar todo tipo de diminutivos, en plan cariñoso. Un fuerte abrazo!

  1. Hola, amigo Macondo! Muchas gracias por tu comentario. Fue leer el tema elegido por David para esta edición del concurso, y enseguida me vino a la mente la angustiosa espera de Lorca encerrado en un cuartucho de la Gobernación Civil de Granada. Como él y el joven poeta Luis Rosales eran íntimos amigos, y además Luis se había alistado en Falange, es muy probable que nuestro artista universal tuviera la esperanza (con cierto fundamento) de que en un momento dado su amigo, o bien cualquiera de sus hermanos mayores (jefes de la Falange granadina, a la sazón), pudiera sacarle de aquel peligroso embrollo. Un fuerte abrazo!

  2. Hola, Beri. Un homenaje precioso el que le haces a Lorca. La verdad es que yo sí he intuído desde el principio que se trataba de él, desde la pista de «luna lunera» , pero igualmente me ha encantado. Muy buena historia y muy bien introducidas las referencias implícitas a «la casa de Bernarda Alba» y sus poemas. Felicidades.

  3. Hola, Marta! En primer lugar, muchas gracias por tu amable comentario. Jugué al despiste desde el mismo título, para evitar en la medida de lo posible que fuese muy fácil anticipar el desenlace trágico de la historia. Por otro lado, también es cierto que «no me corté» a la hora de hacer referencias a la obra de Lorca aquí y allá, como la referencia implícita a «la casa de Bernarda Alba», o los versos que nos encontramos a lo largo del texto. Todos ellos están sacados de sus poemas infantiles. Es uno de los libros de cabecera de nuestro hijo Nicolai. Tiene diez años y le gusta recitar a veces aquello de «mariposa del aire, qué hermosa eres. Mariposa del aire, dorada y verde», y lo remata con un expresivo ¡Federico García Lorca! ¡Un fuerte abrazo!

  4. Emocionante relato, sin grandes llantos ni grandilocuencias. Me gustó todo, pero la inclusión de «Anda Jaleo» me retrotrajo además a una época de mi vida en que solía canturrearla muy a menudo, por motivos que no vienen al caso.
    Sí, aun por estas pampas tan lejanas que Federico visitó, y donde se quedó más de lo previsto, «Federico somos todos».
    Gracias por tu conmovedor homenaje. Un abrazo

  5. Hola, Juana! Te agradezco mucho tu comentario. Tienes razón cuando dices que se trata de un «emocionante relato, sin grandes llantos ni grandilocuencias». Ese era mi objetivo al escribirlo: aun tratándose de una escena muy trágica y cruel, quise reflejar de algún modo el espíritu alegre de Federico ante cualquier situación, incluyendo la propia adversidad, para lo cual he recurrido a elementos como versos extraidos de sus poemas infantiles («Luna lunera», «capitán redondo, lleva un chaleco de raso»), así como su gusto por el uso de diminutivos («Luisito») y por los juegos de palabras («Bene, de benefactor», «pirulí pirulado»).
    Quiero, al igual que tú, hacer una mención especial a la canción «Anda jaleo». Mis padres son andaluces, ambos del mismo pueblecito cordobés. Mi padre murió el año pasado a los 93 años de edad, y uno de los recuerdos que guardo de él es cuando canturreaba algunas de las canciones de Lorca, como el propio «Anda jaleo», «los cuatro muleros» o «la Tarara». Cuando él era niño, esas canciones eran los auténticos hits del momento. Un fuerte abrazo!

  6. Los caballos negros son.
    Las herraduras son negras.
    Sobre las capas relucen
    manchas de tinta y de cera.
    Tienen, por eso no lloran,
    de plomo las calaveras.
    Con el alma de charol
    vienen por la carretera.
    Jorobados y nocturnos,
    por donde animan ordenan
    silencios de goma oscura
    y miedos de fina arena.
    Pasan, si quieren pasar,
    y ocultan en la cabeza
    una vaga astronomía
    de pistolas inconcretas.

