Interesante publicación sobre la incidencia del Brexit en el establecimiento de sociedades, centrada en el caso de Gibraltar

Recientemente ha visto a luz una interesante publicación del profesor Ángel María Ballesteros Barros, de la Universidad de Cádiz, titulada “El Brexit y la libertad de establecimiento de sociedades en la UE: el caso de Gibraltar”. Dicha publicación ha aparecido en Cuadernos de Gibraltar – Gibraltar Reports, núm. 3, 2018-2019 (publicado en mayo de 2020), y se ha elaborado en el marco del proyecto de investigación “La incidencia del Brexit en la cooperación transfronteriza entre Gibraltar-Campo de Gibraltar y Andalucía” (PRY2015/19), proyecto subvencionado por el Centro de Estudios Andaluces.

El trabajo reseñado aborda las consecuencias que tiene, para la libertad de establecimiento de las sociedades con sede en Gibraltar, la salida del Reino Unido de la Unión Europea, tanto en el émbito societario como en el concursal. Asimismo, el trabajo pone de relieve cómo el Brexit incide en la libre prestación de servicios por parte de las sociedades consituidas conforme al Derecho inglés o al de Gibraltar, en sectores como el financiero o el de los juegos de azar.  Como bien demuestra el trabajo del profesor Ballesteros, las consecuencias del Brexit en esta materia ya están teniendo como resultado modificaciones estructurales o traslados de sede por parte de las sociedades gibraltareñas.

Puede accederse al texto del trabajo en este enlace:

https://revistas.uca.es/index.php/cdg/article/view/5899

M. Gardeñes Santiago

 

 

Sexta ronda: ¿vaso medio vacío o medio lleno?

El 23 de julio Michel Barnier informaba sobre los resultados de la sexta ronda de negociaciones sobre las relaciones futuras (aquí). ¿Y la quinta? Pues bien, no mereció esta calificación, sino que se la denominó sesión “restringida” y tuvo lugar a principios de julio, después de que Boris Johnson confirmara que el Reino Unido quería seguir adelante con las negociaciones (aquí). En la nota de prensa posterior a la sesión restringida (aquí), Michel Barnier explico que continuaban las divergencias, pero también expuso las líneas rojas del Reino Unido: el Tribunal de Justicia de la Unión Europea no deberá tener ninguna función respecto de las relaciones futuras y el Reino Unido no quedará sometido al Derecho de la Unión. Además, los acuerdos sobre pesca deberán evidenciar que el Reino Unido ha dejado de ser un Estado miembro. Asimismo, recordó cuáles continuaban siendo los mínimos de la Unión: la lealtad en la competencia, una solución sostenible y duradera en materia de pesca y un sistema de gobernanza y resolución de conflictos único.

El 20 de julio tuvo lugar la sexta ronda de negociaciones. El jefe del equipo negociador europeo informó acerca de dos novedades prometedoras. La primera es que el ambiente de trabajo había sido muy positivo y que la comisión británica había actuado de forma profesional. La segunda era que se había conseguido progresar respecto de la coordinación de la seguridad social y los programas de la Unión, de la gobernanza del acuerdo y de la cooperación judicial y policial. A continuación, el jarró de agua fría: continúan las divergencias sobre dos extremos esenciales: evitar la deslealtad y la pesca. Y lo que es peor, Michel Barnier continúa reprochando al Reino Unido no querer ningún compromiso al respecto. ¿Será una táctica negociadora?

Nueva ronda a mediados de agosto.

Publicada la Instrucción por la que se determina el procedimiento para la expedición del documento de residencia en España de las personas amparadas por el Acuerdo de Retirada del RU

En el BOE del pasado 4 de julio se ha publicado la Resolución de 2 de julio de 2020, de la Subsecretaría del Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, por la que se publica la Instrucción conjunta de la Dirección General de Migraciones y de la Dirección General de la Policía por la que se determina el procedimiento para la expedición del documento de residencia previsto en el artículo 18.4 del Acuedo de Retirada del Reino Unido.

Tal como comenta el profesor Górriz López en su post “Documento de residencia ex Art. 18.4 del Acuerdo de Retirada”, publicado en este mismo blog, España no ha hecho uso de la posibilidad prevista en el artículo 18.1 del citado Acuerdo, y que hubiera permitido exigir a los nacionales del Reino Unido, sus familaires, u otras personas que pudieran acogerse al Acuerdo de Retirada, que solicitaran una nueva condición de residente y un documento que la acreditara. En vez de ello, se opta por la vía del artículo 18.4, que dispensa a los interesados de la obligación de tener que solicitar una nueva condición de residente, y simplemente les otorga el derecho a solicitar y obtener un documento de residencia en el que conste que se ha expedido de conformidad con las previsiones del Acuerdo de Retirada.

