Contra la participaci贸n

1.-Vivimos buenos tiempos para la participaci贸n y la transparencia. Esta 煤ltima ser谩 especialmente positiva para letrados y gestores que, en el marco de su tarea, podr谩n obtener con mayor facilidad datos y documentos que otrora les fueron negados. En cuanto a la participaci贸n 鈥搈e refiero a la participaci贸n directa, sin representantes– todo son elogios y enaltecimientos: que si hay que fomentarla, que si hay que aprovechar las ventajas de las nuevas tecnolog铆as, etc. Hay que aplaudir y est谩 muy bien, sin duda.
*
2.-Ahora bien, no todo es de color de rosa. Una sostenida l铆nea doctrinal ya hab铆a apuntado que los 鈥減articipantes鈥 acaban defendiendo intereses propios y que el resultado final es el triste fen贸meno de la 鈥減articipaci贸n-bot铆n鈥 (en palabras del profesor Nieto). Entre 鈥nymbismo鈥, grupos de presi贸n m谩s o menos agazapados, vecinos parapetados y gremios que van a lo suyo, lo cierto es que 鈥揳unque el ordenamiento no siempre lo reconozca as铆- al final s贸lo entra en escena la participaci贸n uti dominus (aunque no sea propietario, alg煤n inter茅s tendr茅). Me temo que la participaci贸n uti cives , la del ciudadano que quer铆a mejorar su comunidad, queda para alg煤n so帽ador descolocado que no ve bien la pel铆cula.

Pero, como ya dije antes, admitamos que la presencia p煤blica en los debates y decisiones tiene mucho de bueno y saludable.
**
3.-Sin embargo, se recuerda muy poco una de las justificaciones cl谩sicas de la participaci贸n indirecta y de la democracia representativa y que, a su vez, dudaba de la eficiencia de las t茅cnicas directas. Me refiero a la conocida teor铆a de la delegaci贸n, en su ra铆z m谩s burguesa: delego porque tengo otras cosas que hacer. Es decir, un ciudadano sano se dedica a su negocio, a su familia, a sus amor铆os y a sus aficiones. Como no hay tiempo para todo, elige un representante para la pesada tarea colectiva. A 茅l le corresponder谩 leerse informes aburrid铆simos, pactar con el resto de grupos pol铆ticos y manejarse con los funcionarios. Si la cosa se complica, ya echaremos mano de abogados, fiscales y jueces. En realidad, es mucho m谩s relevante la adecuada selecci贸n y control de los funcionarios y de las autoridades pol铆ticas que el inacabable repertorio de las 鈥渢茅cnicas de participaci贸n directa鈥 y sus largu铆simas asambleas, reuniones y audiencias m煤ltiples.

En conclusi贸n, dir茅 que la pereza es un buen disolvente de los c谩nticos y loas a favor de la participaci贸n directa de los ciudadanos en la Administraci贸n P煤blica. Y me marcho porque esta defensa p煤blica de la democracia representativa ya empieza a cansarme.
***

Acerca de Joan Amen贸s 脕lamo

Professor de Dret Administratiu
Esta entrada fue publicada en Derecho administrativo, Diarios de un profesor disperso, Procedimiento administrativo. Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu direcci贸n de correo electr贸nico no ser谩 publicada. Los campos obligatorios est谩n marcados con *