Entrevista al Dr. Jose Miguel Lizcano

“El laboratorio me atrapó: empiezas haciéndote una pregunta y luego te viene otra y ya no puedes parar”

El Dr. Jose Miguel Lizcano co-lidera el grupo de investigación Proteínas quinasas y transducción de señales. Según dice, va “donde estas proteínas le lleven: cáncer, Alzheimer, diabetes…”. Desde hace unos años, entre otros proyectos, está trabajando en colaboración con una empresa farmacéutica para desarrollar un fármaco anticancerígeno. Lo explicó en un seminario del Instituto hace unas semanas. La sala no podía estar más llena. Se me contagia su entusiasmo mientras le hago estas preguntas:

  1. Impartiste un seminario en el Instituto acerca de un fármaco antitumoral que estáis desarrollando. ¿Cómo empezó todo?

Un día de 2012, una empresa Biofarmacéutica, Ability Pharmaceuticals SL, llamó a nuestra puerta: tenían una molécula que, en estudios preliminares, parecía que podría funcionar como antitumoral. ¿Por qué funcionaba? Eso no lo sabían… Necesitaban inversores que les ayudaran a desarrollar el fármaco y los inversores no querían arriesgar si no tenían una idea de su mecanismo de acción. Por eso nos vinieron a buscar.

  1. ¿Y por qué a vosotros?

Porque los fármacos antitumorales normalmente actúan sobre las vías de señalización celular, que es lo que nosotros estudiamos. Somos expertos en unas proteínas que regulan estas vías: las proteínas quinasas, y vamos a donde ellas nos lleven: cáncer, Alzheimer, diabetes…

  1. ¿Qué son las vías de señalización?

Son circuitos de proteínas quinasas que se activan y se desactivan en cadena, las unas a las otras, para regular la vida de la célula. Cuando llega un impulso para que la célula se divida, por ejemplo, hay unas proteínas que se activan y hacen que se inicie el proceso. Cuando la división celular acaba, si todo funciona correctamente, estas proteínas se desactivarán. Sin embargo, puede suceder que haya una mutación y que una de estas proteínas reguladoras se quede siempre activada. Esto podría dar lugar a cáncer o a otras enfermedades: diabetes, enfermedades neurodegenerativas, etc.

  1. ¿Y qué descubristeis sobre el mecanismo de acción del fármaco?

Bien, la mayoría de los antitumorales que se utilizan hoy en día son fármacos quimioterápicos que provocan que las células tumorales mueran por apoptosis (un proceso que sucede constantemente en nuestro cuerpo por el que las células mueren de forma programada y ordenada). En cambio, comprobamos que el ABTL0812 utiliza otras vías para producir la muerte de estas células: provoca que el mecanismo de reciclaje celular, la autofagia, se acelere de forma masiva hasta que la célula no puede soportarlo y muere.

  1. Entonces, ¿sería una alternativa a la quimioterapia?

Más que una alternativa, creemos que puede funcionar muy bien en combinación con otros fármacos. Hemos visto que ABTL0812 potencia varias veces los efectos de la quimioterapia, de manera que si se administraran los dos fármacos simultáneamente, podría bajarse la dosis de quimioterapia y reducir sus efectos tóxicos.

  1. ¿Y este fármaco serviría para todos los tipos de cáncer?

Se ha demostrado in vitro y en modelos animales (ratones) que funciona en diversos tipos de tumores: páncreas, pulmón, endometrio, glioblastoma, neuroblastoma, etc. pero, por una decisión empresarial los estudios clínicos se dirigen a pacientes de cáncer de pulmón escamoso y cáncer de endometrio. Estos dos tipos de cáncer son muy agresivos y existen escasas opciones terapéuticas en el mercado, por lo que es más sencillo poder llevar a cabo los estudios clínicos.

Ahora el fármaco está en fase clínica 2, probando su eficacia en pacientes oncológicos. Para desarrollar esta fase del estudio, es necesario convencer al oncólogo de que lo pruebe en sus pacientes y esto es más fácil cuando hay pocas alternativas.

  1. Trabajáis con una farmacéutica bastante pequeña, ¿qué ventajas tiene trabajar con una compañía así respecto a con una gran industria?

Cuando estaba en Escocia trabajaba con farmacéuticas grandes y, aunque era muy interesante, me parecía que tenían mucha más información de la que me daban. La comunicación era muy diferente y la implicación también. Las compañías más pequeñas te permiten un trato personal y las complicidades que se establecen difícilmente las tendrás con las ‘big pharma’. Con esta empresa, que es un spin off del Parc de Recerca UAB, tenemos una relación muy estrecha.

Desde el principio hemos sido muy conscientes del poco dinero con el que contábamos, aunque la empresa ha hecho un muy buen trabajo para captar inversiones. Después conseguimos financiación pública: el MINECO nos concedió un proyecto INNPACTO, y se pudo contratar a la Dra. Tatiana Erazo, una investigadora muy competente que ha resultado clave en este estudio. Hemos tenido que procurar hacernos las preguntas adecuadas, para optimizar los recursos.

