Diarios para un confinamiento (I). Enseñanzas iniciales.

  …              Lo primero que he aprendido de esta situación es la evidencia de que son muchísimas las personas que trabajan por todos y cada uno de nosotros. Podríamos empezar por la dependienta del supermercado, la cajera del “Pryca” en los penosos chistes clasistas. No exagero en absoluto si digo que nuestra supervivencia de cada día depende de ella.

…         Pienso en el médico, por supuesto, y en todo el personal sanitario. Un ejército inmenso de enfermeros, doctoras, suministradores de alimentos, encargados de mantenimiento, administrativos que ordenan las facturas de todas las vendas y preparados esperanzadores que habrá que tramitar en estos días. Veo al guardia urbano convertido en un ángel de la salud en el barrio, recordando a la gente que debe seguir en casa.  Me acuerdo de la policía, por esas carreteras de Dios. Veo al repartidor, con una máscara que vete a saber de dónde salió, dejando en los pisos algún paquete deseado y certificando que el sistema todavía funciona.

…         Imagino al humilde funcionario que acelerará con su viejo saber un procedimiento que nos traerá más cuidados, más ayuda, más seguridad. Me viene a la cabeza aquel que se metió a concejal por no quedar mal con los amigos y hoy tiene  en sus manos una pequeña llave para tu bienestar. Desde mi ventana se atisba una legión de héroes: el conductor del autobús, el ferroviario, el basurero…Si fallan, no tenemos salvación.

…         Cuando enciendo el interruptor – o este ordenador- sé que está detrás el esfuerzo del operario y del oficinista de la compañía eléctrica. Y qué bien sabe el agua impulsada por algún ser humano en la fría sala de máquinas de la suministradora. Pienso también en nuestras fuerzas armadas, claro, que ya han salido del cuartel.

…         En fin, una multitud de seres a los que querría abrazar y que no aparecen nunca en los curriculum vitae, en las cavilaciones de aquel ego que un día pensó seriamente en que era posible controlar el flujo misterioso de esta vida.

***

 

 

Acerca de Joan Amenós Álamo

Professor de Dret Administratiu
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