Ley 3/2022, de 24 de febrero, de convivencia universitaria.

BOE-A-2022-2051

Ley 3/2022, de 24 de febrero, de convivencia universitaria.

Esta ley pretende establecer el marco adecuado para que los miembros de la comunidad universitaria, integrada por el estudiantado, personal docente e investigador y personal de
administración y servicios, puedan llevar el ejercicio de estos derechos y libertades a su máxima expresión gracias a la creación y protección de unos entornos de convivencia fijados democráticamente por las propias universidades.
El fomento de la convivencia en el seno de la comunidad universitaria excede un régimen disciplinario y no puede afrontarse, al menos exclusiva ni preferentemente, mediante el mismo. Por tanto, las universidades, en el ejercicio de su autonomía universitaria consagrada en el artículo 27.10 de la Constitución Española, han establecido y pueden desarrollar con mayor intensidad medidas y actuaciones que favorezcan y estimulen la
convivencia activa y la corresponsabilidad entre todos los miembros de la comunidad universitaria. Asimismo, las universidades pueden potenciar el uso de medios alternativos de resolución de conflictos, como la mediación, que pueden resultar más eficaces para afrontar
determinadas conductas y conflictos entre miembros de la comunidad universitaria pertenecientes al mismo o diferente sector.
Finalmente, la ley establece unos mecanismos de sustitución de sanciones con los cuales se quiere reforzar el valor prioritario que se da a la educación en el ámbito de la convivencia universitaria.

L’administrativització local de la seguretat pública als 40 anys de “broken windows”: revisitant les ordenances de civisme

https://eapc-rcdp.blog.gencat.cat/2022/04/06/ladministrativitzacio-local-de-la-seguretat-publica-als-40-anys-de-broken-windows-revisitant-les-ordenances-de-civisme-ricard-brotat-i-jubert/

Introducció
El tema del civisme ha donat lloc, com és ben sabut, a una autèntica constel·lació de centenars d’ordenances de civisme i convivència repartides per tot Espanya, impulsades, en el seu moment, pel fort vent de l’ordenança de civisme i convivència de Barcelona de 2005 (tot i que la primera ordenança d’aquest tipus va ser la de l’Hospitalet de Llobregat, elaborada anys abans de la mà del referent Jesús Solores). Totes aquestes normes locals tenen, encara que no es digui expressament, un denominador comú: ser una resposta contundent a la sensació d’inseguretat.