Así pues, la Instrucciones comentadas tienen por objeto establercer la forma, requisitos y plazos para proceder a la expedición del documento de residencia al que se refiere el artículo 18.4 del Acuerdo de Retirada. Se aplicarán a los nacionales del Reino Unido, a los miembros de sus familias y a cualesquiera otras personas que residan en España y a las que resulten aplicables las condiciones previstas en el Título II del Acuerdo de Retirada. La solicitud de la documentación prevista podrá efectuarse a partir del 6 de julio de 2020 (Instrucción tercera). Las solicitudes de certificados de registro de ciudadano de la UE o de tarjetas de residencia de familiar de ciudadano de la UE que las personas afectadas por las Instrucciones presenten durante el período transitorio previsto en el Acuerdo de Retirada (en principio, hasta el 31 de diciembre de 2020), se tramitarán como solicitudes del documento previsto en las Instrucciones (Instrucciones cuarta y quinta). Asimismo, se prevé que los procedimientos administrativos iniciados antes del 6 de julio, relativos a la obtención de certificados de registro por parte de nacionales del Reino Unido, o de tarjetas de residencia de familiar de ciudadano de la UE por parte de sus familiares, se tramiten y resulevan de acuerdo con los previsto en las recién aprobadas Instrucciones (Instrucción octava).

M. Gardeñes Santiago

Documento de residencia ex art. 18.4 del Acuerdo de Retirada

El Acuerdo de Retirada concede a los nacionales británicos, y a sus familiares, que residan en España al finalizar el periodo transitorios los derechos de residencia, trabajo y acceso a las prestaciones de la Seguridad Social. Para acreditar que cumplan los requisitos, el art. 18 del Acuerdo establece que los interesados deberán solicitar una nueva condición de residente y el Estado de acogida entregarles el documento acreditativo. Pero el apartado 4.º del citado precepto permite que el Estado les dispense de ese trámite y les libre un documento de residencia.

4. Si el Estado de acogida opta por que los ciudadanos de la Unión o los nacionales del Reino Unido, los miembros de sus familias y cualesquiera otras personas que residan en su territorio con arreglo a las condiciones establecidas en el presente título no tengan que solicitar una nueva condición de residente con arreglo al apartado 1 para tener residencia legal, las personas a las que corresponda uno de los derechos de residencia establecidos en el presente título tendrán derecho a recibir, con arreglo a las condiciones establecidas en la Directiva 2004/38/CE, un documento de residencia, que podrá estar en formato digital, que mencione que ha sido expedido de conformidad con el presente Acuerdo.

España se ha acogido a esta posibilidad y recientemente ha publicado una norma sobre el procedimiento para la obtención de este título. Se trata de la Resolución de 2 de junio de 2020, de la Subsecretaría, por la que se publica la Instrucción conjunta de la Dirección General de Migraciones y de la Dirección General de la Policía, por la que se determina el procedimiento para la expedición del documento de residencia previsto en el artículo 18.4 del Acuerdo de Retirada del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte de la Unión Europea y de la Comunidad Europea de la Energía Atómica. Puede consultarse en https://www.boe.es/boe/dias/2020/07/04/pdfs/BOE-A-2020-7276.pdf.

 

Continúan los desencuentros en las negociaciones de las relaciones futuras

Continúan los desencuentros entre las comisiones negociadores del Reino Unido y la Unión Europrea. La conferencia de alto nivel del pasado 15 de junio trajo un rayo de esperanza sobre el acuerdo de las relaciones futuras, pues Boris Johnson, Ursula von der Leyen, Charles Michel y David Sassoli decidieron continuar con las negociaciones. Sin embargo, Michel Barnier nos devolvió a la dura realidad el pasado 2 de julio. Tras cuatro días de reuniones con David Frost, afirma que  las divergencias continúan (véase su declaración aquí). Recuerda las líneas rojas de la Administración Johnson: el TJUE no tendrá ningúna función en el acuerdo sobre las relaciones futuras y el Reino Unido no deberá aplicar el Derecho comunitario. Además, cualquier pacto sobre pesca debe reflejar el cambio que el brexit genera. Y también reitera las exigencias de la Unión: a) El Reino Unido debe garantizar que competirá lealmente, b) un acuerdo equilibrado, sostenible y de larga duración en materia de pesca, y c) un sistema de gobernanza único y ambicioso.