  1. El nombre del fármaco es un poco extraño… ¿De dónde viene?

No es un nombre comercial, todavía. De momento es solamente un código. Las letras vienen del nombre de la empresa: Ability Pharmaceuticals.

  1. Además de trabajar en “descifrar” exactamente el mecanismo de acción de este fármaco, ¿tenéis alguna otra línea de investigación activa en estos momentos?

Sí, también estamos buscando compuestos que inactiven o degraden la proteína ERK5, una quinasa que juega un papel primordial en cánceres de estirpe neuronal como el neuroblastoma y el glioblastoma.

Hacemos ciencia básica pero siempre buscando la traslacionalidad, que es algo que aprendí de la Dra. Mercedes Unzeta. Ella siempre decía: ‘estamos en la Facultad de Medicina, nuestra investigación tiene que poderse aplicar’.

Pienso que es muy importante hacer investigación básica, porque a veces nos centramos en las consecuencias de la enfermedad sin buscar las causas. Sin embargo, en los últimos años ha habido un gran recorte en las ayudas para la investigación en general, y en la investigación básica todavía más.

  1. De todos tus artículos, ¿cuál salvarías de un incendio?

El artículo central de mi tesis, porque eso es lo que me puso de alguna manera en el mapa. Era la primera vez que se purificaba la proteína con la que yo trabajaba. Lo publicamos en una buena revista.

  1. Cuándo estudiabas la carrera, ¿tenías claro que querías ser científico de laboratorio?

No. Empecé biología porque no sabía qué hacer. Después, cuando estuve en tercer curso, me decepcionó el hecho de tener que estudiar geología y otras materias que no me gustaban. Entonces, cambié de universidad y empecé bioquímica. En cuarto o quinto curso comencé a ir al laboratorio y me atrapó: empiezas haciéndote una pregunta y luego te viene otra y ya no puedes parar.

Pero bueno, realmente yo cuando tenía 18 años lo que quería ser músico. Guitarrista. En Escocia teníamos un grupo que se llamaba Sala4…

  1. ¿Cuándo fuiste a Escocia?

Fui ya mayor, con 34 años. Terminé la tesis y primero fui a hacer una estancia post-doctoral en el Trinity College de Dublín y luego, 6 años en Dundee, Escocia. Allí estuve en un centro top, el MRC Protein Phosphorylation Unit, que es un sitio muy competitivo donde había investigadores muy buenos de todo el mundo. Podía centrarme totalmente en el laboratorio sin tener que preocuparme por el dinero, porque teníamos muchos recursos. El límite lo ponía la capacidad de cada uno. Y descubrí que mi personalidad sirve para esto: soy perseverante, me gusta trabajar duro y tengo pasión por la ciencia.

Mi problema ahora  es que me gusta mucho el laboratorio pero entre el tiempo que dedico a buscar financiación y el que dedico a las clases, en el laboratorio puedo estar bien poco.

  1. ¿Volverías a irte al extranjero a hacer investigación?

Sí, pero es complicado. Somos profesores de universidad y no tenemos la capacidad de cambiar de institución. Antes había un programa de sabáticos pero ya hace años que se ha suspendido. Considero que esto no es bueno para un investigador: de la movilidad y del contacto con otros colegas te reciclas y sacas la motivación necesaria para seguir haciendo investigación competitiva.

A los que están empezando les diría que se vayan fuera y que exploren sus límites. Que viajen, que les dé el aire. Cambias de situación, de país, conoces a gente de todo el mundo que tiene tus mismos intereses… Vas ampliando el capital de tu cabeza, que es lo que importa. Las diferentes experiencias que vives son las que te van a dar un punto de vista único.

Roser Bastida Barau

Entrevista a la Dra. Olga Peñagarikano

“Ya nos hemos olvidado de la idea de encontrar qué es el autismo como una única cosa”

La Dra. Olga Peñagarikano, del Departamento de Farmacología de la Euskal Herriko Unibertsitatea, investiga sobre el trastorno del espectro autista. El viernes pasado vino a dar un seminario en el Instituto y aprovechamos para hacerle algunas preguntas sobre esta enfermedad: dónde estamos y hacia dónde vamos.

  1. La palabra autismo es un saco muy grande donde entran casos muy distintos. ¿Qué tienen en común todas las personas que se diagnostican de autismo?

El autismo es un desorden del comportamiento. Engloba muchos casos distintos pero hay dos criterios que se tienen que cumplir: uno es una deficiencia en el comportamiento social y el otro, la presencia de comportamientos repetitivos e intereses restringidos. Muchas veces estas personas también tienen otras alteraciones: hiperactividad, déficit de atención, epilepsia, etc., pero esto depende de cada caso.

  1. ¿Qué hace que sea una patología y no una diversidad?

