Municipios ínfimos y ruptura de la modernidad legislativa.

       1.-Sesión en el Instituto de Estudios del Autogobierno (en Barcelona) sobre los pequeños municipios, con Ricardo Rivero y Ramón Galindo. Rivero habla sobre el proyecto de ley del estatuto de los pequeños municipios. Citó a Cirilo Martín-Retortillo y su estudio sobre “El municipio rural”, al ya clásico Albi e incluso a los proyectos de Cruz Martínez Esteruelas (en el período 1967-71) y a los sucesivos intentos de implantar un mapa municipal racional, incluso a través de fusiones forzosas.

       Los borradores de la nueva norma parecen seguir la senda de la reducción de costes, especialmente a través de la colaboración entre diversos entes locales (con un relevante papel de las diputaciones). Ello se intenta combinar con tímidos avances en materia de simplificación de procedimientos. Por ejemplo, en el ámbito de la contratación, donde cualquier reducción de trámites es agua de mayo.

       El conferenciante se refirió especialmente a los problemas de responsabilidad de los alcaldes, que pueden cometer irregularidades no dolosas,  causadas únicamente por la complicación burocrática  y por la ridícula exigencia a pequeñas corporaciones de los mismos niveles de profesionalidad que se imponen en municipios de decenas de miles de personas. Además, se pronunció en favor de la idea de zonas francas y de los incentivos fiscales. En cambio, no tenía tan claro que las nuevas normas pudieran (o debieran) hacer algo en favor de mantener o aumentar la población o de complacer a los habitantes del terruño. Lo que se trata, en conclusión, es de dejarles en paz y no complicarles la vida.

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       2.-Ramón Galindo tuvo el valor de analizar las denominadas entidades locales menores o entidades municipales descentralizadas. Observó su diversidad real y la flexibilidad de su régimen jurídico. Llegó a dibujar el llamado municipio-comarca, como gran entidad local que se articula, después de la fusión, en entidades municipales descentralizadas.

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       3.-Debemos decir que Rivero defendió con vehemencia la idea del municipio como entidad natural. En concordancia con ello, demandaba que fuera la legislación la que se adaptase a esa realidad y no la realidad la que se encajara en el lecho de Procusto diseñado en Madrid (o en la capital autonómica). Ello implica peculiaridades, asimetrías, preocupación por las agrupaciones pequeñas…No, no hay solución para todo ello a partir del Estado liberal. Eso son cosas que el Antiguo Régimen tenía muy bien tejidas, con sus lugares, iglesias y anteiglesias, señoríos civiles o eclesiásticos,…Tengo que leer más a Tomás y Valiente.

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