LECTURAS VERANIEGAS SOBRE EL BREXIT

Durante el verano de 2019, es probable que las lecturas más habituales sobre el Brexit hayan sido las crónicas de la prensa general, en particular las referidas a la situación política en el Reino Unido y a los temores ante la posible actitud del nuevo primer ministro ante la eventualidad de un Brexit “duro” o sin acuerdo, temores que el mes de septiembre no ha hecho sino confirmar. Pero también ha habido novedades de interés en la literatura jurídica, que pasamos a mencionar.

En España, destacaría la contribución de Rafael Arenas García, miembro del equipo investigador de nuestro proyecto, “El Brexit infinito o el ángel exterminador”, publicada en La Ley (Unión Europea), núm. 72, de 31 de julio de 2019. En ella se analizan detalladamente el mecanismo de salida del artículo 50 del TUE, las posiciones negociadoras, el acuerdo de salida y las vicisitudes de las sucesivas prórrogas acordadas hasta la fecha. En suma, este trabajo constituye una excelente síntesis de todo lo acontecido en el proceso conducente al Brexit hasta el verano de 2019. También es digna de mención la tribuna publicada en el número 37 (junio de 2019) de la Revista Electrónica de Estudios Internacionales por el diplomático y exministro de asuntos exteriores Alfonso Dastís Quecedo, titulada “El Brexit de nunca acabar”. Su autor proporciona interesantes claves para entender las dificultades que plantea el Brexit y las respectivas posiciones negociadoras.

Fuera de España, destacaría la publicación de un número monográfico de la prestigiosa Revue critique de droit international privé dedicado al Brexit (núm. 2 de 2019, abril-junio). Aparte del editorial a cargo de H. Muir Watt, D. Bureau y S. Corneloup, “Un chef d’oeuvre de confusión: Bréxit sur scène”, incluye contribuciones sobre distintos aspectos. La primera de ellas, a cargo de P.J. Cardwell, titulada “Naviguer en eaux inconnues. Les défis rencontrés par la recherche juridique au Royaume-Uni à l’heure du Brexit”, trata de las cuestiones jurídicas que se han planteado a lo largo del proceso de preparación de la salida del Reino Unido de la UE, y de los desafíos para los investigadores en diversos ámbitos jurídicos. La segunda contribución, a cargo de H. Van Loon, antiguo secretario general de la Conferencia de La Haya de Derecho Internacional Privado, se titula “Le Brexit et les conventions de La Haye”. Analiza los dos escenarios posibles: con o sin acuerdo de salida. En el marco del primero, examina el régimen transitorio aplicable en cuanto a los instrumentos de la UE en materia de cooperación judicial en asuntos civiles; en cuanto al segundo, analiza la situación que se daría, en relación a la misma materia, si no llegara a entrar en vigor el Derecho transitorio previsto en el acuerdo de salida. En ambos escenarios, examina el posible papel de los convenios de la Conferencia de La Haya en las futuras relaciones entre el RU y la UE, ya fuera después de terminarse el período transitorio (si el acuerdo llegara a aplicarse) o, si no llegara a aplicarse, cuando el RU se convirtiera en un Estado tercero. La contribución de U. Grusic “L’effet du Brexit sur le droit international privé du travail” tiene por objeto el posible efecto de la retirada del RU sobre el Derecho del trabajo, sobre las normas de competencia judicial en materia de relaciones laborales y sobre las normas de conflicto de leyes relativas a la misma materia. Él último de los artículos que recoge este número monográfico es el de L. Merrett, titulado “La reconnaisance et l’exécution en Angleterre des jugements venant des États de l’Union européenne, post-Brexit”. En él se analiza el régimen de reconocimiento de las sentencias dictadas en los países de la UE según el Derecho común inglés, que resultaría aplicable si no hubiera acuerdo. En este sentido, destaca las principales diferencias entre el actualmente vigente sistema de reconocimiento de resoluciones judiciales en materia civil previsto en el Reglamento 1215/2012, y el que podría resultar aplicable en el futuro en virtud del régimen inglés de Derecho común.

