Pues también en Bilbao: primeras reflexiones sobre la reciente Ley vasca de Vivienda (y II).

 1.-Una cuestión que ha preocupado últimamente es la presencia de causas de justificación que permitan que una vivienda esté vacía. En otro lugar, nos hemos pronunciado en favor de un numerus apertus o, al menos, de una interpretación flexible de los supuestos legales. La norma vasca es en esto generosa, porque proporciona magnánimas excusas exculpatorias y anuncia además su posible incremento en la normativa de desarrollo. Incluso, permite la ampliación de los motivos ya establecidos legalmente gracias a la incorporación de “situaciones equivalentes” (art. 56 de la Ley).

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…      2.-Llama la atención la presencia de una elemental razón liberatoria que, además, jugará un papel fundamental en la aplicación de la Ley. Me refiero a la situación en la cual el titular de la vivienda “la mantiene en oferta de venta o alquiler a precios de mercado”.   En realidad –por argumentos que ahora sería largo enumerar- nadie puede ser obligado a habitar la propia vivienda. Lo máximo que cabe exigir (y aún con alguna duda de constitucionalidad) es que la residencia sea ofrecida al mercado.

Esto va a tener consecuencias muy relevantes. Nuestro ordenamiento jurídico no reclama una forma especial para el contrato de compraventa de vivienda ni debe hacerse éste a través de agentes o corredores calificados (otra cosa es que se quiera disfrutar de las ventajas registrales y de seguridad jurídica que ofrece el Derecho vigente). Por tanto, basta anunciar en una web la oferta o, simplemente, colocar un cartel visible desde la vía pública (o, incluso, algún tipo de oferta más simple). Será interesante, además, observar los efectos de paralización de trámites posteriores (por ejemplo, una expropiación del uso) que va a tener esta sencilla actuación del propietario, incluso cuando la vivienda ya ha sido calificada como deshabitada.

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…      3.-El art. 57 de la Ley introduce un canon de vivienda deshabitada (que también recaerá sobre toda clase de propietarios, siempre que ostenten igualmente el derecho de uso).

Se trata de un recurso no previsto en la Ley de Haciendas Locales, ya que no estamos ante el nunca desarrollado recargo sobre el Impuesto de Bienes Inmuebles, que sigue esperando el pertinente reglamento estatal (como Blancanieves el beso del príncipe).

Es cierto, no obstante, que alguna interpretación atrevida permitiría la articulación de este recargo a través del régimen foral. De hecho, ya había dado algún paso en tal sentido la Diputación Foral de Guipúzcoa. Pero, insisto, este canon se sitúa fuera del IBI como impuesto principal.

En realidad, habrá que esperar el complemento reglamentario (que, probablemente, tardará o no vendrá nunca). Pero, de entrada, ya podemos decir que estamos ante un tributo con fines extrafiscales que tendrá problemas de encaje con el hecho imponible del IBI establecido en la legislación estatal y con  las estipulaciones de las Normas Forales sobre el mismo tributo de los diferentes Territorios Históricos. No es descartable en el futuro un conflicto de competencia de los que prevé el art. 39 del Estatuto de Autonomía para el País Vasco ya que, por ejemplo, el Territorio Histórico de Guipúzcoa ya ha establecido un recargo sobre los bienes inmuebles que no constituyan la residencia habitual del sujeto pasivo  o de terceros por arrendamiento o cesión de su uso.

Playa de Aritxatxu. Bermeo. Vizcaya.

Playa de Aritxatxu. Bermeo. Vizcaya.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Acerca de Joan Amenós Álamo

Professor de Dret Administratiu
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