El abrazo

Estimados amigos de El Tintero de Oro,

Ante todo, deseo que todos vosotros y vuestros seres queridos os encontréis bien en estos días de pandemia y confinamiento. Si se puede sacar algo positivo de esta situación que nos ha tocado vivir, es que quizá estemos aprendiendo el auténtico valor de unas palabras amables, de la labor de tantos profesionales abnegados, el de un simple abrazo… Es comprensible, así mismo, que quienes están afrontando una prueba tan dura como esta acaben buscando refugio en una realidad alternativa, puede incluso que recurran a un escenario como el que describo en el cuento con el que participo en esta edición número XXII del concurso. Espero que sea de vuestro agrado y aguardo vuestros amables y enriquecedores comentarios. Un fuerte abrazo.

Aquel mismo sueño se repetía cada noche: una pulcra habitación de hospital, un joven paciente cuyos inflamados pulmones a duras penas se beneficiaban ya del sistema de ventilación mecánica. Al pie de la cama, sus ancianos padres, enfundados en sendos trajes de buzo que tan solo dejaban ver unos ojos arrasados por las lágrimas. Enseguida, acuciada por la premura, la compungida madre pronunciaba unas palabras de despedida, pero en la sala arreciaba un viento huracanado cuyo bramido ensordecedor cercenaba el consuelo, mas no el abrumador dolor.

Laura despertó sobresaltada, alargando la mano instintivamente hacia la bata que yacía a sus pies. Hacía mucho frío, así que una buena taza de café la haría entrar en calor. Mientras desayunaba, su mirada se perdía entre el banco de niebla que se extendía al otro extremo de la finca, inundando el bosque de álamos que se alzaban majestuosos en la lejanía.

Un poco más tarde, ataviada con un chándal y unas bambas, salió a correr en dirección al océano de árboles que aguardaban su visita matutina de cada día. Sus recios troncos y sus frondosas copas cada vez estaban más cerca, sintiendo ella un creciente bienestar que se iba apoderando poco a poco de todo su ser. Alcanzado su destino, Laura se detuvo en seco y contempló embelesada a aquellos hermosos álamos que compartían su existencia con los numerosos pajarillos que anidaban en sus ramas, formando una gran familia en paz y armonía.

El abrazo verde

La joven extrajo del bolsillo un pañuelo y se vendó los ojos. Siguiendo el cotidiano ritual del abrazo verde, giró varias veces sobre sí misma hasta abandonarse a la más absoluta desorientación. “El árbol me elegirá a mí…”, pensó al tiempo que avanzaba a tientas en línea recta. No tenía miedo, pues era consciente de que su destino estaba en manos de aquellos gigantes arbóreos que la contemplaban en silencio, y esa convicción la tranquilizaba. De pronto, las puntas de sus dedos chocaron con la lisa corteza del álamo elector. Se deshizo con avidez de la venda, y esbozando una amplia sonrisa abrazó al árbol con devoción, como quien abraza a un entrañable amigo a quien no se ve desde hace años.

Por espacio de diez o quince minutos, la chica se sumergió en las serenas aguas del abrazo verde, no permitiendo que los oscuros pensamientos perturbaran aquel placentero encuentro. Así pues, por unos instantes se ocupó únicamente en ver, oler, parar, sentir… Poco a poco, mente y cuerpo estaban confluyendo en un mismo punto, en una nueva realidad donde no tenía cabida el dolor. Laura sintió al fin que los latidos de su corazón se acompasaban con la vibración que surgía de las entrañas del árbol. Era como si ella y la Madre Naturaleza formasen un todo indisoluble.

***

Una semana atrás.

—¡Laura, por amor de Dios, por fin puedo escuchar tu voz! ¿Cómo estás? -dijo Daniel sin ocultar su preocupación.

—Estoy bien, no debiste llamarme -replicó Laura.

