El camino de Umberto Eco.

…      1.-El obituario es un género arriesgado. A veces, pavonearse de un gran conocimiento o intimidad con el difunto concluye en un espectáculo de pedantería insoportable. Sin embargo, las notas necrológicas son absolutamente necesarias en  el mundo periodístico o en el quehacer académico. En estos días, he leído al vuelo algunas reseñas biográficas o anotaciones sobre Umberto Eco, que se nos fue hace unos días.

 …  Me ha encantado una coincidencia que he detectado en el artículo de Ferran Saez Mateu en el Ara (“Eco sense eco”) i en la nota del Diario de Arcadi Espada. Se refieren ambos a Eco como alguien que disfrutó en su trabajo, que aún pudo gozar de la mezcla de saberes que otrora fue seña de la universidad.

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     2.-Por mi parte, ya aclaro que no he leído nada de los recomendados textos sobre semiótica de Eco ni, por supuesto, El nombre de la rosa o cualquier otra novela del escritor. Ya saben los lectores de estos humildes pliegos digitales que dejé de leer novelas –por puro desinterés- hace ya muchos años (aunque compré un ejemplar de la obra citada, debe estar perdida e inmaculada en algún lugar de mi biblioteca).

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…      3.-En cambio, una obra quizá menor de Eco ha alcanzado para mí un relevante título: es el libro que más he veces he prestado. En alguna ocasión, llegó a estar más de un año ausente. De hecho, ahora mismo no sé exactamente quién lo tiene. Se recompensará adecuadamente cualquier información.

 …Se trata del libro Cómo se hace una tesis doctoral. Su título original es Come si fa una tesi di laurea. Aunque la coincidencia entre la tesi di laurea y la tesis doctoral no es exacta, la obra de Eco ha sido utilizada como certero consejero para ambas. Es un breve y  luminoso tratado. Su prudencia en la elección –precisa y reducida- del campo de trabajo, el adecuado inicio a través de obras generales, la sistematización de fichas y conceptos, el elogio del bibliotecario o la dignidad de la tarea investigadora –recuerdo que  decía que “tú eres el funcionario de la humanidad cuando empiezas a escribir”- lo convierten en una obra imprescindible. No sólo eso. Cuando uno lo lee, le entran ganas de  explorar cualquier asunto, justo para transitar el camino propuesto por Eco.

Gracias a la obra que comento, además, gané algo de dinero hace ya tiempo con algunos cursos sobre “Metodología de la investigación” que me encargaron. Por supuesto, yo sustituía la horrible palabra –metodología (casi me aburro de escribirla)- por la pura y simple explicación, resumen y comentario del libro de Eco. Todo mi agradecimiento, pues, a este timonel de investigadores.

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Acerca de Joan Amenós Álamo

Professor de Dret Administratiu
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