El Reino Unido ya no es un Estado miembro de la UE

Hoy es el primer lunes, desde el 25 de diciembre de 1972, en el que el Reino Unido no es Estado miembro de la Unión Europea (entonces, en 1972, Comunidad Económica Europea). El Brexit ya es una realidad y se ha completado el proceso de salida de un Estado miembro de la Unión. Es el momento de ver qué es lo que pasará a partir de ahora.

La salida del RU se produce tras la conclusi√≥n entre el RU y la UE de un acuerdo de salida seg√ļn lo previsto en el art√≠culo 50.2 del TUE. Este acuerdo ha sido aprobado en las √ļltimas semanas tanto por el RU como por la UE, pero en su esencia hab√≠a sido cerrado ya en noviembre de 2018. Las dificultades para la aprobaci√≥n de dicho acuerdo en el RU condujeron a tres pr√≥rrogas de la permanencia del RU en la UE, retras√°ndose la salida inicialmente prevista para el 29 de¬† marzo de 2019. Quiz√°s esto requiera una explicaci√≥n.

El RU celebró un referéndum sobre su permanencia en el RU el 23 de junio de 2016. El resultado favorable a la salida no tenía, sin embargo, consecuencias jurídicas directas; por lo que no fue hasta que el RU notificó formalmente al Presidente del Consejo Europeo su voluntad de abandonar la Unión no comenzaron a correr los plazos para la salida. Esta notificación se realizó el 29 de marzo de 2017

Estos plazos ten√≠an una fecha marcada en rojo: el 29 de marzo de 2019. Dos a√Īos despu√©s de la notificaci√≥n. De acuerdo con el art√≠culo 50.3 del TUE al cabo de dos a√Īos desde la notificaci√≥n los Tratados europeos dejar√≠an de aplicarse al Estado que abandonaba la UE. Antes de esos dos a√Īos, sin embargo, pod√≠a concluirse un acuerdo para la salida ordenada de la Uni√≥n. Igualmente, cab√≠a la posibilidad de prorrogar ese plazo de dos a√Īos por acuerdo un√°nime del Consejo Europeo. En caso de que no se llegase a un acuerdo y no se acordase la pr√≥rroga al llegar el 29 de marzo de 2019 el Estado saliente ser√≠a considerado un Estado tercero.

Pese a las dificultades que suponía una negociación tan compleja como es la de un acuerdo de salida de un Estado miembro, la UE y el RU fueron capaces de concluir un acuerdo en noviembre de 2018. Este acuerdo debía ser aprobado tanto por el RU como por la UE antes del 29 de marzo de 2019. Ahora bien, resultando imposible para el gobierno británico (presidido por la Sra. Theresa May) obtener la aprobación del Parlamento, y llegando a la fecha fatídica del 29 de marzo, se solicitó una prórorga de la permanencia de la UE hasta el 12 de abril. Como tampoco fue posible aprobar el acuerdo de salida antes de esa fecha, se solicitó una nueva prórroga, en este caso hasta el 31 de octubre.

Tras el cambio de gobierno en el RU, habiendo sustituido el Sr. Boris Johnson a la Sra. Theresa May, se abri√≥ una nueva negociaci√≥n sobre el acuerdo de salida; aunque limitada al Protocolo sobre Irlanda del Norte, tal como veremos enseguida. Tambi√©n se renegoci√≥ la Declaraci√≥n Pol√≠tica que acompa√Īaba al Acuerdo de Salida. En el mes de octubre de 2019 se lleg√≥ a un acuerdo entre el RU y la UE sobre estos cambios en el Acuerdo de Salida y en la Declaraci√≥n Pol√≠tica sobre las relaciones futuras entre el RU y la UE. El gobierno brit√°nico intent√≥ que el Parlamento brit√°nico aprobara el mencionado acuerdo antes de que concluyera el plazo de la segunda pr√≥rroga de la permanencia del RU en la UE; pero al no conseguirlo se pidi√≥ una tercera pr√≥rroga hasta el 31 de enero de 20210 y se convocaron elecciones en el RU. Las elecciones tuvieron lugar en diciembre, y habiendo obtenido el partido del Sr. Johnson, los conservadores, mayor√≠a absoluta en la C√°mara de los Comunes brit√°nica, ya no hubo obst√°culos para que entre diciembre de 2019 y enero de 2020 el Parlamento brit√°nico aprobara el acuerdo de salida y la legislaci√≥n necesaria para su¬† implementaci√≥n.¬† De esta forma, fue posible, como se indicaba al comienzo, que unos d√≠as antes del 31 de enero de 2020 se concluyeran los tr√°mites necesarios para la ratificaci√≥n del acuerdo de salida del RU, de tal manera que el 1 de febrero de 2020 el RU dejaba de ser un Estado miembro de la Uni√≥n y, simult√°neamente, comenzaba a aplicarse el acuerdo de salida.