    Con este fragmente del romance de la guardia Civil de Lorca, te saludo Beri, y te doy la enhorabuena por tu magnífico aporte.
    Una versión libre de lo que pudo ser aquella primera noche.
    Hay en tu relato guiños inteligentes, referencias que vienen como anillo al dedo, sensibilidad, respeto, y sobre todo, buena escritura. Hay hasta ese humor casi infantil que decían característico de Federico.
    del ausente, Luisito, Luis Rosales, tratado con generosidad por su amigo Federico en esta ficción, poeta y post-falangista, esperanza fallida.
    La parte narrada, la dialogada, la descriptiva, los pensamientos, las intervenciones de los personajes secundarios, el mundo gestual… todo ello forma un conjunto equilibrado contribuye para hacer una lectura que pone la piel erizada.
    Te doy las gracias, Beri, por este pedazo de joya que nos has regalado. ES-CRI-TOR y punto.12

    • ¡Hola, Isabel! ¡Ay, qué cosas más bonitas que me dices, maestra, que me voy a poner colorao! Cuando incluí en el relato la referencia al romance de la guardia civil, concretamente con lo de «cráneo de plomo», pensé que no era fácil que alguien identificase la fuente concreta; aunque intuía que ese alguien podías ser tú ¡y acerté!
      Tienes razón: ya desde el título quise mostrar esa inocencia, ese humor casi infantil, que exhalaba Federico por todos los poros de su piel. Así pues, el relato incluye algunos versos extraidos de sus poemas infantiles (como «Luna lunera» o ««capitán redondo, lleva un chaleco de raso»), así como algún que otro guiño a los juegos de palabras con los que a veces se divertía con cualquiera que quisiera pasar un buen rato con él (como «Bene, de benefactor» o «pirulí pirulado»).
      Siempre me ha gustado la obra de Lorca, pero quisiera destacar su gran humanidad y su visión alegre de las cosas, incluso en los momentos más difíciles que le tocó vivir.
      Por cierto, Isabel, ¿te ha gustado la marioneta del guardia civil? Se trata de un guiño gráfico, evocando su gran afición por los teatrillos de títeres de cachiporra. Muchas gracias por tus amables y muy generosas palabras. ¡Un fuerte abrazo!

  7. Hola, Beri:
    ¡Qué gran relato nos ofreces esta vez!
    Aunque pueda resultar redundante mi opinión, después de las que me preceden, es evidente que has sabido comunicarte con el lector, haciendo que tu protagonista sea de carne y hueso, no un simple personaje más que vaga en el mundo de la ficción y las letras. Aunque no solo eso, sino que tiene los elementos suficientes como para completar una interesante trama sobrecogedora y que por las pistas que nos vas dejando ya desde la introducción, adivinamos que estás describiéndonos las escenas de la víspera del fusilamiento en las proximidades del Barranco de Víznar, del inmortal escritor.
    Desde esta ciudad de Granada me despido agradeciéndote tan inolvidable homenaje acompañado además por esta preciosa canción interpretada por La Argentinita, que junto a su hermana Pilar López y a García Lorca, formó su propia compañía de ballet.

    Un abrazo.

  8. ¡Hola, Estrella! Muchas gracias por tus amables y cariñosas palabras. ¡Chica, me has dejado anonadado, emocionado, enaltecido…! No sé, no tengo palabras para describir lo que siento, de verdad.
    Ya veo que eres de Granada, hermosa tierra donde las haya. Curiosamente, fue mi participación el año pasado en un certamen de microrrelatos organizado por la escuela andaluza de cuidados paliativos (sita en la capital granadina) la que me condujo hasta El Tintero de Oro. Sí, como lo oyes, participé con una historia inspirada en Lorca (titulada «Lucía y los títeres»), y aunque no quedé finalista (me faltó un pelín, jeje), una de los miembros del jurado contactó conmigo a posteriori para decirme que le había gustado mucho mi micro y acabó la conversación recomendándome el blog literario de un paisano catalán como yo…¡David Rubio!
    Sé que voy a pecar de redundante, pero en respuesta a lo que has comentado sobre «Anda jaleo», considero oportuno repetir la parte final de mi respuesta al comentario de Juana Medina:
    «Quiero, al igual que tú, hacer una mención especial a la canción «Anda jaleo». Mis padres son andaluces, ambos del mismo pueblecito cordobés. Mi padre murió el año pasado a los 93 años de edad, y uno de los recuerdos que guardo de él es cuando canturreaba algunas de las canciones de Lorca, como el propio «Anda jaleo», «los cuatro muleros» o «la Tarara». Cuando él era niño, esas canciones eran los auténticos hits del momento.» ¡Un fuerte abrazo!

