El Derecho como ideario inscrito en la Historia. Una nota a partir del franquismo.

1.-Profunda reflexi贸n de Francisco Umbral en su apasionante Trilog铆a de Madrid. Nos interesa porque es bien sabido que las leyes-cimiento del Derecho Administrativo espa帽ol y sus b贸vedas conceptuales nacen en los a帽os cincuenta y sesenta del siglo pasado (entrando luego en otra fase con la Constituci贸n y 聽el ingreso en las Comunidades Europeas). Baste citar como ejemplo la Ley de Procedimiento Administrativo de 1958. Fue capital aqu铆 el papel de Laureano L贸pez-Rod贸, cuya defensa de la Ley en la sesi贸n del Pleno de las Cortes de 15 de julio del a帽o citado concluy贸 con estas palabras (seg煤n refiere en sus Memorias):

Es muy grande la trascendencia pr谩ctica de las Leyes de聽 Procedimiento. De la norteamericana de 1946 ha dicho el profesor polaco Iserzon, apoy谩ndose en el testimonio de Vamdervit y Godshall, que es la medida m谩s importante adoptada por el Congreso de los Estados Unidos en toda su historia. Ojal谩 que de la nuestra pudiera afirmarse, de acuerdo con la sentencia cl谩sica, que es, no la mejor que pod铆a escribirse, sino la mejor entre las que se pueden cumplir.鈥

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2.-La apuesta del franquismo iba en una doble direcci贸n. Por un lado, la articulaci贸n constitucional, que se quiso edificar en torno a las Leyes fundamentales. Hubo aqu铆, por cierto, diversos proyectos fallidos (e incluso Aun贸s escribi贸 su p谩gina al viento con un texto fechado en 1945). Pero, por otro lado, se puso 茅nfasis en la construcci贸n de un Derecho p煤blico serio que suavizase algunas aristas de la dictadura. En realidad, ciertas interpretaciones doctrinales opinan que la verdadera norma constitucional del franquismo no estaba en sus pomposas y ret贸ricas Leyes Fundamentales, 聽sino en las leyes administrativas, tributarias y p煤blico-laborales de los a帽os cincuenta y sesenta del siglo XX. As铆, el catedr谩tico de Derecho Pol铆tico Luis S谩nchez Agesta se refiri贸 a la Ley de R茅gimen Jur铆dico de la Administraci贸n del Estado de 1957 con la expresi贸n de 鈥Carta Magna de los administrados鈥 (seg煤n precisan las Memorias precitadas de L贸pez-Rod贸 en su p. 108).

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3.-Por todo ello, como digo, es sugerente la idea de Umbral, que apunta al Derecho no como instrumento operativo sino como herramienta 鈥損rostituida- para entrar en la Historia con el adecuado barniz ideol贸gico, justo como aprendieron luego los genios de las hoy abundantes 聽leyes-manifiesto. Estas normas ser铆an, pues, bellos escaparates con palabras escogidas, Derecho desjuridificado y sin vitaminas,聽 aunque con una sorprendente aureola de gloria pol铆tica y agarre filos贸fico (la negrita es nuestra):

S谩nchez Mazas, La铆n Entralgo, Fox谩, Ridruejo, Tovar, Torrente Ballester, Eugenio d鈥橭rs, una serie de intelectuales conversos, reconversos o avenidos, hab铆an querido darle a la dictadura un poco de historicidad, ya que no juridicidad.

Pero lo que hab铆a hecho el general, exactamente, era todo lo contrario, o sea secuestrar la Historia, hacerla inviable, detenerla mientras le durase a 茅l la vida.

El franquismo, iba yo viendo por entonces, era 茅l mismo inviable porque no se inscrib铆a en la Historia, sino que la pon铆a entre par茅ntesis. Probablemente, Franco busc贸 durante todo su mandato, m谩s que una manera de legitimarse ante el pueblo (se consideraba legitimado por la guerra y la victoria), una manera de insertarse en la Historia.

Esto era parad贸jico, porque la Historia la hab铆a secuestrado 茅l previamente. 脡l mismo se hab铆a puesto entre par茅ntesis y como tal iba a quedar o desaparecer. Su verdadero mausoleo ser铆an las dos curvas de un par茅ntesis.

Pero la preocupaci贸n de Franco por insertarse en la Historia, ya en vida (no deb铆a confiar mucho en la posteridad), quedaba patente en los diversos intentos que hizo 鈥搑efer茅ndumes, plebiscitos, seudoleyes- para conferirle juridicidad a lo suyo.

Los analistas extranjeros y algunos espa帽oles tomaban esto como burdos ensayos de mimetismo democr谩tico. Pero Franco no cre铆a en la democracia y la condenaba a diario. En esto era coherente.

Hacia donde iban sus leyes fundamentales y sin fundamento no era hacia el democratismo europeo, sino hacia la Historia.

Por eso se hac铆a tanto periodismo 鈥渉ist贸rico鈥 por entonces, que generalmente estaba tomado del Espasa, y por eso, quiz谩, lejanamente, mis entrevistas inventadas y recreaciones del pasado eran ambigua, pero no hostilmente, recibidas en algunos medios. Todo es bueno para el convento鈥, dijo el fraile.

Y llevaba al hombro una puta.

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Acerca de Joan Amen贸s 脕lamo

Professor de Dret Administratiu
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