—Haré como si no lo hubiese oído. Somos amigos desde la Facultad de Medicina y siempre nos hemos ayudado -hizo una breve pausa para tragar saliva-. Y sé que ahora necesitas mi ayuda. Hace casi un mes que te desvaneciste en el aire, como si se te hubiese tragado la tierra…

—Mira, Dani, te agradezco tu interés, de verdad, pero tú ignoras lo que tuve que vivir durante las dos semanas que estuve trabajando en la UCI del CHUAC.[i]

—Por un motivo u otro, hace un año que no nos vemos. Te perdí la pista cuando te encerraste en casa para preparar el MIR[ii] -respondió el joven médico con tono de inquietud.

—En mi caso era necesario… Pero obtuve una buena nota y pude elegir la plaza que más me interesaba. El trabajo me llenaba, era super estimulante, aunque pronto estalló la pandemia del coronavirus -emitió un gemido sordo-, y todo se derrumbó a mi alrededor como un castillo de naipes. Esteban, mi primer paciente, un hombre discapacitado de cuarenta y cinco años, falleció de una neumonía complicada, ante la mirada desconsolada de sus propios padres, quienes ni siquiera pudieron abrazar a su hijo en unos momentos tan difíciles.

—¿Y tú cómo te sentiste? -preguntó su amigo con un nudo en la garganta.

—¡Desolada! Aparte de que el miedo por mi propia salud me quitaba el sueño.

—Laura, ¿y ahora dónde vives? -dijo por fin Daniel a la par que cerraba los ojos, con desasosiego.

—Pues he alquilado una casa en la comarca de Verín. ¡Este lugar es maravilloso! A lo mejor monto una casa rural y eso… ¡No podría vivir sin mi baño de bosque de cada mañana!

—¿Un baño de bosque dices?

La comunicación se cortó.

***

Había transcurrido una semana y Daniel no había podido hablar más con su amiga. Aterrado ante la posibilidad de que le hubiese ocurrido algo terrible, una mañana cogió su coche y condujo sin parar hasta la dirección que los padres de Laura le habían facilitado. Una vez allí, la buscó sin éxito por todas partes, hasta que al fin se topó con aquel extraño árbol con forma de mujer. Atónito ante aquella perturbadora aparición, solo fue capaz de recorrer con la mirada aquellas inconfundibles líneas femeninas, donde no faltaba ni el más mínimo detalle, incluyendo sendos nudos asimilados a delicados pezones. Huelga decir que nunca más se supo de Laura, convertida en una moderna Dafne, transformada por siempre en una mujer-árbol.

Una moderna Dafne.

[i] Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña.

[ii] Examen que deben hacer los médicos en España para poder elegir especialidad y hospital donde hacer la residencia. En concreto, MIR significa Médico Interno Residente.

52 comentarios en “El abrazo

  1. Hola, Beri, impresionante tu relato que partiendo de la cruda realidad que vivimos nos lleva a ese tan fantástico como imprevisible final. Al menos a mí así me lo ha parecido y por eso me ha dejado tan impactada.
    Felicidades.
    Lo del abrazo verde me ha encantado. Yo se lo debo a uno que me ha alegrado los días al pie de mi ventana.
    Un abrazo.

  2. ¡Hola, estimado amigo Beri!
    Gracias por la introducción a tu relato y ojalá que esta pandemia nos sirva para ser mejores personas y poner en su sitio a los políticos.

    Te felicito por esta idea tan original a la hora de construir tu romántico e imaginativo relato, adaptando nada menos que la famosísima relación amorosa que la mitología griega establece entre el dios Apolo y la ninfa Dafne, convertida en árbol, tal y como le sucedió a la joven Laura.
    Desde la realidad de esta pandemia nos creas todo un mundo imaginario que enlaza estupendamente con este mito clásico.
    ¡Felicidades! y que tengas mucha suerte en el concurso.
    Un gran abrazo y que siga todo bien por ahí.

