La silueta del escudo del Bar莽a

La prensa escrita ha publicado la noticia de que el Tribunal General de la Uni贸n Europea (TGUE) ha denegado al FC Barcelona la marca comunitaria de la silueta de su escudo. Se trata de la sentencia de 10 de diciembre de 2015 (T-615/14), que no habr铆a tenido mayor trascendencia si el recurrente hubiera sido otro.

Tiene su origen en la solicitud de marca comunitaria figurativa que plante贸 el club azulgrana en la Oficina de Armonizaci贸n del Mercado Interior (OAMI). Quer铆a registrar la silueta de su escudo. La sentencia referida describe ese signo del modo siguiente: 鈥溾e asemeja en conjunto a una olla. En su parte superior contiene tres pronunciamientos hacia el interior, y presenta en su parte central dos 芦aletas禄 laterales en cada lado, y en su parte inferior un pico en el centro cierra el signo鈥︹ (p谩rrafo 33). Se solicit贸 para los bienes y servicios de las clases 16, 25 y 41. Esencialmente productos de papel y de cart贸n, de fotograf铆as, de productos para embalaje, de revistas y peri贸dicos, as铆 como de vestidos, calzados y sombrerer铆a, y tambi茅n servicios de educaci贸n, formaci贸n, esparcimiento y actividades deportivas y culturales.

La OAMI deneg贸 la petici贸n al considerar que el signo figurativo solicitado carec铆a de car谩cter distintivo intr铆nseco. El Bar莽a formul贸 recurso y la Primera Sala de Recurso confirm贸 la decisi贸n de la registradora. El club presidido por Josep Maria Bartomeu recurri贸 ante el TGUE que respondi贸 de forma negativa.

El Tribunal reitera que el signo figurativo en cuesti贸n no tiene fuerza distintiva. Es decir, el consumidor medio no identifica, a trav茅s de la silueta del escudo, los productos o servicios designados como procedentes del FC Barcelona. Por lo tanto, no puede ser registrado como marca en virtud del art铆culo 7.1.b) del Reglamento 207/2009 del Consejo de 26 de febrero de 2009, sobre la marca comunitaria. Acertadamente subraya que no es un problema de creatividad o imaginaci贸n art铆stica; sencillamente, el consumidor 鈥渘ormalmente informado y razonablemente atento y perspicaz鈥 no identificar谩 el signo en cuesti贸n con el equipo catal谩n.

La lectura de la sentencia da la impresi贸n de que los abogados que representaron al Bar莽a no estuvieron muy brillantes. Pero claro, a toro pasado todo resulta muy evidente. En primer lugar, era muy dif铆cil que el signo en cuesti贸n pudiera registrarse ya que era demasiado simple. As铆 lo dan a entender las palabras del Tribunal General: 鈥溾n signo de una simplicidad excesiva y constituido por una figura geom茅trica b谩sica, como un c铆rculo, una l铆nea, un rect谩ngulo o un pent谩gono convencional, no puede como tal transmitir un mensaje que los consumidores puedan recordar, de modo que 茅stos no lo considerar谩n una marca, a menos que haya adquirido car谩cter distintivo por el uso鈥 (p谩rrafo 27). No obstante, el club azulgrana hab铆a registrado el mismo signo en Espa帽a como marca nacional.

La segunda cr铆tica es que los productos o servicios para los que solicitaron la marca no eran los m谩s id贸neos pues eran demasiado generales. Intersa recordar que los productos y servicios reivindicados determinan qui茅n es el consumidor medio, cuyo punto de vista se utiliza para valorar si concurren los requisitos que permiten conceder la marca. El TGUE explica que los seleccionados van destinadas al p煤blico en general (p谩rrafo 32) y no al especializado. Por eso, resultaba m谩s dif铆cil apreciar la fuerza distintiva del signo en cuesti贸n. Si la petici贸n hubiera sido referida a otros bienes o servicios, el consumidor “medio” podr铆a haber sido m谩s especializado e identificar el signo con el FC Barcelona. Ahora bien, cabe recordar que las marcas deben registrarse para el tipo de productos que van a identificar. No tiene sentido solicitarla para otro tipo de bienes o servicios s贸lo para conseguir una valoraci贸n m谩s positiva, pues si no se utiliza luego la marca se corre el riesgo de que caduque.

La tercera cuesti贸n delicada es la prueba presentada. El Bar莽a demostr贸 que hab铆a utilizado la silueta de su escudo como marca. Sin embargo, a juicio del TGUE, no consigui贸 acreditar que esa utilizaci贸n hubiera conferido al signo distintividad. 鈥淟a prueba del car谩cter distintivo adquirido por el uso no se puede aportar presentando 煤nicamente vol煤menes de venta y material publicitario. El solo hecho de que el signo se haya utilizado en el territorio de la Uni贸n desde cierto tiempo tampoco basta para demostrar que el p煤blico al que se dirigen los productos considerados lo percibe como una indicaci贸n de origen comercial鈥 (p谩rrafo 48; y tambi茅n p谩rrafo 60). Para m谩s inri, afirma que ninguno de los medios de prueba aportados 鈥溾oncierne espec铆ficamente a la marca solicitada鈥 (p谩rrafo 58).

Por 煤ltimo, tambi茅n se podr铆a censurar el argumento utilizado por el FC Barcelona de que hab铆a podido registrar en Espa帽a una marca id茅ntica a la solicitada y otra que presentaba gran similitud, el antiguo escudo del club blaugrana. No le cost贸 mucho al Tribunal General rechazar ese argumento. Es jurisprudencia consolidada que la OAMI no est谩 vinculada por las resoluciones que las autoridades nacionales hayan dictado en casos聽similares. En su apoy贸 cit贸 las sentencias de 19 de septiembre de 2001 (T.337/99), Henkel/OAMI y de 26 de abril de 2007 (C-412/05 P), Alcon/OAMI. La justificaci贸n del TGUE se ajusta a Derecho. Mas no deja buen sabor de boca. Especialmente porque se trataba de aplicar un criterio tan et茅reo como la impresi贸n del consumidor normalmente informado y razonablemente atento y perspicaz. Por eso sorprende el posicionamiento tan radicalmente opuesto de la聽Oficina Espa帽ola de Patentes y Marcas y la Oficina de Armonizaci贸n del Mercado Interior; dos organismos especializados en el 谩mbito marcario. 驴O acaso divergen el consumidor medio espa帽ol y el europeo? Para reflexionar

About Carles G贸rriz L贸pez

Professor Titular de Dret Mercantil. Aficionat al cine, a la literatura i a fer esport.
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