El sabor de un alimento no goza de la protecci贸n de la propiedad intelectual. La raz贸n es que no constituye una obra. As铆 lo ha afirmado el Tribunal de Justicia en su sentencia de 13 de noviembre de 2018 (C-310/17), Levola Hengelo BV y Smilde Foods BV. El litigio de fondo giraba alrededor de la protecci贸n de un queso para untar hecho con nata fresca y finas hierbas. La autoridad judicial europea define la 鈥渙bra鈥 en base a dos elementos. El primero es el requisito de originalidad: una creaci贸n intelectual propia del autor. El segundo es la necesidad de que se exprese en un soporte que permita identificar la creaci贸n con claridad y precisi贸n. No concurre este segundo requisito en el sabor de un alimento, al no ser susceptible de identificaci贸n precisa y objetiva. As铆 lo explica en el p谩rrafo 42:

鈥溾a identificaci贸n del sabor de un alimento se basa en lo esencial en sensaciones y experiencias gustativas, que son subjetivas y variables, toda vez que dependen, en particular, de factores relacionados con la persona que prueba el producto en cuesti贸n, como su edad, sus preferencias alimentarias y sus h谩bitos de consumo, y del entorno o del contexto en que tiene lugar la de gustaci贸n del producto.鈥