Son las dos cosas, yo creo. El comportamiento humano tiene todo un abanico de posibilidades, y el autismo está en un extremo de este rango. Lo consideramos patología cuando la persona no puede llevar una vida normal. En cambio, si te defiendes en el día a día, puedes tener una mayor o menor capacidad de interacción social pero no será considerado una patología.

  1. ¿Puede haber subjetividad cultural en el diagnóstico?

Hasta hace poco, el diagnóstico era muy arbitrario y dependía principalmente de la opinión relativamente subjetiva del especialista clínico, pero ahora se han estandarizado los métodos para unificar los criterios. Hay cuestionarios para el comportamiento social y cuestionarios para el comportamiento repetitivo que se utilizan, en principio, por todo el mundo.

  1. ¿Qué pasa en los cerebros de las personas con autismo?

Esto es lo que tenemos que descubrir. Hoy en día todavía no se sabe. Hemos visto distintas alteraciones, pero nada que sea común para todas estas personas. Seguramente lo que encontremos sean subgrupos de pacientes a los que les fallen cosas diferentes.

  1. ¿Y estas alteraciones son en alguna área del cerebro concreta?

Hay varias áreas que pueden estar afectadas: la corteza prefrontal, el circuito cortico-estriado, la amígdala, el cerebelo… No hay una estructura determinada.

  1. Ha habido mucho debate sobre la causa de esta enfermedad: problemas durante el embarazo, genética… ¿Tú qué piensas?

Hoy en día se ha demostrado que es principalmente genética, pero también hay un gran factor ambiental. La persona tiene una predisposición pero necesita que suceda algo durante el embarazo o la etapa perinatal para desarrollarla.

  1. ¿Qué pasa con los gemelos?

Justamente en estudios con gemelos fue donde se demostró el componente genético. En gemelos monocigóticos, hay hasta un 90% de concordancia.

Sin embargo, hay dos tipos de autismo: el autismo del que no conocemos su etiología y el autismo sindrómico (asociado a otros síndromes del neurodesarrollo con causa genética conocida). Dependiendo del origen, encontraremos más o menos carga genética.

  1. Hay algunas personas con autismo que tienen capacidades extraordinarias. ¿Por qué?

Sí, muchos de los grandes genios eran autistas, pero no se sabe por qué pueden tener estas capacidades… Y es algo que merecería la pena estudiar, porque estudiando a personas que son maravillosas en ciertos aspectos, seguramente tendríamos información de por qué luego otras tienen problemas en estas mismas cosas. Lo que pasa es que hay prioridades a la hora de estudiar y, generalmente, estudiamos lo que falla, porque es más urgente. La hipótesis que se baraja es que en el autismo hay diversas áreas neuronales que se ven afectadas y, en compensación, hay otras que se ven aumentadas.

  1. Hoy en día hay muchas más personas diagnosticadas de autismo que años atrás. ¿Es debido a que han mejorado las técnicas para el diagnóstico o realmente ha aumentado el número de casos?

Yo creo que, principalmente, han mejorado las técnicas para el diagnóstico, pero puede ser que el ambiente haya hecho que aumente el número de casos: cada vez hay más polución, más estrés…

  1. ¿Y la edad de los padres?

Sí, parece ser que también afecta. La edad principalmente del padre, más que de la madre.

  1. ¿Cuál es el tratamiento que se utiliza para tratar el autismo?

Desgraciadamente no hay ningún tratamiento que sea específico para el autismo. Se suele tratar con antipsicóticos, pero básicamente porque mejoran los otros síntomas que la mayoría de las veces se asocian a la enfermedad: hiperactividad, agresividad, etc.

  1. ¿Cuál será el futuro?

Como te comentaba antes, ya nos hemos olvidado de la idea de encontrar qué es el autismo como una única cosa. Esperamos poder definir esos diferentes subgrupos de pacientes con una patología común, y tener, para cada uno de ellos, un tratamiento específico. Yo confío en que cada vez estamos más cerca.

  1. Tú estás investigando un posible tratamiento con oxitocina…

Sí. La oxitocina es una hormona que todo el mundo conoce porque está involucrada en el sistema reproductor, en el parto, etc., pero que en el cerebro también se encarga de regular el comportamiento social y el vínculo entre las personas. Yo trabajo con un modelo animal de autismo y vimos que, al administrar oxitocina, su comportamiento social mejoraba. Esto nos hizo pensar que el sistema de la oxitocina podría ser uno de los mecanismos comunes que están alterados este trastorno (por lo menos en algunos de los subgrupos de pacientes), y que aumentar los niveles de esta hormona en el cerebro podría ser una opción.

  1. ¿Cuál de los artículos que has publicado a lo largo de tu carrera salvarías de un incendio?

Un artículo que publicamos en Cell en el que caracterizamos este modelo animal de autismo con el que trabajo. Fue un boom porque fue uno de los primeros modelos animales de autismo que se validaba. De hecho, nos dieron un premio por estar dentro del top 10 en investigación de autismo en el año que se publicó, el 2011. Esto creo que ha sido lo que ha definido mi carrera y ha permitido que ahora me pueda dedicar a esto.

