La aplicaci贸n de precios diferentes solo constituye abuso de una posici贸n de dominio si las condiciones en que se encuentran las empresas son equivalentes y se produce una distorsi贸n de la competencia. As铆 se ha pronunciado el Tribunal Supremo en la sentencia 198/2022, de 8 de marzo, en la que afirma seguir la doctrina que el Tribunal de Justicia ha mantenido en los fallos de 27.3.2012 (C-209/10), Post Danmark y 19.4.2018 (C-525/16), MEO.

Su decisi贸n trae causa de la demanda de SDP Monte Real SL contra Repsol por una pr谩ctica colusoria de fijaci贸n de precios y por abuso de posici贸n de dominio. La primera instancia estim贸 parcialmente la acci贸n y conden贸 a Repsol a cesar en las conductas ilegales, a ofrecer a la demandante las mismas condiciones que ofrec铆a a terceros con los que compet铆a y a pagar una indemnizaci贸n de m谩s de dos millones de euros. La Audiencia Provincial acogi贸 la apelaci贸n y fall贸 que no hab铆a existido abuso de posici贸n de dominio dado que la demandante no se hallaba en las mismas circunstancias que otros clientes de Repsol. El Tribunal Supremo confirma esta decisi贸n.

La m谩xima autoridad judicial espa帽ola distingue tres elementos en el il铆cito tipificado en las letras c) del art铆culo 102 TFUE y d) del 2 LDC. En primer lugar, las prestaciones deben ser equivalentes. Segundo, las condiciones aplicadas deben ser diferentes. Y tercero, la diferencia de trato debe colocar a la empresa perjudicada en una situaci贸n desventajosa frente a sus competidores. Resulta indiferente que la dominante obtenga una ventaja concurrencial. Afirma que no concurren en el supuesto objeto de decisi贸n, puesto que las contrapartes de Repsol no se hallaban en la misma situaci贸n: no solo eran diferentes sus inversiones sino tambi茅n las condiciones de venta y el tipo de relaci贸n. As铆 lo explica la Audiencia Provincial, cuyas palabras reproduce el Tribunal Supremo: 鈥淸n]o concurren las mismas condiciones en un comisionista como MONTE REAL vinculado a REPSOL por un contrato CODO (acr贸nimo de 鈥楥ompany Owned Dealer Operated鈥) en que el comisionista accede a la gesti贸n de una estaci贸n de servicio que no es de su propiedad y en cuya edificaci贸n REPSOL ha invertido la nada desde帽able suma de 2.195.437,71 鈧, que en un revendedor vinculado por un contrato DODO (acr贸nimo de 鈥楧ealer Owned Dealer Operated鈥) que adquiere en firme la propiedad del combustible que le sirve REPSOL y lo vende al precio que tiene por conveniente (REPSOL simplemente le recomienda el precio) porque la estaci贸n de servicio le pertenece y ha sido edificada a su costa sobre suelo propio, habi茅ndose limitado REPSOL a invertir en ella la insignificante cantidad de 3.270 鈧 para cubrir los gastos de cambio de imagen propios del r茅gimen de abanderamiento (paneles, pegatinas y adhesivos); es decir, una hip贸tesis donde incluso la cuenta de resultados del revendedor podr铆a no diferir de la del comisionista, o resultar acaso menos halag眉e帽a, ante la previsible necesidad que puede pesar sobre aquel de atender a la financiaci贸n de la infraestructura por 茅l asumida, necesidad inexistente, por definici贸n, en el mero comisionista y arrendatario.鈥