Cuarta ronda de negociaciones sobre las relaciones futuras

La negociación sobre las relaciones futuras continúa por mal camino. Michel Barnier informa que la cuarta ronda, celebrada entre el 2 y el 5 de junio, no ha aportado ningun avance sustancial en los cuatro aspectos clave: pesca, lealtad competitiva, garantía de los derechos y libertades fundamentales en materia de cooperación judicial y policial y gobernanza de las relaciones futuras (puede consultarse la Declaración oficial en este enlace). Reprocha al Reino Unido de no cumplir las obligaciones que asumió en la Declaración política (“…the UK continues to backtrack on the commitments it has undertaken in the Political Declaration”), así como su negativa a tratar la cooperación en política exterior, desarrollo y defensa. Y dada su oposición a prorrogar el periodo de negociaciones, será necesario conseguir un acuerdo entre los comités negociadores a más tardar el 31 de octubre de 2020.

Michel Barnier también comenta que la comisión negociadora de la Unión continúa vigilando estrechamente el cumplimiento del Acuerdo de retirada respecto de los derechos de los ciudadanos y la ejecución del Protocolo sobre Irlanda e Irlanda del Norte. Esperemos que la segunda reunión del Comité Mixto, que tendrá lugar el 12 de junio, depare mejores noticias.

Tercera ronda de negociaciones sobre las relaciones futuras

Decepción es la palabra que resume la tercera ronda de negociaciones sobre el acuerdo de relaciones futuras entre la Unión Europea y el Reino Unido. Al menos, así se desprende de la conferencia de prensa que realizó Michel Barnier el 15 de mayo de 2020 (aquí). Con todo, empieza con un aspecto positivo: el Reino Unido envió una propuesta que abordaba todos los extremos que debían negociarse, según la Unión. Y es una buena noticia pues, hasta ahora, sus proposiciones habían sido incompletas.

A continuación, el jarro de agua fría: no ha habido progreso en los temas más importantes. El representante de la Unión Europea destaca la pesca, la gobernanza de la relación futura y la cooperación judicial y policial en materia penal. Resulta sorprendente el disenso en la última materia, dado que prima facie parecería que el Reino Unido y la Unión Europea comparten los mismos valores. El problema reside, según Barnier, en que la Albión se niega a comprometerse a garantizar los derechos y libertades fundamentales conforme a la Carta de la Unión Europea y a mantener el nivel de protección de datos actual.

Sin embargo, van a seguir negociando y el político francés adelanta los tres ejes de la posición de la Unión Europea. En primer lugar, desea un acuerdo de libre comercio ambicioso, sin tarifas ni cuotas. Segundo, hay que mirar al futuro y tener en cuenta que el mundo y la política comercial han cambiado. Por eso resulta necesario poner el acento en los problemas actuales, como el desarrollo sostenible, la lucha contra el cambio climático o la lealtad concurrencial. Por último, el Acuerdo debe ser global. Michel Barnier afirma que no admitirá el cherry picking que desea el Reino Unido. Por ejemplo, no se puede permitir que los profesionales británicos accedan al mercado europeo cuando el Reino Unido cierra sus aguas a los pescadores de los veintisiete. También rechaza que el Acuerdo de Libre Comercio con Canadá constituya un precedente dadas las diferencias entre el país norteamericano y el británico. En resumen, “(t)he EU wants a modern, unprecedented, forward-looking agreement. Not a narrow one rooted in past precedents and sliced up sector by sector.”

Confiemos en que la cuarta ronda, que se celebrará a principios de junio, tenga más éxito.

Negociaciones del acuerdo de relaciones futuras

Una vez aprobado y en vigor el Acuerdo de Retirada, el foco de atención en el brexit se centra en la negociación del acuerdo (o acuerdos) sobre las relaciones futuras. En la actualidad nos encontramos inmersos en la tercera ronda de negociaciones y las perspectivas no son halagüeñas. Aunque existe un extenso borrador de acuerdo de 18 de marzo (aquí), los negociadores de las dos partes, Michel Barnier y David Frost, reconocieron que la segunda ronda había sido infructuosa (aquí). Los principales escollos son la lealtad concurrencial (el llamado “level playing field”), la gobernanza del posible acuerdo y la pesca. Además, el Reino Unido está decidido a no pedir ninguna prórroga de las negociaciones. Por lo tanto, si no se alcanza ningún acuerdo antes del 31 de diciembre de 2020, las relaciones entre el Reino Unido y la Unión Europea se regirán por las reglas de la OMC, que actualmente están en crisis.

