Sus √ļltimas palabras

El Sol agonizaba en el horizonte carmesí mientras el filósofo yacía sobre el pétreo mármol. A corta distancia, el joven escriba tomaba nota de todo cuanto acontecía.

Formando un c√≠rculo alrededor, sus numerosos disc√≠pulos aguardaban, expectantes, las √ļltimas palabras del maestro antes de adentrarse por siempre en la oscuridad. Un pestilente olor a cicuta impregnaba el aire de la estancia.

De pronto, el sabio ateniense apretó los párpados y sus tumefactos labios se entreabrieron apenas para susurrar unas palabras:

-Queridos amigos, ahora que muero ya no temo a los que me condenaron. Nada me impide pues desvelaros el gran secreto que el dios Apolo me revel√≥ cuando durante mi juventud acud√≠ al or√°culo…

Pero el viejo maestro sufrió un desvanecimiento. Entonces, varios de sus discípulos lo alzaron en brazos y lo condujeron hasta el galeno, quien le practicó un lavado de estómago.

Era el trig√©simo intento en el √ļltimo a√Īo para escuchar al fin ¬ęsus √ļltimas palabras¬Ľ. La pr√≥xima vez calcular√≠an mejor la dosis de cicuta.

El nacimiento de este blog y participación en el Concurso el tintero de oro

El pasado d√≠a 6 de noviembre se celebr√≥ en la ciudad de Granada el II encuentro anual de la Red de Cuidados Paliativos de Andaluc√≠a (RedPal). A prop√≥sito de dicho encuentro, unos meses antes la RedPal convoc√≥ el I certamen de microrrelatos, con el lema ¬ęcuidados paliativos: en el domicilio se puede¬Ľ.

Fueron aceptados por el jurado del certamen un total de 365 relatos procedentes de toda la geograf√≠a de Espa√Īa. Concretamente, yo particip√© con dos microrrelatos: Luc√≠a y los T√≠teres y Simbiontes al anochecer, quedando el primero de ellos entre los 20 mejor puntuados. La previsi√≥n es que un d√≠a de estos sea publicado en el blog de la RedPal, as√≠ como formando parte del e-book conmemorativo del evento.

Espoleado por el ¬ę√©xito¬Ľ conseguido, y habiendo averiguado que una de los miembros del jurado, Roc√≠o de Juan, es una destacada asesora literaria y profesora de talleres de escritura creativa, me arm√© de valor y contact√© con ella para pedirle consejo. Para mi sorpresa, Roc√≠o contact√≥ conmigo enseguida y se mostr√≥ muy simp√°tica y pr√≥xima con un servidor, de lo cual le estoy muy agradecido.

Dado que yo nunca he participado en un taller literario, y teniendo en cuenta que a Rocío le transmití mi inquietud acerca del hecho de que apenas he contactado con otros escritores, con quienes poder compartir mis escritos, dando y recibiendo valiosas opiniones y valoraciones, ella vio muy claro aquello que a mí más me conviene actualmente: crear un blog propio, suscribiéndome acto seguido a un blog literario muy interesante, al frente del cual está el escritor y bloguero David Rubio Sánchez, catalán como un servidor.

La idea es muy sencilla: cada mes David propone un tema, sobre el cual hay que basar un relato de una extensi√≥n m√°xima de 900 palabras. Cada autor que desee participar en el concurso mensual de ¬ęel tintero de oro¬Ľ (as√≠ se llama el concurso en cuesti√≥n) puede participar con un √ļnico relato, el cual debe ser publicado en el blog propio, compartiendo acto seguido un enlace a dicho blog.

Si a alguien le interesa participar, puede conocer los detalles siguiendo el enlace incluido en el p√°rrafo anterior. El tema propuesto para este mes de diciembre (extra√Īos en un tren) me resulta muy inspirador. De hecho, acabo de crear una nueva entrada donde incluyo el relato con el que voy a participar: Filosof√≠a ferroviaria.

 

 

La conversación perdida

El d√≠a acab√≥ siendo el Reino de los¬†Smartphones. Los proscritos como yo decidimos surcar la noche en busca de alguien con quien conversar…

Conversar con alguien sobre cualquier tema se hab√≠a convertido en un comportamiento del todo subversivo. Algunas noches sal√≠a a hurtadillas de casa y me dirig√≠a a uno de los locales prohibidos. All√≠ permanec√≠a charlando hasta altas horas de la madrugada con cualquier individuo que, como yo, a√ļn disfrutase del antiguo placer de la conversaci√≥n. Pero se trataba de una actividad muy peligrosa. Sigue leyendo