    • Hola, Estrella! Muchas gracias por comentar. Me alegra saber que te ha gustado la adaptación que he hecho del mito del dios Apolo y la musa Dafne. El nombre de Laura tampoco es casual. En el mito, Dafne se convierte en un laurel, y parece ser que Laura es el femenino de laurel. Un abrazo.

  3. Hola Beri, conmovedor tu abrazo de árbol. Un poquito aterrador también. ¿Querrá uno fundirse de tal manera con la naturaleza? No estoy segura, pero como relato es emocionante. Un abrazo

  4. Un cuento realmente fantástico. En determinadas situaciones de angustia vital uno siente la necesidad de desaparecer de la vida que nos tiene atenazados y desprenderse de todo lo material para unirse y confundirse con la madre Naturaleza. El abrazo verde de Laura fue tan intenso que pasó del reino animal al vegetal. Quizá ahora viva en otro país de las maravillas, je,je.
    Un abrazo.

  5. Curiosamente, Beri, hace unos días, volviendo a casa por una calle bastante arbolada, se me ocurrió de la nada abrazar un árbol. Ja,ja,jaj, menos mal que esa calle estaba desierta! y mira, ahora veo esta historia tuya tan bonita como inquietante del bosque, ya que esto sí que nunca se me hubiera ocurrido: quedar petrificada con esa forma. Me ha tocado de cerca, me gusta como escribes, tienes una forma de atrapar única, empapando de realidad-irrealidad al lector.
    Mucha suerte!! Abrazote.

  6. Hola Beri! Has sabido adaptar de forma muy original y lograda el mito de Dafne a los tiempos modernos del Covid. Espectacular la imagen que nos describes de la mujer fusionada con el arbol. Me ha arrancado una sonrisa leer que Laura eligió la comarca de Verin, de donde yo soy originaria, como destino de escapada.
    Un abrazo

  7. Hola Beri. Un relato mitad fantástico mitad realista, y me tiro más por el lado de la fantasía, para hiperrealismo lo que se ha vivido y aún se vive con el Covid-19.
    Buen nombre el de Laura/Dafne dada la temática del abrazo verde. No hay nada como el ejercicio al aire libre y la naturaleza para exorcizar a los demonios internos (temores, angustias, incertidumbres)
    Un abrazo Beri, aunque no sea verde.

  8. Hermoso relato y si es que la naturaleza nos ofrece formas extrañas que pueden ser dignas para la inspiración de cualquier Escritor. Éxitos y bendiciones. Saludos cordiales desde Venezuela.

  9. Hola Beri, a mi me encanta ese abrazo con el árbol, de hecho me siento muy identificada con tu protagonista. No me imagino fundida en él, pero a base de ir día tras día como ella, las energías se funden. Es una liberación y un encuentro consigo misma más allá de experiencias que han podido resultar traumáticas como la que describes. Un abrazo verde.

  10. Hola, Beri.
    Si quieres realidad y fantasía este relato tiene de ambas y a raudales. Has logrado una estupenda conjunción de ambas de forma poética.
    Enhorabuena. Un saludo.

  11. Si no es mucha molestia podrías hacerme el favor de inclinarte un poco para que pueda nimbar tu cabeza con laureles para entronizarte como Apolo que ha bordado su propia Daphne. Saludos cordiales.

  12. Un relato donde se mezcla la actual crisis sanitaria que estamos viviendo y la fantasía de la mujer transformada en árbol. Al final Laura terminó unida a lo que más quería, esa naturaleza que tan poco cuidamos. Ojalá el mensaje ecologista que desprende tu relato puede calar algún día en nuestra sociedad. Un abrazo, Beri.

  13. Hola Beri
    Buen relato. Como a todos me ha gustado ver como has relacionado y unido las dos partes.
    Me gusta lo de abrazar arboles, a partir de ahora lo seguiré haciendo pero durante un tiempo más corto, por si a caso!

    Felicidades y saludos

  14. Hola, Beri. Veo que te impactó de verdad el asunto del virus. Tu singular relato es un canto a la Madre Naturaleza, tan maltratada, que estos días resurgió con fuerza. Me gustó lo de » baño de bosque» y esa impresionante imagen final de la mujer fusionándose con el árbol, que resume muy bien la idea y esencia del relato. Mucha Suerte en El Tintero. Un abrazo.

