Independencia y socialismo

      La reciente muerte de Fidel Castro –el domingo le entierran en Santa Ifigenia, lugar que conocí hace ya muchos años- replantea la vieja cuestión de la relación entre socialismo y nacionalismo. Se trata de una cojera permanente que las ideas socializantes nunca lograron resolver satisfactoriamente (como indicaba agriamente hace unos días Arcadi Espada).  Uno no debiera meterse aquí en estos líos, pero quizá he de hacerlo porque, cada mañana, tengo que leer en la plaza central de la universidad -gracias a la  pasividad de las autoridades académicas- unos rótulos descomunales, agigantados, con una abrumadora inscripción: “INDEPENDÈNCIA I SOCIALISME” (creo que no hace falta traducción).

Siempre me ha parecido que el día comenzaba con un ejemplo exagerado de oxímoron  pictórico . Yo les hubiera  propuesto a estos da Vinci del Vallés reducir un poco el término “socialismo” o bien el de “independencia”. No digo que sean términos totalmente antitéticos (o quizá sí, seamos serios)  pero, precisamente, el sueño del comunismo era la abolición de las naciones y de los Estados (admitidas, si acaso, como fase instrumental y puramente transitoria, en la cual no había que perder demasiado tiempo). Estas preocupaciones me hicieron escribir hace unos años un articulito en el apartado de “Imágenes del Derecho” de un viejo bloc de actualidad jurídica. Hoy lo recupero, traducido al castellano e indicando aquí el original: ***, ***. Como se leerá de inmediato, el texto nace al calor de nuestra última reforma constitucional.

Imágenes del Derecho XII: una votación que habría cambiado la historia 

 

1.-En el reciente debate sobre la reforma de los preceptos de la Constitución relativos al control del déficit público, un diputado reclamaba a los miembros de las formaciones de izquierda un gesto de desobediencia desmesurada y radical. Apelaba incluso al expeditivo dicho castizo: “Pa´ lo que queda en el convento, …  “.

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2.-Esta intervención me hizo recordar un viejo debate: ¿puede una votación parlamentaria cambiar realmente la vida e, incluso, alterar el curso de la Historia?

Existe un antecedente interesante. Antes de la primera guerra mundial, la doctrina oficial de la Segunda Internacional era el internacionalismo proletario: no usaremos las armas contra los obreros de otros países. Por tanto, el punto de partida era la oposición a la “guerra burguesa e imperialista”. No obstante, ya hacía años  que las posiciones antimilitaristas se habían suavizado. Así, el socialista francés Jaurés intentó una síntesis entre patriotismo y pacifismo. Por otra parte, Rosa Luxemburg consideró que había que aprovechar la guerra como escenario de un  conflicto  civil y de clases definitivo.

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3.-A medida que se acercaba el run-run bélico, el nacionalismo ganaba adeptos entre los partidos de izquierdas y, por su parte,  los sectores conservadores propugnaban la “Unión Sagrada” de toda la nación.

Los diputados socialistas franceses y alemanes, con una fuerte implantación, votaron finalmente a favor de los créditos para la guerra. Jaurés fue asesinado el 31 de julio de 1914 y la guerra empezó el 1 de agosto. Pero, ¿qué habría pasado si los parlamentos de estos dos países hubieran bloqueado los fondos para el ejército en nombre de la defensa de los más desfavorecidos, independientemente de las fronteras que les hubieran tocado?

Käthe Kollwitz. «Hambre».

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4.-En Alemania, Karl Liebknecht quiso respetar la unidad del partido y se abstuvo (junto con otros dos diputados) en la votación del Reichstag del 4 de agosto sobre los créditos bélicos, pero sería el único que votaría ya directamente en contra en la sesión del 2 de diciembre de 1914 (su grupo, el SPD, tenía 110 parlamentarios).

En 1916, el mismo Liebknecht hace un llamamiento al proletariado berlinés para sumarse a la manifestación del primero de mayo y derribar al “gobierno imperialista” (¡en plena guerra!). Fue arrestado y condenado por un tribunal militar. En 1919, Karl Liebknecht  y Rosa Luxemburg fueron asesinados.

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5.-¿Qué habría pasado si el sentimiento de clase hubiera superado al nacionalismo y los parlamentos hubieran obstaculizado la guerra? Seguramente, la Historia habría cambiado con un manotazo inesperado. Más allá de las ideas políticas de cada uno (y en esta sección ya hemos dado bastantes indicios de pluralismo), hay una enorme grandeza en el planteamiento de no disparar contra el hermano extranjero de tu propia clase.

Kathe Cöllwitz. «Pobreza».

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6.-La fotografía que hemos escogido hoy corresponde a un grabado de Käthe Kollwitz: “La vida y la muerte. En memoria de Karl Liebknecht” (1921). Käthe Kollwitz fue una interesantísima artista alemana, con una evolución que va desde el naturalismo al expresionismo  y con una enorme capacidad para mostrar la miseria de los más desgraciados (hambre, pobreza y guerra). Obsérvense los rostros y el impresionante tono elegíaco de  la última composición.»

Käthe Kollwitz. «La vida y la muerte. En memoria de Karl Liebknecht»(1921).

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Acerca de Joan Amenós Álamo

Professor de Dret Administratiu
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