Sábados exclusivos. Viva la estudiantina.

Niño En Uniforme Escolar Blanco Y Rojo Levantando Las Manos Al Aire Libre [Fuente: Beliaikin]

              1.- Sólo la había visto alguna vez. La recuerdo en algún documento de los rectores, aislada  y esporádica, como un lujo posmoderno a la hora del café. Pero era fea, artificial y forzada y todo el mundo dudaba antes de lanzarla. Por cierto, la he visto escrita, pero una especie de pudor impide aún pronunciarla. Sin embargo, el proyecto de Ley Orgánica del sistema Universitario ya se refiere al “estudiantado”. En la nota de prensa oficial que presenta la norma se utiliza en varias ocasiones (quizás analicemos algún día ese documento, porque es un bombón). Por otra parte, en la prensa ya ha aparecido la polémica sobre el “carácter vinculante” [¿?] de la opinión del “estudiantado” ante los proyectos de planes de estudios.

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         2.-Permítanme que me apunte el mérito: ya en su día anticipé la catástrofe y propuse que se hablara de “la estudiantina”. Son muchas las razones que me mueven a ello y que aún podrían justificar su incorporación  durante el trámite parlamentario.

         En primer lugar, “la estudiantina” rompe la idea de colectivo monolítico y frío que anida en “el estudiantado”. El pluralismo nos exigiría hablar de “estudiantados”. Era justo lo que cubría la expresión “los estudiantes”, pero –como todos ustedes saben- ésta palabra es indigna. Sólo la estudiantina nos evoca muchachos y muchachas con múltiples condiciones e ideas.

         En segundo lugar, “la estudiantina” es sinónimo de renovación, alegría y colorido. Justamente lo que se espera de su informe, más cerca de la vida y de las inquietudes palpitantes que los avejentados profesores.

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         3.-“La estudiantina”, en fin, conecta con evidentes muestras de ingenio de nuestro cancionero popular. Imagino que ustedes están pensando en la tuna, pero me he permitido traer aquí la canción de Violeta Parra: “Me gustan los estudiantes” (pueden oírla al final).   Son muchos los que la han cantado y estoy seguro de que quedó registrada en la educación sentimental de Subirats. Por esa razón, precisamente, he escogido aquí la versión de Daniel Viglietti. Desde luego, el verso le encantará al ministro: “Con las banderas en alto va toda la estudiantina…”.

         Y, aunque ya sé que estamos en un país sectario y cainita, no me importa afirmar que  escribo todo esto desde la admiración personal y profesional por Joan Subirats. Los que, gracias a él, algo aprendimos de políticas públicas y de los aspectos políticos de la vida administrativa, jamás le  escuchamos ni le leímos estas chorradas.

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