    • Relato valiente, Beri, y gran homenaje al gran poeta. Nos muestras un trozo de su vida que, aunque fue y es inmortal, también tuvo la desgracia de ser mortal en tiempos tortuosos.
      Me gustó mucho. Mucha suerte y un abrazo.

      • Hola, Pepe! Te agradezco mucho tus amables palabras. Me apetecía mucho escribir un relato de estas características: narrar una historia muy trágica, pero afrontando esa situación con la sensibilidad y el salero tan acusados en Lorca. Un abrazo!

  9. Sentido homenaje a nuestro querido poeta. Emocionante registro de sus últimas horas de vida bajo el paraguas de sus cavilaciones, pesares y temores; más la espera agónica por su amigo que nunca llegó. Me ha gustado tu relato Beri.

    Suerte en el Tintero de Oro.

    • Hola, Carles! Muchas gracias por tu comentario. Sí, mi intención ha sido describir esos angustiosos momentos en la vida de Lorca del modo más emotivo posible, intentando plasmar el humor casi infantil que tenía el poeta granadino, incluso hayándose inmerso en una situación tan extrema. Un abrazo.

  10. No se que ocurrió con mi comentario, imagino que anda perdido por la red. Te decía en primer lugar que me ha parecido un relato fantástico Beri. Ese sentido homenaje a Lorca me ha emocionado. Creo que esa noche llena plagada de negros nubarrones debió ser terrible para él.
    Un abrazo!

  11. Hola, Norte! Muchas gracias por tus amables palabras. Sí, seguro que debió ser horroroso para él y para sus seres queridos, pero quiero creer que su alegría y humor le ayudaron en aquellos terribles momentos. Un abrazo!

  12. Hola, Beri. Bueno, pues se intuía el trágico final porque las pistas que había al principio lo presagiaban. El ambiente lúgubre, la luna como testigo, la manta y la compasión del carcelero nos abocaba a ello. Y precisamente eso que te comento es lo que ha hecho de este un relato magnífico en lo literario y en cuanto homenaje.
    Un saludo.

    • Hola, Isan. Muchas gracias por tu comentario. Sí, lo de las pistas a lo largo de la narración ha sido algo totalmente intencionado. Así pues, más que intentar sorprender al lector con un giro final totalmente imprevisto, he querido abordar un tema conocido por todos con la máxima sensibilidad posible e intentando darle a la historia ese toque incluso humorístico que tenía Lorca, incluso en los momentos más complicados. Un abrazo.

  13. Hola, Mirna! Muchas gracias por tus amables palabras. Cuando leí la convocatoria de nuestro amigo David para esta edición del concurso, vi una gran oportunidad para escribir esta historia, la cual ya hacía tiempo que me rondaba la cabeza, junto a otros tres o cuatro argumentos para otros tantos relatos. Un fuerte abrazo!

  14. ¡Qué gran relato, Beri! Para leer y leer por ese entramado que nos va metiendo en la vida del poeta. A pesar de todo, me ha estremecido cuando has descubierto el nombre, se trataba de él realmente y entonces te das cuenta que todo la historia cobra una nueva dimensión, más profunda y más trágica, pero dentro de esta, ese ramillete de guiños tan ingeniosos para homenajear al gran poeta.
    Mis felicitaciones y agradecida por leer un relato de tanto nivel.
    ¡Un abrazo!

  15. Hola, María Pilar! Muchas gracias por tu comentario y tus amables palabras. Desde siempre me han fascinado tanto la vida como la obra de Lorca. Concretamente, hace unos 12 o 13 años fui a ver la Casa de Bernarda Alba al TNC (teatro nacional de Catalunya) y en la librería del Teatro compré un libro que incluía un compendio de sus poemas infantiles. Me encantó su lirismo y sensibilidad, siendo este libro uno de los preferidos de nuestro hijo de diez años, Nicolai. Precisamente, cuando me propuse escribir este relato, a raíz de la convocatoria de nuestro anfitrión David, quise imprimirle a la historia ese tono tan tierno e incluso humorístico característico del autor granadino. Un abrazo!