Roser Bastida Barau

Entrevista al Dr. Carlos Barcia

“La neuroinflamación tiene un papel importantísimo en la muerte neuronal progresiva que sucede en la enfermedad de Parkinson”

El Dr. Carlos Barcia es el líder del grupo de investigación en Neuro-immunidad. Estudia la Neuro-inflamación en el Sistema Nervioso Central y su implicación en los procesos neurodegenerativos. En esta entrevista nos habla de la respuesta immune cerebral en la enfermedad de Parkinson:

  1. ¿Qué es la enfermedad de Parkinson?

Como James Parkinson la definió, es un síndrome neurológico que engloba una serie de síntomas. Principalmente, la enfermedad se define por una falta de movimiento (acinesia) o un enlentecimiento de los movimientos (bradicinesia), pero también pueden aparecer otras alteraciones. Es muy característico y muy conocido el temblor generalizado, pero no siempre se da. También pueden aparecer trastornos posturales, típicamente que el paciente se muestra encorvado, además de otras alteraciones no motoras. Los síntomas no motores son menos conocidos pero también son problemáticos para el paciente: alteraciones ortostáticas, depresión, o incluso, en estados avanzados, alteraciones cognitivas. Fundamentalmente, todas estas manifestaciones clínicas están causadas por una falta de dopamina en el cuerpo estriado del cerebro, debida a la muerte de un tipo de neuronas de la sustancia negra del mesencéfalo. Estas neuronas se mueren, pero no sabemos por qué…

  1. ¿Hay sospechas?

Hay hipótesis. Hay algunas familias que desarrollan parkinsonismo que tienen alteraciones genéticas muy claras, pero no todos los enfermos de Parkinson tienen estas mutaciones.

Se piensa, también, que hay factores ambientales, como la exposición a algunos pesticidas, que podrían alterar las estructuras celulares, a diferentes niveles, y causar la muerte neuronal dopaminérgica. Estos pesticidas, tipo rotenona, se parecen a los agentes neurotóxicos que nosotros utilizamos en experimentación para causar una enfermedad de Parkinson de forma artificial. Pensamos que algunos pacientes podrían haber estado expuestos a estos pesticidas y haber desarrollado la enfermedad de Parkinson. Sin embargo, todavía no se ha podido demostrar una causa-efecto: no es que cuando aparecieron los pesticidas apareció la enfermedad de Parkinson, o que donde haya estos pesticidas haya más casos. Sin embargo, podrían ser un desencadenante en individuos con alguna predisposición.

  1. ¿Cómo ha evolucionado la investigación de esta enfermedad?

En las últimas dos décadas ha habido progresos muy importantes a la hora de entenderla. Ha habido un gran avance en la información, desde muchos puntos de vista: bioquímico, genético, molecular, celular… Pero, realmente, no sabemos todavía el origen.

  1. ¿Y en los tratamientos?

En los años 60 se descubrió la L-Dopa, un fármaco que una vez llega al cerebro, se convierte en dopamina y, así, compensa la dopamina que se deja de generar tras la muerte de las neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra. Este hallazgo fue un punto de inflexión muy importante, porque permitió tratar los síntomas de la enfermedad.

Hoy en día todavía se usa la L-dopa, u otros fármacos análogos a la dopamina, generalmente en combinación con otros compuestos que alargan el tiempo de acción de estos medicamentos. Los pacientes tienen una calidad de vida bastante aceptable, pero, a pesar de que el tratamiento es bueno, el proceso degenerativo sigue avanzando.

Otra opción terapéutica es la cirugía, la llamada estimulación cerebral profunda. La muerte neuronal dopaminérgica produce, en distintas áreas cerebrales, unas lesiones o alteraciones en cadena, que hacen que haya zonas que se hiperactiven. La cirugía trata de poner un electrodo intracraneal, con un cable conectado, para dormir los núcleos hiperactivados. Los resultados son muy espectaculares, porque realmente la mejoría es muy visible, pero esta terapia solamente se hace en algunos pacientes de elección, que cumplen una serie de condiciones.

  1. ¿Cuáles son los obstáculos o retos que se encuentran en la investigación?

Yo creo que el primer reto es encontrar el origen de la enfermedad.  A pesar de que hay muchos grupos en el mundo que estudiamos este síndrome, todavía desconocemos cuál es el origen.

Otro reto sería diagnosticar la enfermedad de forma precoz: cuando el paciente llega a la clínica es porque empieza a notar los síntomas y, en este momento, ya se han muerto alrededor del 70 % de las neuronas de la sustancia negra. Llegados a este punto, sería muy difícil poder hacer algún tratamiento curativo, porque el proceso neurodegenerativo ya está muy avanzado. Igualmente, hoy por hoy, no existe ningún tratamiento que pueda revertir el daño neuronal producido por la enfermedad: suponiendo el caso ideal de que llegara a la clínica una persona que supiéramos 100% seguro que iba a tener la enfermedad de Parkinson, ¿qué podríamos ofrecerle? Ahora mismo, nada. Este sería el tercer reto.