Este acuerdo de salida es el mismo acordado en noviembre de 2018 salvo en lo que se refiere al Protocolo en relación a Irlanda del Norte, sustituido por el concluido en octubre de 2019. Es por esto que en lo que se refiere al acuerdo de salida con excepción del Protocolo en relación a Irlanda.

El elemento clave de este acuerdo de salida es el período transitorio que se extiende hasta el 31 de diciembre de 2020. Durante este período todo el Derecho de la UE se aplica plenamente en el RU. Esto implica que pese a que el RU ya no participe en las instituciones de la UE, a efectos prácticos todo seguirá igual que antes de la salida. El régimen de relaciones económicas y jurídicas entre el RU y la UE no se verá afectado en absoluto durante estos meses: los ciudadanos británicos podrán alegar la libre circulación de personas y la libertad de establecimiento en la UE y los ciudadanos europeos seguirán pudiendo ejercer estas libertades en el RU, las sociedades constituidas en el RU seguirán siendo reconocidas en los países miembros de la UE y los instrumentos de cooperación judicial seguirán aplicándose respecto al RU igual que se aplican en relación a los Estados miembros.

El 31 de diciembre de 2020 se pondr√° fin a este per√≠odo transitorio y el 1 de enero de 2021 comenzar√°n a aplicarse las disposiciones espec√≠ficas del acuerdo de salida, un conjunto de disposiciones que no abarcan todas las relaciones que quedan afectadas por el br√©xit, sino que se limita a lo que podr√≠amos llamar “problemas escogidos”.

De estos, sin duda el más relevante es el régimen de los ciudadanos europeos en el RU y los británicos en la UE. El principio que rige esta cuestión es que unos y otros mantendrán su derecho de residencia conseguido antes de que acabe el período transitorio. Es decir, los ciudadanos británicos con residencia en la UE mantendrán este derecho de residencia y los ciudadanos europeos con residencia en el RU el 31 de diciembre de 2020 mantendrán este derecho de residencia tras el fin del período transitorio. En esta línea existen previsiones acerca de los derechos de los trabajadores, los autónomos y también el reconocimiento de calificaciones profesionales.

El acuerdo de salida, asimismo, incluye previsiones sobre la coordinación de los sistemas de seguridad social del RU y de los Estados miembros de la UE.

También se incluyen normas sobre los bienes puestos en el mercado en el Reino Unido o en la UE, en línea con el principio de que aquellos bienes que estuvieran colocados en esos mercados antes del fin del período transitorio (31 de diciembre de 2020) seguirán considerándose correctamente introducidos tras el fin de ese período transitorio. A la vez, respecto a estos bienes se seguirá aplicando la normativa sobre aranceles europeas y en materia de IVA.

El acuerdo de salida se ocupa igualmente de derechos de propiedad intelectual e industrial. La idea que preside esta parte del acuerdo de salida es la de que los titulares de derechos de este tipo con anterioridad al fin del período transitorio deberán ver su derecho transformado en uno equivalente regido por la normativa del RU una vez que acabe dicho período transitorio.

Se incluyen también previsones sobre la cooperación en materia civil y penal. La idea es que las situaciones o cooperaciones iniciadas antes del fin del período transitorio seguirán rigiéndose por el Derecho de la UE incluso tras el fin de dicho período transitorio.

Otra de las cuestiones de las que se ocupa el acuerdo de salidad es la protección de datos personales. El principio que rige esta cuestión es la continuidad en la aplicación del Derecho de la UE tras el fin del período transitorio si se trataba de datos de personas ubicadas fuera del RU y que habían sido procesados en el RU antes del fin del período transitorio o después del fin de ese período sobre la base del acuerdo de salida (art. 71 del acuerdo de salida).

También se regula el régimen de los procedimientos iniciados antes del fin del período transitorio y no concluidos en el momento en el que acaba este período transitorio. La regla es que estos procesos continuarán rigiéndose por la normativa europea tras el fin del período transitorio.

En lo que se refiere a la jurisdicci√≥n del Tribunal de Luxemburgo, se establece que las vulneraciones del acuerdo de salida en que pudiera haber incurrido el RU de acuerdo con el criterio de la Comisi√≥n, podr√°n ser llevadas ante el Tribunal de Luxemburgo en los cuatro a√Īos siguientes al fin del per√≠odo transitorio (hasta el 31 de diciembre de 2024, por tanto). Las decisiones del Tribunal de Luxemburgo anteriores al fin del per√≠odo transitorio o dictadas despu√©s de que √©ste hubiera concluido, pero sobre la base de las competencias habilitadas por el acuerdo de salida, seguir√°n siendo obligatorias en el RU.

