Victoria –no póstuma- del plan del 53.

. …1.-Creo que fue a mediados de los años noventa del siglo pasado cuando se consideró que había que dar carpetazo al viejo plan de 1953 de la licenciatura en Derecho. Es verdad que el pobre tenía algunos achaques. Por ejemplo, había que aumentar un poco el peso de administrativo y de tributario, acoger el Derecho civil foral, darle un mayor relieve al procesal penal –que nunca aparecía-, colocar romano más arriba, etc. Pero, en resumen, con un masaje y algún complemento vitamínico, el enfermo podía seguir perfectamente.

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2.-Sólo alguna universidad de Madrid y algunas sureñas aguantaron a capa y espada con el viejo plan –introduciendo a veces algunos retoques-. Las demás nos lanzamos a una carrera de reformas y contrarreformas que llega ya al paroxismo con el debate del 3+2, del 4+1 y del 2+2{mención x crédito europeo x TFG x master del universo}. Todo esto, por supuesto, en medio de las crecientes y justificadas dudas sobre la calidad de muchos posgrados –como ya anticipó el profesor Alarcón Caracuel, que nos dejó hace unos días-, del alejamiento entre la formación universitaria y el programa de las grandes oposiciones y de la dificultad de cubrir el examen de abogacía con cursos cada vez más exiguos.
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3.-Me entero, en la última Junta de Facultad, de que se está elaborando una norma (o un canon orientativo) europeo para la valoración y homologación de los distintos estudios de Derecho en el continente. Pues bien, el plan del 53 –por su duración y completud- se sitúa de entrada en el nivel más alto de cara al acceso a Doctorados, menor exigencia de estudios complementarios, etc. Como el Cid, con la ventaja de que nunca desapareció del todo la estela del Plan del 53.
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