Notas para aclararse en el magma de las corrientes feministas (III).-La zona liberal.

  adentro, Arte, blanco y negro(Fuente:Zack Jarosz)

    1.-Sería absurdo unificar en este artículo las frondosas ramificaciones de una tendencia que, además, se describe a veces simplemente en oposición al feminismo hegemónico. Por otra parte, existen afortunadamente autores inclasificables. Por ejemplo, no me resisto a citar a la siempre sugerente Camille Paglia[1].

      Dicho esto, puede afirmarse que el núcleo de la posición liberal está en la igualdad de derechos, en la igualdad ante la ley a pesar del indiscutible dimorfismo sexual. Situaríamos su símbolo clásico en las sufragistas, que se curtieron en favor del voto femenino, y cabría seguir su pista en las transformaciones del Derecho matrimonial en la segunda mitad del siglo XX.

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     2.-Como hemos apuntado, el feminismo liberal admite –como dato evidente y científico- la bifurcación sexual. Por tanto, por simples motivos de seguridad, de justicia o de comodidad, no se juzgan negativamente patrones o actividades donde las personas de diferente sexo se expresan de forma separada. Por ejemplo, baños públicos diversos, juegos deportivos y clasificaciones distintas, etc. El tema puede parecer irrelevante, pero ha sido el caballo de batalla de ciertas corrientes que examinaremos más adelante.

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      3.-Construido el plano de la igualdad, ya puede operar el libre consentimiento, que sería la segunda pata de la tendencia que hoy describimos. Esta clave impregna una línea permisiva respecto a la robofilia, la zoofilia, la pornografía[2] o la prostitución. Ello no excluye, respecto a esta última, algunas medidas ad hoc (por ejemplo, sanitarias), pero la idea rectora es no entrometerse en el consentimiento libremente emitido.  El feminismo liberal no es abolicionista.

      Más discusiones genera, sin embargo, la cuestión de la pedofilia, con posiciones dubitativas de algunos autores (en todas las corrientes feministas, por cierto) respecto a la “edad borrosa”. No obstante, la robusta prueba de los daños persistentes en la salud psicológica justifica por ahora un rechazo mayoritario.

      En la misma línea, como es fácil intuir, se bendicen los acuerdos reproductivos y la gestación subrogada. En cambio, no detecto una postura común en relación a la institución matrimonial, que se ha vaciado de sentido con la regulación del matrimonio homosexual (en efecto, una vez zanjado que la diferenciación sexual no es su esencia, nada impide que reclamen su legalización otras combinaciones grupales o “redes de cuidados”, como se dice a veces).

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[1] Una parte de su obra se ha traducido al castellano. Puede verse una recopilación de algunos de sus artículos en su librito Feminismo pasado y presente.

[2] Aunque ello no sería óbice para justificar restricciones en favor de la infancia.

Acerca de Joan Amenós Álamo

Professor de Dret Administratiu
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