  16. Hola Beri. Cuando confirmas que se trata de Federico entiendes la tragedia que venía. Durante el desarrollo de la escena nocturna no logro identificar la angustia de Lorca porque el intuía lo que podría ocurrirle. Lo que si encuentro muy sólido es tu forma de narrar. Un abrazo.

    • Hola, Alfredo. Muchas gracias por comentar. Es cierto que he intentado darle un tono «amable» y casi infantil al relato, sobre todo a la escena nocturna; en gran medida porque quería reflejar la personalidad que tenía Lorca. De ahí el recurso a algunos versos extraidos de sus poemas infantiles («luna lunera», «capitán redondo…»), o sus juegos de palabras («Bene de benefactor», «pirulí pirulado»). Según algunos de sus biógrafos, Lorca afrontó sus últimos momentos intentando incluso animar a sus compañeros de infortunio (ya en la Colonia, poco antes de ser fusilado).
      No obstante lo anterior, el relato sí que contiene un buen número de detalles que denotan que el poeta también intuía su fatal destino: el frío que siente a pesar de que es una noche calurosa, el estómago cerrado a cal y canto, etc. Un abrazo.

      • Me meto en la conversación entre tú y el compañero Alfredo, para comentar que, bajo mi humilde punto de vista, si noté la angustia, o quizás fue que desde el principio supuse de quien era la voz, y la historia real tras la voz antes de que la contaras…, pero ya hablas de infinito desasosiego y de sentirse desdichado antes de quedarse dormido. Su sentido peculiar del humor casi infantil, a mi parecer, actuaba como un espanta miedos, y su modo de enfrentarse a la angustia. Es como lo veo, respetando, por supuesto, la interpretación de la lectura de Alfredo.

        • Hola, Isabel! Te agradezco tu comentario, nuevamente. En cuanto a lo de meterte en mi conversación con nuestro compañero Alfredo, no debes preocuparte: se trata en el fondo de un debate abierto a todos, ¿verdad que sí? Nada más que añadir, Isabel, yo no lo hubiera explicado mejor que tú. Y, al igual que tú, que vaya por delante mi respeto infinito a la interpretación que ha hecho Alfredo, lo mismo que a la de cualquier otro compañero/a de letras. Un fuerte abrazo!

  17. Hola, Beri. Que buena aportación este relato, homenaje a uno de los grandes escritores maltratados por la injusticia de una época oscura.
    Me ha gustado mucho leerlo. Lo hice cuando se publicó el primero, sin tiempo para dejarte un comentario, ahora lo he vuelto a leer y es un placer, de verdad.
    Buen trabajo y suerte en el Tintero.
    Un abrazo.

  18. ¡Hola! Dije que iba venir y aquí estoy. Me ha gustado mucho tu relato, que pese a ser una tragedia, si te descuidas en alguna parte te roba una sonrisa por la nostalgia. Sin duda, un gran relato. Me pasaré más a menudo, un abrazo.

    • Hola, RR! Muchas gracias por pasar y comentar. Sí, traté de abordar la tragedia del poeta granadino dándole un toque «amable» y lírico a la narración. Un abrazo.

  19. Hola, Beri. Un gran relato el que presentas donde reflejas la dureza carcelaria y la angustia de la espera con un lenguaje inspirado y poético, como no no podía ser menos tratándose del ilustre prisionero que nos revelas en ese inesperado desenlace.
    Mucha suerte en El Tintero. Un abrazo.

    • Hola, Paco! Muchas gracias por tus amables palabras. Sí, quise describir una escena muy trágica de por sí, pero usando un lenguaje que estuviera en consonancia con la propia personalidad de Federico. Ese ha sido mi humilde homenaje a tan ilustre prisionero. Un abrazo.

  20. Hola Beri. Qué relato más desgarrador nos traes en esta ocasión. Lorca, una más de las muchas pérdidas irrecuperables que nos produjo la maldita Guerra Civil.
    Mucha suerte en el concurso.

  21. Hola, Bruno. Muchas gracias por pasarte y comentar. El final de Lorca fue super trágico, ciertamente, pero he querido poner en valor la actitud alegre y casi humorística que tenía el poeta, incluso ante la perspectiva de su propia muerte, quizá a modo de espantamiedos como dice nuestra amiga Isabel. Un abrazo.