El Consejo aprueba el mandato de negociación encaminado a la conclusión del nuevo acuerdo sobre las relaciones futuras entre la UE y el Reino Unido

El pasado 25 de febrero el Consejo adoptó la Decisión 2020/266, por la que se autoriza la apertura de negociaciones con el Reino Unido para un nuevo acuerdo de asociación. Dicha Decisión ha sido publicada en el Diario Oficial de la UE L 58, de 27 de febrero de 2020. Como se ha venido explicando detalladamente en este blog, finalmente la salida de la UE no ha sido abrupta, al haberse adoptado y rafificado in extremis el Acuerdo de Retirada (cuyo texto se ha publicado en el DOUE L 29, de 31 de enero de 2020), que entró en vigor el mismo día que el RU dejaba de ser un Estado miembro de la UE, el pasado 1 de febrero. Dicho Acuerdo establece un período transitorio hasta el 31 de diciembre de 2020, durante el cual el Derecho de la Unión sigue aplicándose en el Reino Unido. Se prevé una posibilitad limitada de prórroga, hasta un máximo de uno o dos años, si el Comité Mixto previsto en el Acuerdo de Retirada así lo decide antes del 1 de julio de 2020.

Paralelamente al Acuerdo de Retirada, se aprobó la declaración política anexa sobre el marco de relaciones futuras entre la UE y el RU (texto en DOUE C 34, de 31 de enero de 2020). Sobre la base de los principios que se establecen en dicha declaración, las partes deberán negociar el acuerdo que rija sus relaciones futuras, más allá de las cuestiones de tipo transitorio ya resueltas en el Acuerdo de Retirada. Pues bien, teniendo en cuenta la intención de que el acuerdo sobre las relaciones futuras pueda aplicarse, en la medida de lo posible, a partir del final del período transitorio (art. 184 del Acuerdo de Retirada), resulta evidente que las negociaciones conducentes a la celebración del futuro acuerdo debían empezar inmediatamente.  A tal efecto, el Consejo Europeo invitó a la Comisión a que presentara al Consejo una propuesta de mandato de negociación.

Dicha propuesta ha sido aprobada por el Consejo el pasado 25 de febrero mediante la citada Decisión 2020/226, en cuya virtud se autoriza a la  Comisión a entablar negociaciones para un nuevo “acuerdo de asociación” con el Reino Unido (art. 1) y se designa a la Comisión negociadora de la Unión (art. 2). Ahora bien, para los asuntos de política exterior y de seguridad común, establece el considerando octavo que la Comisión deberá llevar a cabo las negociaciones de acuerdo con el Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. Se prevé, además, que las negociaciones se lleven a cabo en consulta con el Grupo “Reino Unido” (art. 3), creado mediante Decisión 2020/121, de 28 de enero (DOUE de 29 de enero), presidido por la Secretaría General del Consejo y que sucede al Grupo de Trabajo ad hoc sobre el artículo 50 del TUE. El Grupo “Reino Unido” es designado comité especial con arreglo al artículo 218.4 TFUE, y está llamado a asistir al Coreper y al Consejo en todos los asuntos relativos a las relaciones con el Reino Unido, y en particular prestará su asistencia durante la negociación de las relaciones futuras y en cuestiones relacionadas con la aplicación del Acuerdo de Retirada (sobre el Grupo “Reino Unido”, véase la noticia de actualidad publicada en Diario La Ley Unión Europea, núm. 78, de 28-2-2020).

Finalmente, la Decisión aprobatoria del mandato de negociación prevé que las negociaciones se lleven a cabo de acuerdo con las directrices que figuran en la adenda (el texto de las directrices puede consultarse aquí: https://www.consilium.europa.eu/media/42736/st05870-ad01re03-en20.pdf), sin perjuicio de ulteriores directrices que el Consejo pueda dirigir a la Comisión (art. 3).