El acuerdo de salida tambi√©n se ocupa de la cooperaci√≥n administrativa y del r√©gimen de privilegios e inmunidades de las instituciones de la UE (T√≠tulo XII). Por supuesto, hay tambi√©n reglas sobre la contribuci√≥n brit√°nica a la UE en los a√Īos 2019 y 2020; as√≠ como las obligaciones financieras a partir del fin del per√≠odo transitorio. Adem√°s de otras disposiciones diversas, son especialmente relevantes las reglas sobre interpretaci√≥n del Acuerdo de salida. Aqu√≠ se prev√© que en un plazo de 8 a√Īos desde el fin del per√≠odo transitorio, los tribunales brit√°nicos podr√°n plantear cuestiones prejudiciales sobre la interpretaci√≥n del acuerdo de salida ante el Tribunal de Luxemburgo (art√≠culo 158). Las decisiones del Tribunal de Luxemburgo interpretando el Acuerdo de salida ser√°n obligatorias tambi√©n en el RU. Adem√°s, se prev√© la creaci√≥n de un Comit√© Conjunto entre el RU y la UE para seguir la aplicaci√≥n del Acuerdo de salida. Este Comit√© es tambi√©n un instrumento para resolver los conflictos entre el RU y la UE en la interpretaci√≥n del Acuerdo de salida (art. 169). En caso de que ante un conflicto no se llegue a un acuerdo se establecer√° un arbitraje. Ahora bien, si la disputa es sobre la interpretaci√≥n del Derecho de la UE o del Acuerdo de salida, el tribunal arbitral no podr√° pronunciarse, sino que esta disputa sobre la interpretaci√≥n del Derecho de la UE quedar√° encomendada al Tribunal de Luxemburgo (art. 174).

Acompa√Īan al Acuerdo varios Protocolos; pero aqu√≠ solamente haremos una m√≠nima referencia al relativo a Irlanda del Norte, ya que es el que ha sido modificado entre noviembre de 2018 y octubre de 2019.

El problema al que se enfrentaban los negociadores era encontrar soluciones para Irlanda del Norte que respetasen la libertad de comunicaci√≥n y circulaci√≥n entre las dos parte de la Isla: Irlanda del Norte y la Rep√ļblica de Irlanda. Se trataba de evitar la creaci√≥n de una frontera entre las dos Irlandas, pero ¬Ņc√≥mo?

En 2018 el acuerdo fue que el RU permaneciera dentro de la zona aduanera com√ļn de la UE. De esta manera, no ser√≠a necesario establecer ninguna frontera entre la UE y el RU, ni en Irlanda ni en el Canal de la Mancha, ya que en tanto no se concluyese un acuerdo sobre las relaciones futuras de la UE y del RU, el territorio del RU seguir√≠a sometido a las reglas europeas sobre mercanc√≠as.

En el a√Īo 2019 la filosof√≠a cambi√≥: tan solo Irlanda del Norte pemanecer√≠a, tras el fin del per√≠odo transitorio, dentro de la zona aduanera europea, lo que har√≠a innecesario establecer una frontera entre las dos Irlandas; pero s√≠ que hace preciso que se establezca un control sobre las mercanc√≠as que llegan a Irlanda del Norte desde el resto del Reino Unido. De otra forma, podr√≠an introducirse en la UE, a trav√©s de Irlanda del Norte, productos que no habr√≠an superado los controles europeos, a fin de evitar este riesgo, se prev√©n controles en relaci√≥n a dichos productos que circulen entre Gran Breta√Ī√° e Irlanda del Norte, aplic√°ndose la normativa europea a aquellos que no est√©n destinados a permanecer en territorio norirland√©s. A fin de verificar este extremo, funcionarios de la UE podr√°n participar en las tareas de control en el RU (art. 12 del Protocolo sobre Irlanda del Norte).

El resultado al que se ha llegado implica que se establezca una frontera entre el resto del RU e Irlanda del Norte, una de las primeras propuestas de la UE para este tema rechazada entonces por el gobierno del RU, quien se encontraba entonces presionado por los unionistas irlandeses que no ve√≠an con buenos ojos esta frontera. Lo cierto, sin embargo, es que este tipo de controles fronterizos dentro del mismo pa√≠s no suponen ninguna merma de la soberan√≠a, como muestra la existencia de tales controles en Espa√Īa en relaci√≥n a las mercanc√≠as con destino u origen en Ceuta y Melilla o en su momento tambi√©n con origen o destino en Canarias. La prouesta que entonces rechaz√≥ el RU es ahora aceptada, seguramente porque aquella a la que se hab√≠a llegado inicialmente imped√≠a que el RU desarrollara una pol√≠tica propia de acuerdos comerciales con terceros pa√≠ses, al estar todo su territorio “atado” a la regulaci√≥n europea.