  22. Un relato de lo más emotivo recordando a uno de nuestros poetas españoles más reconocido; no solo por sus poemas también por su temprana e injusta muerte.
    Un buen comienzo para esta convocatoria.
    Recibe un abrazo.

  23. Analizado, desmenuzado, citando tus palabras en varias ocasiones… lo único que puedo agregar es que te has lucido al retomar la memoria de este enorme artista como lo fue Lorca, plasmando semejante relato para el concurso. Es uno de mis autores favoritos y no precisamente porque pertenezca a la Generación del 27, que ya es mucho, sino porque consta de una vasta obra poética.
    No dejas de sorprendernos con tu narrativa, Beri.
    Un abrazo.

  24. Hola, Carla! Muchas gracias por tus amables y sinceras palabras. La obra de Lorca ha estado entre mis preferidas desde siempre, siendo su figura una de las más destacadas del siglo XX, no tan solo por su enorme tamaño como artista (poesía, teatro, música, dibujo…); sino también por ser un espíritu libre capaz de aunar de manera magistral lo mejor de nuestra tradición literaria y lo mejor de las vanguardias.
    Hacía ya tiempo que quería escribir un relato protagonizado por el gran artista granadino, y el concurso de David ha sido el acicate que necesitaba para verlo materializado. Recibe un fuerte abrazo!

  25. Precioso homenaje a Lorca, Beri. Es un homenaje muy sentimental, cargado de simbología y guiños hacia el autor y du obra. También es remarcable el aspecto narrativo del relato, como nos tienes acostumbrados. Muy buena propuesta.
    Un saludo

    • Hola, Araceli. Muchas gracias por comentar. Quise jugar un poco al despiste desde el título, a ver si era capaz de no hacer tan evidente el desenlace de la historia; pero es cierto que todo el relato está impregnado de elementos y guiños que nos acercan tanto al autor como a su obra. Digamos que en este caso han prevalecido las ganas que tenía de homenajear a Lorca (y a todo lo que él representa), sobre cualquier otra cuestión más prosaica. Los fragmentos de poemas que he ido intercalando aquí y allá pertenecen a su compendio de poemas infantiles. Se trata de uno de los libros de cabecera de nuestro hijo Nicolai, de diez años de edad. Últimamente no tanto, pero estuvo varios meses seguidos recitando sin cesar aquello de «Mariposa del aire, ¡qué hermosa eres! Mariposa del aire, dorada y verde», tras lo cual decía un rotundo «¡Federico García Lorca!» Un abrazo!

  26. Hola, Beri. Te felclto y acuerdo con todos los comentarios que has recibido. Merecidos por tu solvencia de escritor bien documentado, que puede jugar con las tragedias de la historia humana y mostrarlas con elegancia y maestría.

  27. Hola, Beba! Sinceramente, me siento abrumado al leer tus palabras tan amables y generosas hacia mi humilde afición como contador de historias. Estoy encantado con la excelente acogida que ha recibido este relato por parte de los compañeros del Tintero. Un fuerte abrazo!

  28. Dramático relato el tuyo Estrella, descrito con la crudeza propia de esa situación. Tal como lo describes nos imaginamos lo que le pasaría por la cabeza como si fuéramos testigos presenciales. Este tipo de historias no son de mi gusto, las veo tan reales que me cortan la fantasía siendo esta sustituida por empatía hacia los personajes, en tu caso ha sido desde el primer párrafo. Así que en vez de cautivarme me ha hecho pasar mal rato, al plasmar con tus palabras tan bien la escena; algo que sin haber estado tan bien escrito no hubieras conseguido.
    Saludos y te deseo suerte, seguro que más que ese preso tendrás, por tan buena aportación 🖐

  29. El último en hablar (en este caso, escribir) siempre se queda sin palabras, por cuanto los que le han precedido ya lo han dicho todo.
    Solo puedo añadir que has ido introduciendo al lector, poco a poco, paso a paso, en el buen camino, ese cuyo final justifica el trecho andado y que le invita a volverlo a andar para saborear mejor lo que ha ido viendo a su paso.
    Yo lo he leído tres veces y cada vez he disfrutado más de la lectura.
    Un abrazo.

    • Hola, Josep Mª! Muchas gracias por tus amables palabras. Me alegra un montón que mi relato te haya gustado tanto como para leerlo tres veces (jeje). No, en serio: estoy muy contento con el resultado. Hacía mucho tiempo que quería escribir una historia como esta y el tema de esta edición del concurso me ha animado a hacerlo. Un fuerte abrazo!