En definitiva, los textos mencionados constituyen interesantes reflexiones sobre diversas cuestiones que suscita la salida del RU de la UE, que ayudan a entender, no únicamente  el complejo contexto político-jurídico general, sino también aspectos de tipo más técnico, pero indudablemente de gran importancia para determinar la regulación que podría aplicarse a aspectos concretos, en función de los posibles escenarios (con o sin acuerdo) de la retirada del Reino Unido.

M. Gardeñes Santiago

La sexta ley británica sobre el brexit

El Parlamento británico ha aprobado una nueva ley sobre el bréxit. Aún no disponemos de la versión publicada, pero el contenido se corresponde al texto que entró en la Cámara de los Lores, puesto que ninguna enmienda fue introducida durante su tramitación. Puede consultarse ese texto aquí.

La ley pretende evitar un bréxit sin acuerdo, y para ello establece una serie de obligaciones para el gobierno. En concreto, el Primer Ministro debe solicitar a la UE una prórroga de la permanencia del RU en la UE como muy tarde el 19 de octubre de 2019 si no se da alguna de estas dos circunstancias:

1- La Cámara de los Comunes ha aprobado un acuerdo de salida de la UE y dicho acuerdo ha sido elevado a la Cámara de los Lores.

o

2- La Cámara de los Comunes aprueba una moción presentada por el gobierno en la que se autoriza la salida del RU de la UE sin un acuerdo entre ambas partes, y esa moción ha sido elevada a la Cámara de los Lores.

La prórroga que ha de solicitar el Primer Ministro si no se da ninguna de las condiciones anteriores debería tener una duración de tres meses, hasta el 31 de enero de 2020 (la prórroga actual finaliza el 31 de octubre de 2019), aunque se prevé también la posibilidad de una duración diferente, tal y como veremos enseguida.

Se establece, además, la necesidad de que que el gobierno británico informe sobre las negociaciones que se desarrollan con la UE durante la prórroga de la permanencia del RU en la Unión, en caso de que ésta se dé finalmente. Los informes que prepare el gobierno deben ser presentados ante el Parlamento británico y ser aprobados por éste.

En caso de que la extensión que solicite el RU no sea aceptada por la UE y ésta proponga una fecha para la prórroga diferente del 31 de enero de 2020, esa fecha deberá ser aceptada por el Gobierno británico, salvo que se presente una moción en el Parlamento pidiendo que se acepte dicha extensión y esa moción no sea aprobada.

De acuerdo con lo que se ha visto, es una ley que tiene por objeto obligar al Primer Ministro a hacer algo que él ya ha dicho que no quiere llevar a cabo: solicitar una nueva prórroga en la permanencia del RU en la UE. De acuerdo con la ley, se establecen unas obligaciones muy concretas sobre la solicitud de dicha prórroga que llegan al punto de incluir la carta que el Primer Ministro ha de dirigir al Presidente el Consejo Europeo

Desde la perspectiva británica se ha defendido que esta ley impide una salida sin acuerdo; pero es necesario recordar que no basta con solicitar la prórroga, sino que la UE ha de aceptarla, y ya se han levantado voces en la Unión que plantean que quizás no tenga sentido conceder una nueva prórroga. Si el RU no propone una alternativa realista a la salida sin acuerdo ¿por qué retrasar la salida con lo que eso supondría para las instituciones de la UE (recordemos que el 1 de noviembre tendría que tomar posesión la nueva comisión europea, en la que ya no estarían presentes los británicos)? En este sentido hay que tener en cuenta que la ley aprobada por el parlamento británico parte de que la prórroga tendrá como objeto la renegociación del acuerdo de salida; lo que, según la UE, no puede suceder, puesto que el acuerdo de noviembre de 2018 se da por definitivo.