Sea como sea, ahora este ya es Derecho aplicable, y comenzaremos a ver su efectividad a partir del 1 de enero de 2021, cuando acabe el período transitorio.

Ahora bien, al margen de la situaci√≥n en Irlanda del Norte ¬Ņqu√© situaci√≥n nos encontraremos el 1 de enero de 2021?

En primer lugar, puede darse una prórroga del período transitorio (art. 132 del Acuerdo de Salida). La próroga debe decidirse antes del 1 de julio de 2020. En caso de que no se decida (es el Comité Conjunto al que nos hemos referido un poco más arriba el que ha de adoptar la decisión), el 1 de enero de 2021 el Derecho de la UE dejará de aplicarse en el RU (con la excepción de Irlanda del Norte) y, por tanto, deberá establecerse una frontera física entre el Reino Unido y la UE. Los productos que pretendan entrar en la UE desde el RU deberán pasar controles y pagar los aranceles previstos por el Derecho europeo y los productos europeos que pretendan entrar en el RU deberán pagar los aranceles y superar los controles que establezca el RU.

La situaci√≥n anterior est√° sujeta, sin embargo, a lo que se establezca en el acuerdo sobre relaciones futuras entre la UE y el RU. El planteamiento ser√≠a concluirlo antes del 31 de diciembre de 2020; pero existe coincidencia en que un acuerdo de esta complejidad no parece que pueda concluirse en un plazo de meses; sobre todo cuando hay tan poca claridad sobre cu√°les ser√° la posici√≥n negociadora del RU (hoy mismo Boris Johnson sorprend√≠a con unas declaraciones en las que planteaba un acuerdo “a la australiana”, una posibilidad que hasta ahora no se habia puesto sobre la mesa).

Desde la posici√≥n europea, en cambio, parece que las ideas est√°n m√°s claras. Siempre se ha sostenido que se llegar√° hasta donde el RU quiera llegar, pero advirtiendo que no es posible realizar un “cherry picking”; esto es, concluir un acuerdo en el que la integraci√≥n sea mayor en unas √°reas que en otras. Esto se traduce en que ninguna dificultad habr√° en concluir un acuerdo que facilite la circulaci√≥n de mercanc√≠as profundizando en las reglas de la OMC, en l√≠nea con el acuerdo concluido entre la UE y Canad√°. Ahora bien, no habr√° avances en libre prestaci√≥n de servicios m√°s que si el RU acepta tambi√©n libre circulaci√≥n de personas, en l√≠nea con el acuerdo con Noruega, por ejemplo. A este respecto es bueno recordar que incluso el Acuerdo entre la UE con Suiza incluye la participaci√≥n de este pa√≠s en el Espacio Schengen sin fronteras interiores, algo que el RU dif√≠cilmente aceptar√≠a. Adem√°s, hay que tener en cuenta que la participaci√≥n en el Mercado Interior obliga al tercer pa√≠s a contribuir al presupuesto de la UE; otra condici√≥n que quiz√°s fuera dif√≠cil que aceptara el RU.

Veremos, por tanto, hasta donde est√° dispuesto a llegar el RU en este acuerdo. La exclusi√≥n de la libertad de prestaci√≥n de servicios implicar√° que las sociedades brit√°nicas dejar√°n de gozar de las ventajas de la libertad de establecimiento en la UE y que los servicios prestados por las empresas del RU en la UE deber√°n pasar los controles que se aplican a terceros Estados. El RU debe decidir si afronta esto a cambio de mantener el control sobre su pol√≠tica migratoria. Por otra parte, y en lo que se refiere al acuerdo sobre mercanc√≠as, evitar una frontera entre el RU y la UE parece imposible salvo que el RU renuncie a una pol√≠tica comercial propia y acepte alinear su regulaci√≥n con la europea, algo que parece descartado. De esta forma, todo parece indicar que salvo una improbable pr√≥rroga del per√≠odo transitorio (no parece realista que de aqu√≠ a julio el gobierno brit√°nico mude su posici√≥n 180¬ļ) el 1 de enero de 2021 veremos una frontera en Calais.

Once again, the Continent will be isolated

Rafael Arenas García

 

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