  30. Precioso relato, Beri, evocando la memoria del inmortal Federico García Lorca, al que se nos llevaron prematuramente. Un cuento cargado de nostalgia, en el que se nota la desesperanza del encierro. Mucha suerte en el concurso.

    • Hola, Jorge! Muchas gracias por tus amables palabras. A mí siempre me ha gustado mucho todo lo que guarda relación con Lorca. De hecho, fue un microrrelato que escribí inspirado en la faceta del autor granadino como creador de teatrillos de cachiporra lo que me permitió conocer la existencia de este blog del Tintero de Oro. Fue una componente del jurado del concurso al cual lo presenté (quedé finalista) quien me habló por primera vez de David Rubio y su maravilloso blog literario. Un abrazo!

  31. Hola, Beri. Magnífico relato sobre una gran figura de nuestra historia que trasciende de lo literario inundando todo el ámbito cultural, social y hasta político. Muy bien hilado todo el argumento girando sobre ese amigo, Luisito, sin que aparezca este. ¡Enhorabuena por tu excelente trabajo!
    Te deseo mucha suerte en «El Tintero», compañero, y te envío un fuerte abrazo.

  32. Hola, Patxi! Muchas gracias por tus amables palabras. Tenía una asignatura pendiente con Lorca y creo que he podido aportar mi granito de arena de cara a homenajear al gran autor granadino. Un fuerte abrazo, compañero!

    • Hola, Beatriz! Muchas gracias por tus amables palabras. Aprovecho tu comentario para poner en valor el sentido del humor y el talante optimista tan especial que tenía Federico, hasta el punto que, según algunos testigos, estuvo animando hasta el último momento a los tres hombres (un maestro de escuela y dos banderilleros) que fueron fusilados junto a él. Un abrazo!

  33. ncantada de leerte y agradecida por tu comentario a mi relato participante. Ay que según iba leyendo tu relato me estaba imaginando ese prisionero, esa criada, ese benefactor que no llega y esa traición verde y roja. Yo escribí hace poco sobre él, un cuento https://www.youtube.com/watch?v=w-Ov4ZZYs6o te va a ser familiar mucho de lo que cuento, solo que el fnal de Lorca es muy diferente, el muero de viejito en una casa roja. Bueno a tu relato, que me pierdo. El guiño del principio de ese guapo que le deja la comida, la luna lunera, la delicadeza y la prosa poética que a momentos sale. Me ha despistado las dos partes, (la segunda cuando aparece la carta), es como si formara parte de un relato más largo, con sus diferentes momentos cronológicos. Y ese Luisito puede ser ¿Buñuel? no importa. Ha sido un gran trabajo, sobre todo por la recopilación de información y meterse en la piel de Lorca, eso trasciende más allá del escrito, yo al menos lo valoro mucho. Gracias compañero. Eres el primero que leo, así que ando encantada. Un beeeesoooooo.

    • Hola, Eme! Muchas gracias por tu detallado comentario. Antes de que me olvide, quiero decirte que me ha encantado el relato que dramatizaste en torno a la figura de Lorca. ¡Chica, qué arte tienes! Y tu compañero también hace una magnífica interpretación (aplausos). El lenguaje que haces servir es muy lírico y poético. Me ha gustado mucho. Está tan bien escrito que lo podría haber firmado el mismo genio granadino, de verdad.
      En cuanto a mi relato, he intentado ponerme en la piel del poeta ante una situación tan alarmante e incierta, pero intentando darle el toque amable y casi humorístico tan característicos de la personalidad de Lorca. Como dice nuestra compañera Isabel, se trata de su particular espantamiedos.
      Lusito…Pues decirte que en todo momento pensé en el poeta Luis Rosales, pero bien podría haber sido Buñuel. Muy bien pensado. Recibe un fuerte abrazo y otro beeesooooo.

  34. Hola Beri,

    ¡Un relato espectacular! He disfrutado mucho la lectura. Las partes de la historia están muy bien hiladas y creo que narras muy bien esa locura que, tristemente, desemboca en una de las mayores pérdidas de la literatura española. ¡Enhorabuena por el relato y mucha suerte en el Tintero!

    Un abrazo.

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