  1. ¿Qué tipo de investigación estáis realizando en vuestro equipo?

Básicamente, encontrar agentes terapéuticos que modifiquen el transcurso de la enfermedad. Nuestra hipótesis es que la neuroinflamación tiene un papel importantísimo en la muerte neuronal progresiva.

En modelos de la enfermedad de Parkinson, se ha visto que hay unas células del sistema nervioso central, las células microgliales, que están activadas de forma exacerbada. Estas células se encargan de las primeras fases de la respuesta inmunológica en el sistema nervioso, actuando como macrófagos cuando reciben señales neuronales que las activan.

Nuestra teoría es que estas señales están exageradas en los enfermos de Parkinson, y que esto produce la fagocitosis masiva de las neuronas dopaminérgicas. Creemos  que, si bloqueáramos estos mensajes, podríamos reducir el daño en el cerebro y, por eso, estamos trabajando en diferentes moléculas y encargadas de la motilidad microglial y de los receptores que se encargan de esa fagocitosis.

  1. ¿Hay alguna otra enfermedad que también esté relacionada con la neuroinflamación?

Sí, la neuroinflamación aparece prácticamente en cualquier lesión del tejido nervioso.  Por ejemplo, también está relacionada con el daño que se produce después de un traumatismo craneal: tras una lesión de este tipo, algunas neuronas se mueren al momento, pero hay otras que, aunque en un principio no estaban dañadas y eran viables, también son eliminadas por la microglía. Esto sucede porque la señalización que se produce va más allá de lo que debe. Algo similar a lo que ocurre en nuestros modelos de neurodegeneración. Así, si podemos evitar que esto suceda, reduciremos el daño, y esto ha sido probado con éxito en ratones. Ahora se trata de probar un tratamiento similar en modelos de enfermedad de Parkinson, que es en lo que estamos trabajando en este momento.

Amelia-Kate Larkins

Entrevista a la Dra. Rosario Moratalla

“Seguramente, cuando descubramos qué es lo inicia la muerte neuronal en el Parkinson, tendremos la cura de la enfermedad”

rosario3

El primer seminario del año lo hizo la Dra. Rosario Moratalla, del Instituto Cajal de Madrid- CSIC. Su grupo de investigación se dedica, principalmente, a estudiar la dopamina y su implicación en la enfermedad de Parkinson. Tuvimos el placer de poder hacerle esta entrevista:

  1. ¿Qué es exactamente la dopamina?

La dopamina es un neurotransmisor, una molécula química que se sirve para transmitir una información entre neuronas u otras células del sistema nervioso.

  1. ¿Qué relación tiene con la enfermedad de Parkinson?

El Parkinson se produce, fundamentalmente, porque un tipo de las neuronas que producen dopamina se mueren: las neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra, parte compacta. Estas neuronas proyectan sus fibras nerviosas al cuerpo estriado, que se encarga de la planificación, organización y ejecución de los movimientos voluntarios. Entonces, al morir las neuronas de la sustancia negra parte compacta, la falta de dopamina en el estriado produce los síntomas motores del Parkinson, temblor y bradicinesia e inestabilidad postural, principalmente.

  1. ¿Y por qué se produce esta muerte?

Esa es la pregunta del millón. Esta respuesta es la que los investigadores clínicos y básicos estamos buscando… No sabemos todavía qué es lo que la inicia. Hay muchas teorías y, seguramente, cuando lo descubramos, tendremos la cura de la enfermedad de Parkinson.

  1. ¿Qué tratamientos son los más eficaces hoy día para tratar esta enfermedad?

Hoy en día, igual que hace 60 años, el tratamiento de elección es la L-Dopa. Se trata de un fármaco que, cuando llega al cerebro, se transforma en dopamina. En todos estos años no se ha encontrado ningún otro medicamento que sea más eficaz. Hay otros tratamientos farmacológicos, como los inhibidores del metabolismo de la dopamina o los agonistas dopaminérgicos, pero no son tan eficientes.

Otros tipos de terapias son la estimulación cerebral profunda, que se está aplicando hoy en día, y las terapias génica y celular, que se están investigando; pero ninguno de estos tratamientos cura, hoy por hoy, la enfermedad.

  1. ¿La terapia celular sería introducir células nuevas en el cerebro?

Sí, es una estrategia que se está estudiando. Consiste en trasplantar en el cuerpo estriado del cerebro células capaces de sintetizar dopamina. Sin embargo, parece ser que estas células, aunque están sanas, cuando se trasplantan en un hábitat parkinsoniano, acaban adquiriendo señales de daño y por tanto también están en riesgo de muerte celular. Aunque hay que admitir que esto se ha visto después de 10-15 años del trasplante.  Se está trabajando muy activamente en esta línea de investigación para establecer protocolos seguros que eliminen estos defectos y conseguir una mejor integración de las células en el tejido huésped.