Tal como ha hecho público el propio Consejo, la primera ronda de dichas negociaciones ha tenido lugar entre los pasados 2 y 5 de marzo (el orden del día de la citada reunión puede leerse aquí: https://ec.europa.eu/info/publications/agenda-first-round-uk-eu-future-relationship-negotiations-02-05-march-2020_en). Se prevé que dichas rondas se celebren cada dos o tres semanas, alternativamente en Bruselas y en Londres, y que ambas partes harán balance del estado de las negociaciones en la reunión de alto nivel prevista para junio de 2020 (https://www.consilium.europa.eu/es/policies/eu-uk-negotiations-on-the-future-relationship/). Esperemos que las negociaciones que acaban de iniciarse discurran por buen camino, y que se logre un acuerdo satisfactorio. Ahora bien, es evidente que, para la envergadura de los desafíos, el tiempo del que disponen las partes, hasta el final del período transitorio, no es excesivo. Por ello, está claro que trabajo no les faltará, y por ello no cabe descartar que finalmente no haya más remedio que recurrir a la prórroga prevista en el artículo 184 del Acuerdo de Retirada.

M. Gardeñes Santiago

Acuerdo de retirada y Declaración política sobre las relaciones futuras

Como explicaba el profesor Arenas en la entrada “El Reino Unido ya no es un Estado miembro de la UE”, en la medianoche del 31 de enero de 2020 el Reino Unido abandonó la Unión Europea. Como es bien sabido, la base jurídica es el art. 50 TUE. Este precepto prevé la celebración de dos Acuerdos cuando un Estado miembro se marche de la Unión. Uno que regule la forma en que el Estado miembro en cuestión abandonará esta organización y otro que discipline la relación futura entre los dos actores. En el caso del bréxit, el Diario Oficial de la Unión Europea de 12 de noviembre de 2019 C 348I presenta gran relevancia a estos efectos. De un lado,  contiene el Acuerdo sobre la retirada del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte de la Unión Europea y de la Comunidad Europea de la Energía Atómica (2019/C 384I/01). De otro, publica la Declaración política en la que se expone el marco de las relaciones futuras entre la Unión Europea y el Reino Unido (2019/C 384I/02).

El primero es un texto muy largo (177 páginas) cuyo contenido puede agruparse en siete apartados[i]. En primer lugar contiene las llamadas “Disposiciones comunes”; o sea, las definiciones clave, el ámbito de aplicación del acuerdo y las normas sobre los efectos y ejecución del acuerdo, que disfruta de efecto directo y primacía. Son necesarias para la correcta interpretación y aplicación de la norma. A continuación se regulan los derechos de los ciudadanos. Substancialmente se hace referencia a los derechos de residencia, a los de los trabajadores (tanto por cuenta ajena, como por cuenta propia), a las cualificaciones profesionales y a la coordinación de los sistemas de seguridad social. La idea es conseguir que los británicos que residan en la UE y los comunitarios que lo hagan en el Reino Unido al final del periodo transitorio puedan continuar viviendo y trabajando donde lo vienen haciendo. También se protege a sus familiares que tengan derechos conforme al ordenamiento comunitario. Ahora bien, hay que tener en cuenta que se prevé que los Estados miembros, también el Reino Unido, puedan exigir la inscripción en un registro para reconocer que una persona determinada está residiendo en su territorio al final del periodo transitorio.

La tercera parte del Acuerdo tiene por objeto la “separación”; es decir, el régimen de determinados extremos a partir de la retirada del Reino Unido y durante el periodo transitorio. Por ejemplo, las mercancías que fueron puestas en el mercado antes de la eficacia del bréxit o durante el periodo transitorio podrán seguir circulando tanto por territorio británico como comunitario, como regla general. Igual sucede con los derechos aduaneros, la propiedad intelectual (el Reino Unido debe mantener la protección de los títulos que tengan efecto unitario), la cooperación judicial y policial en el ámbito penal, la cooperación judicial en materia civil y penal, los datos obtenidos o tratados antes de que finalice el periodo transitorio, la contratación pública, la Euratom (el Reino Unido tiene responsabilidad exclusiva en mantener los estándares de seguridad nuclear), los procedimientos judiciales y administrativos comunitarios o el funcionamiento de las instituciones, órganos y organismos de la UE.

Bajo la rúbrica “Transición”, la Cuarta Parte establece un periodo transitorio que se empieza con la entrada en vigor del Acuerdo de retirada y termina el 31 de diciembre de 2020. Durante el mismo, la situación entre el Reino Unido y la Unión Europea permanecerá igual que hasta ahora. Así, las instituciones, organismos y agencias comunitarias seguirán teniendo las mismas competencias y funciones respecto del Reino Unido. Además, éste y la UE negociarán un acuerdo sobre su relación futura.

