Notas para aclararse en el magma de las corrientes feministas (y V).-Foucault rompe el partido.

al aire libre, amor, arquitectura

(Fuente: Alexander Nikulin).

       1.-Para concluir nuestra apretada síntesis, daremos hoy algunas pistas sobre el último jugador que ha entrado en el terreno. Se trata de la corriente “transgénero” y de la teoría queer. No es una formación homogénea[1], pero sí ha apuntalado algunas propuestas comunes. De entrada, niegan la existencia de un dimorfismo sexual de base y consideran que es el género el que crea el sexo, pero que ambos son fluidos, operan en la práctica como una performance y, en definitiva, deben quedar siempre bajo la voluntad del sujeto[2]. De ahí el famoso dogma de la autopercepción.

        Es cierto que el núcleo principal de estas ideas fue articulado por Judith Butler, pero el paisaje de fondo de Foucault ha sido determinante. No me resisto a añadir el siguiente párrafo de uno de los mejores exégetas del autor francés, el profesor Antonio Serrano[3]:

        “En ese trabajo crítico por ir más allá de lo que ya se sabe, por intentar conocer si es posible pensar de otra manera, Foucault vuelve a apresar la cuestión de la formación del sujeto en L’usage des plaisirs y Le souci de soi (1984), esta vez desde la perspectiva del deseo y la sexualidad. Rechazando esa explicación idealista que habla de una líbido natural, libre, emancipadora, que habría sido objeto de diversas concepciones a lo largo de la historia y que se habría visto eternamente reprimida por todo tipo de prescripciones morales, religiosas y penales, Foucault ha conseguido esta vez afinar de una forma más precisa su preocupación de siempre: ¿Cómo ha empezado el individuo a prestar atención hacia  sí mismo, a descifrarse, a pensarse, a cuidarse, a verse como sujeto moral y de deseo, a creer que la verdad de nosotros mismos se encuentra en ese lugar secreto del sexo, en ese “fragmento de noche” que cada uno lleva dentro de sí?”[4].

*

        2.-La primera pauta que propugna esta tendencia es la aceleración médica y bajo cobertura sanitaria pública del cambio de sexo en las situaciones de hermafroditismo y disforia. Ahora bien, la tesis fuerte es la decisión y certificación  de la propia orientación en base a una mera declaración de voluntad (en lo que se conoce como «despatologización» de la transexualidad). Ello nos pone frente a un dilema legal interesante: ¿debe el ordenamiento registrar y tener en cuenta las diversas elecciones personales a lo largo de la vida o, sencillamente, ha de renunciar de una vez a tomar en consideración el dato del sexo en las relaciones jurídicas?

        Desde otra perspectiva, el programa trans arruina el proyecto reformador que ha construido el feminismo dominante. No  es sólo una cuestión de baños únicos o de  deportes competitivos con individuos de diferente sexo en la misma clasificación. Se trata, por ejemplo, de que sería fácil para el maltratador evitar una mayor pena si  se inscribe como mujer antes del delito. Si lo hace después, su  mutación implicará su traslado a una prisión de mujeres (éste es un tema que ya se ha discutido en otros países  y no sólo con respecto a cárceles, sino también para casas de acogida).

        Por otra parte –y seguimos con la demolición del estatuto mainstream-  los informes de género para la elaboración de normas pierden sus sentido, ya que se diluyen en una marea variable de identidades múltiples. El llamado lenguaje inclusivo, en fin, se desparrama en una multitud de pronombres que se encargan de elegir los mismos sujetos aludidos (como pasa ya de hecho en algunos campus norteamericanos).

**

        3.-Es probable que el lector se sorprenda ante lo estrafalario o impracticable de estas medidas. No obstante, su éxito en ciertos medios de comunicación autocalificados como vanguardistas[5] y su probable fusión con ciertas pautas del transhumanismo le auguran un futuro prometedor para algunos o inquietante para otros.

***     

[1] En realidad, no es perfectamente uniforme ninguna de las tendencias feministas que hemos expuesto. Ahora bien, he procurado describir los puntos de vista que han ido asentando y las consecuencias que de ellos se derivan.

[2] Obsérvese que no son estas doctrinas las únicas que propugnan la evitación de discriminaciones contra los homosexuales. En este punto, el acuerdo es absoluto en todas las corrientes  examinadas y está respaldado por un amplio consenso social.

[3] SERRANO GONZÁLEZ, A.:Michel Foucault. Sujeto, derecho , poder, Zaragoza, 1987, p.29.

[4] Pueden verse estas ideas en la obra de FOUCAULT, L’usage des plaisirs II,Histoire de la sexualité, Paris , Gallimard, 1984, pp. 15 y ss. Como remacha SERRANO, Foucault nos propone “el ejercicio de desmontarnos como sujetos y como conciencia, de desactivar nuestra “verdad”, de desprendernos, en fin, de nosotros mismos” (Op. cit. , p. 29).

[5] La exaltación de la subjetividad propia del romanticismo y llevada al extremo, por ejemplo, en el expresionismo alemán, ha acabado siendo la tierra abonada para la explosión queer. De ahí también la marca occidental de este desarrollo, que apenas ha penetrado en otras culturas del mundo.

*

Acerca de Joan Amenós Álamo

Professor de Dret Administratiu
Esta entrada fue publicada en Feminismo y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload the CAPTCHA.