  1. ¿Cuántos años pasan desde que empieza el proceso de Parkinson y la persona siente los síntomas?

Pueden pasar, tranquilamente, unos 5-10 años, porque hasta que no se han muerto alrededor del 60% de las neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra, no aparecen los síntomas motores de la enfermedad. Esto nos da una idea de la increíble capacidad del sistema dopaminérgico para compensar la falta de dopamina. Nuestro organismo está preparado para producir mucha más de la que necesitamos.

  1. Y, aparte de controlar el movimiento, ¿qué otras funciones tiene la dopamina en el cuerpo?

La dopamina es uno de los neurotransmisores principales y está implicada en multitud de funciones. Entre otras, en los procesos de aprendizaje y memoria, en regular el estado de ánimo, en la toma de decisiones y en las adicciones. De esto se ocupan las neuronas dopaminérgicas del sistema límbico, que son un poco diferentes de las neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra.

  1. ¿Qué tiene que ver la dopamina con el placer?

¡Tiene que ver todo! Porque es uno de los neurotransmisores más importantes del sistema de recompensa. Liberamos dopamina, por ejemplo, cuando estamos hambrientos y comemos, cuando tenemos sed y bebemos. La dopamina juega un papel esencial en la continuidad de las especies, porque, en el sistema límbico, la segregamos cuando hacemos cosas que hacen que los individuos sobrevivamos y la especie continúe, como mantener relaciones sexuales o alimentarnos. Por eso sentimos placer cuando hacemos estas actividades.

rosario1

  1. ¿Y esto puede verse afectado por el tratamiento con L-Dopa?

Claro, cuando administramos L-Dopa, el fármaco va a todos los sistemas dopaminérgicos, no solamente a la sustancia negra. En el circuito límbico, el tratamiento con L-Dopa puede producir el síndrome de desregulación dopaminérgica, en el que los pacientes se pueden hacer adictos al tratamiento, presentar hipersexualidad, compras compulsivas, ludopatía, conductas de riesgo, etc.

  1. Vuestro grupo también trabajaba estudiando cómo algunas drogas de abuso, como la cocaína o el éxtasis, actúan sobre los circuitos dopaminérgicos. ¿A qué conclusiones estáis llegando en este campo?

Hace años, trabajábamos estudiando qué hacía la cocaína en el sistema nervioso. Lo que vimos fue que tanto sus efectos placenteros como los motores se producen porque actúa sobre los receptores dopaminérgicos D1.

Más recientemente, ya en el Instituto Cajal, trabajamos estudiando los efectos neurodegenerativos del éxtasis y de las anfetaminas. Estas sustancias ocasionan la pérdida del 80% de los axones de las neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra, y también pueden provocar la muerte de estas células. Los axones pueden recuperarse a largo plazo, pero las neuronas de la sustancia negra que se han muerto no se recuperan nunca.

  1. ¿En qué estáis trabajando ahora en tu grupo de investigación?

Estamos trabajando en varias líneas de investigación.

La primera es en el estudio de los mecanismos moleculares que producen uno de los efectos secundarios más incapacitantes del tratamiento con L-Dopa: las disquinesias. Es una alteración por la que los pacientes tienen movimientos involuntarios anormales que no pueden o les es difícil parar aparte de las distonías del tronco y de las extremidades. Si consiguiéramos inhibir las disquinesias sin reducir los efectos terapéuticos de la L-DOPA, mejoraríamos mucho la calidad de vida de estas personas.

En otra línea de investigación, estamos explorando distintas terapias alternativas, como la estimulación magnética transcraneal, que ya ha dado resultados muy prometedores en otros trastornos cerebrales como la depresión.

También estamos desarrollando nuevos radiotrazadores con el objetivo de identificar sujetos de riesgo para el diagnóstico precoz de la enfermedad de Parkinson y prevenir el proceso degenerativo sin tener que esperar a que aparezcan los síntomas motores para poder hacer el diagnóstico.

Finalmente, estamos estudiando los mecanismos celulares y moleculares de la degeneración de las neuronas dopaminérgicas en células y neuronas derivadas de pacientes parkinsonianos. Buscamos identificar las causas de esta degeneración y ver si podemos, mediante ingeniería genética, revertirlas y detener el proceso. Dentro de esta línea, también estamos investigando el trasplante de neuronas dopaminérgicas derivadas de células madre, para proporcionar una solución a largo plazo para los síntomas motores del Parkinson. Este proyecto lo estamos llevando a cabo en colaboración con el Dr. Vicario, del Instituto Cajal.

  1. ¿Cuáles piensas que serán las estrategias terapéuticas de futuro para tratar la enfermedad de Parkinson?