A continuación aparecen las “Disposiciones financieras”. En ellas destaca el cálculo de la aportación del Reino Unido a los presupuestos comunitarios. Debe contribuir proporcionalmente a la financiación del conjunto de obligaciones asumidas como miembro de la UE hasta el 31 de enero de 2020.

Evidentemente, el Acuerdo cuenta con Disposiciones institucionales y finales. A continuación aparecen tres Protocolos que regulan la situación de Irlanda e Irlanda del Norte, las zonas de soberanía del Reino Unido en Chipre y Gibraltar. En cuanto al primero, las finalidades son evitar que exista una frontera física en la isla de Irlanda, proteger el Acuerdo de Viernes Santo y conservar la integridad del mercado único[ii]. En cuanto a Chipre, el objetivo es continuar aplicando el Derecho de la UE en las zonas de soberanía británica. Respecto de Gibraltar, se prevé la colaboración entre el Reino Unido y la Unión Europea en determinados ámbitos; por ejemplo para conseguir la transparencia en materia fiscal, lucha contra el fraude, blanqueo de dinero, etc.

La Declaración política sobre las futuras relaciones entre la Unión Europea y el Reino Unido se compone de cinco partes: i) disposiciones iniciales, ii) asociación económica, iii) asociación en materia de seguridad, iv) mecanismos institucionales y otros mecanismos horizontales, v) proceso futuro. Como su nombre da a entender, su eficacia jurídica es restringida, pues se limita a expresar el punto de partida y los principales extremos de las negociaciones que emprenderán ambas partes para intentar alcanzar un acuerdo sobre sus relaciones futuras. Parten de diversas premisas, entre las que destacan que el Reino Unido y la Unión Europea constituye mercados separados con ordenamientos jurídicos diferentes, el respeto de los derechos y libertades fundamentales y la voluntad de evitar una frontera rígida entre Irlanda e Irlanda del Norte.

La idea esencial de la asociación económica es conseguir un espacio de libre comercio en el que la competencia sea abierta y leal (véase el apartado 77). De ahí que se proponga crear una zona de libre comercio para el tráfico de mercancías, la liberación de los servicios e inversiones, facilitar el flujo de datos y el desarrollo del ámbito digital seguro, así como el movimiento de capitales y pagos. La movilidad de personas fue una de las razones que llevaron al bréxit. La Declaración política le dedica diversas previsiones entre las que destacan los principios de no discriminación y reciprocidad. Como colofón se prevé la voluntad de que las partes colaboren a escala mundial sobre cuestiones que presentan interés económico, medioambiental y social común.

En cuanto a la asociación en materia de seguridad, el documento empieza destacando la proximidad geográfica de las dos partes y la necesidad de tener en cuenta que las amenazas cambian. Se pone el acento en la cooperación policial y judicial en materia penal, la política exterior y defensa y la ciberseguridad.

Dentro del marco institucional destacan las previsiones sobre la gobernanza. Las partes consideran necesario establecer mecanismos para gestionar, supervisar, aplicar, revisar y desarrollar las negociaciones y posibles acuerdos. Para ello se prevé la creación de un Comité Mixto, que fijará su propio reglamento. Igualmente se han tomado medidas para solucionar las controversias que puedan surgir. En caso de que no se logre una respuesta satisfactoria en el seno del Comité Mixto, se prevé la creación de una comisión independiente de arbitraje que puede llegar a someter la controversia al Tribunal de Justicia. Éste actuará como “único árbitro de Derecho de la Unión” y sus decisiones serán vinculantes. Para terminar, subrayar que se prevé que el Reino Unido y la Unión Europea celebren una reunión de alto nivel en junio de 2020 para hacer balance de los progresos alcanzados.

 

 

 

[i] La Comisión europea ha publicado una especie de resumen del Acuerdo bajo el formato de FAQ: Preguntas y respuestas sobre la retirada del Reino Unido de la Unión Europea el 31 de enero de 2020, 31.1.2020, disponible en https://eeas.europa.eu/delegations/cuba/73782/preguntas-y-respuestas-sobre-la-retirada-del-reino-unido-de-la-uni%C3%B3n-europea-el-31-de-enero-de_es.

[ii] En el documento Preguntas y respuestas se explica que “En Irlanda del Norte se seguirá aplicando un conjunto limitado de normas relacionadas con el mercado único de la UE a fin de evitar una frontera física: legislación sobre mercancías, normas sanitarias para los controles veterinarios (‘normas sanitarias y fitosanitarias’), normas sobre producción y comercialización agrícolas, IVA e impuestos especiales relacionados con las mercancías, y normas sobre ayudas estatales”.