    • Hola, Paco. Ante todo, muchas gracias por comentar. Tienes mucha razón cuando afirmas que se nota lo mucho que me ha impactado lo del virus. En particular, llevamos más de 2 meses sin ver a mi madre (el próximo día 26 cumple 80 años) y nuestro hijo Nicolai tardó muy poco en expresarnos su preocupación por ella, hecho que queda reflejado en mi relato «el virus que acecha entre los árboles». Y hablando a un nivel más general, esta pandemia ha hecho que nos demos cuenta de lo frágiles que somos y de la importancia de poder darnos «un simple abrazo». Recibe un fuerte abrazo!

  15. Vaya, Beri, menudo relato, te va preparando como quien no quiere la cosa hacia ese final que inesperado irrumpe como algo lógico después de lo narrado. El abrazo a la naturaleza, muy buena metáfora sobre el estado en el que nos encontramos y en donde nos vamos a adentrar los próximos meses. Porque sí ya era algo extraño que alguien te regalara un abrazo, ahora será casi una ofensa.
    Me ha gustado mucho cómo has ido tejiendo la trama y ese final tan impactante como estupendo.
    Mucha suerte y un abrazo verde…

    • Hola, Pepe. Muchas gracias por comentar. Tienes toda la razón: la pandemia de la COVID-19 ha provocado una auténtica evolución de las costumbres. Confiemos en que seamos capaces de «acostumbrarnos». Un abrazo virtual y verde!

  16. Saludos Beri, un interesante relato enmarcado en la situación de contingencia que vivimos actualmente, y con un final inesperado, pero que sí que muchos con todo esto quisiéramos de alguna manera escabullirnos, y quien sabe fundirse con la naturaleza no queda ni mal :). Éxitos y bendiciones!

  17. Hola Beri. Un precioso relato el que nos traes en esta ocasión, en el que fundes a la perfección la terrible realidad que estamos sufriendo con la fantasía. Al final, Laura consiguió hacerse una con la Madre Naturaleza, y por fin es feliz.
    Enhorabuena por el relato. Repito que es una muy bella experiencia.
    Un abrazo.

  18. Hola, Beri: Muy emotivo tu relato y muy bien escrito.
    Desolación profunda: ser árbol.
    Me remite a Bécquer: ¡!Dios mio. Qué solos se quedan los muertos!Entonces… ante la frustración y el dolor , se elige volver a la naturaleza… ¿Vuelve el polvo al polvo?…
    Muy buena suerte en el concurso.

    • Hola Beba! Ante todo, muchas gracias por comentar. Es curioso, pero acabo de mencionar en casa a Bécquer. Resulta que nuestro hijo ha hecho una fábula para el cole donde aparece un gorrión, y yo le he dicho: «Mira, como el libro de los gorriones de Bécquer» (curioso, ¿no?). Un abrazo!

  19. Hola, Beri. Has conseguido una perfecta mezcla de realidad y mitología con un fantástico final. Debemos cuidarnos más entre nosotros y , por supuesto, también a la naturaleza. Espectacular fotografía la que ilustra el final del relato. Un abrazo verde y suerte en el Tintero.

  20. Hola, Beri
    Una lectura encantadora fantástica realista, tiene elementos que atrapan y que no te sueltan. La parte «irreal» es apasionante, mientras que la del presente es aterradora. Me gusta tu relato, es muy ingenioso. Fue un placer leerte, !Te deseo mucha suerte en el concurso!
    Saludo

  21. Has sabido integrar la historia actual con el mito de Dafne y Apolo, que podría ser encarnado por ese compañero de facultad que se preocupa por Laura.
    La verdad que es preocupante que aún haya personas que no se crean el drama de la pandemia.
    Gracias por tu relato.
    Un abrazo Beri.

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