Se basarán en detectar sujetos de riesgo en estadios muy tempranos de la enfermedad, mediante trazadores o biomarcadores, para prevenir o detener el desarrollo del proceso degenerativo mediante la intervención clínica temprana. Tampoco descarto la terapia génica ni la celular, que proporcionarían remedios duraderos para esta patología.

  1. Y ya para acabar, si pudieras salvar solamente uno de tus artículos de un incendio, ¿cuál elegirías y por qué?

Es difícil elegir cuando todos los artículos se han hecho con mucho esfuerzo e ilusión, pero, si lo tengo que hacer, elegiría el artículo en el que establecimos la activación de ERK y FosB y la necesidad de la falta extrema de dopamina en el núcleo caudado-putamen para la aparición de las disquinesias inducidas por L-DOPA. Estos resultados han sido replicados en otros laboratorios y, además, abrieron nuevas líneas de investigación básica y ampliaron el abanico de terapias alternativas.  Este artículo que publicamos en el 2006, tuvo y sigue teniendo un gran impacto en el campo en nuestra área de investigación.

¡Muchas gracias, Rosario!

Roser Bastida Barau

 

Entrevista al Dr. Andrés Ozaita

“Podríamos prevenir los efectos negativos del cannabis sobre la memoria”

img_6544

El pasado viernes 18 de diciembre vino a dar un seminario en nuestro Instituto el Dr. Andrés Ozaita, del Departamento de Ciencias Experimentales y de la Salud de la Universitat Pompeu Fabra. Está especializado en estudiar el sistema endocannabinoide y los efectos del cannabis en nuestro cerebro.

  1. ¿Qué es el sistema endocannabinoide?

Es un sistema neuromodulador de la neurotransmisión que controla muchos aspectos fisiológicos del día a día. Está formado por los receptores, que son los paracannabinoides; los ligandos que se unen a estos receptores, que son los endocannabinoides, y las enzimas que sintetizan y degradan estos ligandos.

  1. ¿Para qué sirve?

Está ampliamente distribuido por todo el organismo y en cada parte del cuerpo tiene sus funciones. En las neuronas permite la homeostasia sináptica: hace de freno cuando hay mucha actividad sináptica, tanto en el caso de neurotransmisores activadores como de neurotransmisores inhibidores.

  1. ¿Qué tiene que ver este sistema con el cánnabis?

El cannabis actúa sobre los receptores de este sistema. De hecho, así se descubrió: estudiando los efectos que producían los compuestos cannabinoides del Cannabis sativa en el cuerpo.

  1. Algunos de vuestros estudios están enfocados a entender qué provoca el consumo de cannabis en el cerebro humano. ¿Qué habéis descubierto?

Hemos detectado algunas de las vías de señalización que son activadas por el THC, que es el compuesto psicoactivo del cannabis. Estas vías de señalización son las responsables del deterioro cognitivo que produce el cannabis y, bloqueando algunas de ellas, podríamos prevenir los efectos negativos del cannabis sobre la memoria.

  1. ¿Los endocannabinoides actúan sobre estas mismas vías de señalización?

Sí, los endocannabinoides activan las mismas vías pero su acción es muy diferente: el cannabis actúa sobre todo el cerebro cuando la persona lo consume y, en cambio, los endocannabinoides sólo se sintetizan cuando hay una sinapsis que está muy activada y actúan concretamente sobre ella.

  1. ¿Los endocannabinoides también pueden alterar la memoria?

Sí. Hemos hecho experimentos en los que aumentábamos el nivel de endocannabinoides, inhibiendo las enzimas que los degradan, y veíamos que había déficits de memoria. Esto a nivel fisiológico sucede en situaciones de estrés. El estrés hace que aumenten los endocannabinoides en ciertas áreas del cerebro, como en el hipocampo, y esto causa problemas en la consolidación de ciertos recuerdos.

  1. En algunos estados de Estados Unidos se ha legalizado recientemente el uso recreativo de marihuana y Barcelona cuenta con más de 200 clubes de cannabis ¿qué opinión te merece esta legalización?

Todo lo que tenga que ver con el uso recreativo no lo comparto. Me parece que es jugar con fuego. Sobretodo el consumo en la adolescencia, que se está viendo que está muy relacionado con consecuencias en la edad adulta: psicosis, etc.

Otra cosa es el uso medicinal. Los cannabinoides tienen efectos terapéuticos y en las patologías en que no hay alternativas mejores estoy de acuerdo en que se pueda utilizar, pero siempre bajo la supervisión de un equipo médico.

img_6553

  1. ¿En qué estáis trabajando ahora con tu grupo de investigación?

Por un lado estudiamos los efectos del cannabis sobre el cerebro, sobre todo los efectos negativos, como los déficits de memoria y de coordinación motora. También estudiamos cómo a nivel fisiológico el sistema endocannabinoide modula la memoria en situaciones de estrés -entre otras cosas estamos mirando si el sistema endocannabinoide podría ser una diana terapéutica en el tratamiento de estrés post-traumático. Y por otra parte, nos hemos interesando por algunas enfermedades que cursan con discapacidad intelectual en las que el tratamiento se podría enfocar hacia el sistema endocannabinoide.

