Algo más que un tratado internacional y bastante menos que un Estado federal: la Unión Europea no cambia de fase.

       Iba a decir que “éramos pocos y parió la burra” o, incluso, “a perro viejo todo son pulgas”. Me inclinaba a ello el contundente vocabulario de los dos artículos que hoy deseo adjuntar a este cuaderno. Me sorprendió el primero, que era el aviso de José María Macías sobre la reciente sentencia del Tribunal Constitucional Alemán enjuiciando determinadas decisiones del Banco Central Europeo. Mi preocupación nacía del recuerdo de las argumentaciones que el mismo autor había expuesto en su libro del 2014, La cuestión prejudicial europea y el Tribunal Constitucional. El asunto Melloni.

       Macías desarrollaba -creo recordar que en la última parte de su estudio (el confinamiento nos ha dejado con libros por aquí y acullá)- una delicada y entusiasta construcción sobre el principio de colaboración entre el Tribunal de Justicia de la Unión Europea y los Tribunales Constitucionales nacionales. Si Macías cita a De Gaulle en el inicio de su artículo y si el profesor Soriano –en el segundo estudio que añado- habla del Tribunal de Karlsruhe como el sepulturero de la Unión Europea, la conclusión es que debemos tomar posiciones en las trincheras (jurídicas, por supuesto). Por cierto, este segundo artículo se muestra implacable con la misma construcción institucional y con la (según el autor) muy discutible trayectoria del TJUE.

       Desde luego, a ustedes les corresponde precisar su opinión pero, evidentemente, la solución técnica no es nada fácil. En el debate que sigue al artículo de Soriano, se apunta a una posible conciliación futura de los fallos (por ahí se expresa el profesor López-Muñiz). Sin embargo, no acierto a comprender cómo puede articularse esto en la práctica y en la situación actual. Por otra parte,  en nada ayuda la extraordinaria relevancia de la cuestión material que se ventila (nada menos que la financiación monetaria de los presupuestos públicos y el riesgo de inflación). Así, ya al nivel de mera noticia periodística, les dejo una nota con el último round -por ahora- del combate, con un luchador que se cuela en el cuadrilátero y que afirma que no se dejará intimidar por Karlsruhe

 

Claves del enfrentamiento entre el TJUE y el TC alemán: Lo que hay detrás (J.M. Macías).

El Tribunal Constitucional alemán: ¿el sepulturero de la Unión Europea? (J.E. Soriano García).

La alemana Schnabel (BCE) insiste en que seguirán las compras de deuda a pesar de Karlsruhe.

Una mujer, junto a la sede del BCE en Fráncfort.

Una mujer, junto a la sede del BCE en Fráncfort. REUTERS (Fuente: aquí).

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Acerca de Joan Amenós Álamo

Professor de Dret Administratiu
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