  1. ¿Qué relación hay entre el sistema endocannabinoide y estas enfermedades mentales?

Hemos visto que modular el sistema endocannabinoide en algunas patologías mentales, como el Síndrome de X Frágil, tiene consecuencias positivas en modelos animales de la enfermedad, pero de momento no hemos visto que el sistema endocannabinoide esté alterado en estos casos.

Por ahora lo que sabemos es que puede funcionar como herramienta para modular la sintomatología.

  1. ¿Hay alguna relación entre los síntomas que padecen las personas que sufren alguna de estas enfermedades mentales y las consecuencias del consumo habitual de cánnabis?

Alguna cosa comparten. Por ejemplo: circuitos neuronales y algunas vías de señalización sobreactivados, menor sensibilidad al dolor…

  1. Y ¿cómo es que os pusisteis a estudiar estas enfermedades mentales? ¿Casualidad?

Bueno, uno siempre intenta llevar la investigación a los temas que uno cree que pueden ser más relevantes. Lo que habíamos hecho de base estudiando los efectos del cannabis, y viendo los puntos en común, nos sirvió para hacer el link…

  1. ¿Si solamente pudiéramos leer uno de todos los papers que has publicado, cuál nos recomendarías?

Mmmm… Está todavía por ser publicado (risas).

Roser Bastida Barau

 

1 minuto y medio: el Alzheimer

(Entrevista al Dr. Carlos Saura)

¿Qué es la enfermedad de Alzheimer ?

El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que, en general, afecta a personas mayores de 70 años, y que está caracterizada por pérdida progresiva de las capacidades cognitivas , especialmente la memoria.

¿Por qué se produce pérdida de memoria en la enfermedad de Alzheimer ?

Los pacientes afectados por la enfermedad presentan una pérdida funcional y muerte de neuronas en regiones del cerebro cuya función, entre otras, es el de procesar y almacenar la memoria.

 

El test del reloj se usa para evaluar las capacidades cognitivas de un paciente. Consiste en hacer que la persona dibuje un reloj marcando una hora determinada. Esta tarea implica el uso de diferentes áreas cognitivas (organización visual y motora, planificación y ejecución de la tarea encomendada, memoria), por lo que se puede ver si estas areas del cerebro funcionan correctamente.

¿La enfermedad de Alzheimer es hereditaria ?

La forma más común de la enfermedad, aquella que afecta a personas mayores de 65-70 años, no es hereditaria. Sin embargo, existen algunas alteraciones genéticas que afectan a personas jóvenes.

¿Se puede curar la enfermedad ?

Actualmente no existe un tratamiento curativo o que revierta los efectos de la enfermedad. Sin embargo, algunos tratamientos farmacológicos o de estimulación cognitiva retrasan y alivian ligeramente los síntomas de la enfermedad.

¿Se curará la enfermedad en el futuro?

Los nuevos tratamientos experimentales actuales intentan reducir la patología observada en el cerebro de los pacientes y estimular la función de las neuronas afectadas en la enfermedad. En el futuro, será necesario la combinación de tratamientos farmacológicos junto con terapias alternativas más precisas para combatirla enfermedad.

1 minuto y medio: el Parkinson

¿Qué es la Enfermedad de Parkinson?

La enfermedad de Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa progresiva caracterizada por la pérdida gradual de motilidad, enlentecimiento de movimientos, rigidez, temblor y trastornos posturales.

¿Qué ocurre en el cerebro de los pacientes con enfermedad de Parkinson?

Los pacientes sufren la desaparición de una pequeña población de unas neuronas específicas, denominadas neuronas dopaminérgicas, las cuales sintetizan dopamina, un neurotransmisor involucrado en importantes funciones motoras.

¿Es curable o tratable?

Desafortunadamente, la enfermedad de Parkinson no es curable, aunque los tratamientos farmacológicos son muy efectivos por largos periodos de tiempo. Para algunos pacientes, la intervención quirúrgica puede ser efectiva. Sin embargo, estos tratamientos solamente reducen los síntomas de forma temporal mientras el proceso degenerativo sigue progresando.

¿Es hereditario?

La forma más común de la enfermedad de Parkinson, no es trasmisible genéticamente. Sin embargo, existen algunas alteraciones genéticas raras en algunas familias que causan un síndrome parkinsoniano prácticamente idéntico.

¿Los pacientes mueren de la enfermedad de Parkinson?

La enfermedad de Parkinson no es mortal por si misma. Los pacientes con enfermedad de Parkinson mueren por complicaciones derivadas. En las fases más avanzadas de la enfermedad, los problemas respiratorios son una de las causas más frecuentes de fallecimiento, debido a la debilitación de los músculos torácicos.