Carlos G贸rriz L贸pez

Month: December 2015

Cuatro sentencias recientes sobre seguros

En las 煤ltimas semanas, el Tribunal Supremo ha tenido que pronunciarse en diversas ocasiones sobre el contrato de seguro. Recojo las 煤ltimas cuatro sentencias. La primera es la 641/2015, de 12 de noviembre y versa sobre la aplicaci贸n del art. 20 LCS. En particular analiza si exist铆a una causa justificada para demorar el pago de la prestaci贸n debida por el asegurador. Recuerda su doctrina al respecto: la mora genera una indemnizaci贸n que tiene car谩cter sancionador y finalidad preventiva. 鈥La mora de la aseguradora 煤nicamente desaparece cuando de las circunstancias concurrentes en el siniestro o del texto de la p贸liza surge una incertidumbre sobre la cobertura del seguro que hace precisa la intervenci贸n del 贸rgano jurisdiccional ante la discrepancia existente entre las partes al respecto鈥鈥 En el caso, el Tribunal Supremo considera que la aseguradora no actu贸 diligentemente. Es cierto que hizo un ofrecimiento de pago a los tres meses de recibir el informe m茅dico. Pero era insuficiente y no consign贸 hasta dos a帽os despu茅s, con ocasi贸n de la contestaci贸n a la demanda.

El objeto de la sentencia 663/2015, de 17 de noviembre es la oponibilidad de una cl谩usula limitativa de derechos al asegurado. Se trataba de un seguro de autom贸viles que cubr铆a tanto los da帽os al veh铆culo como los causados a terceros. Una de sus cl谩usulas exclu铆a la cobertura en caso de que el asegurado condujera en estado de embriaguez. La p贸liza hab铆a sido firmada por el tomador pero no por el propietario asegurado. El 煤ltimo tuvo un accidente al conducir bajo la influencia de bebidas alcoh贸licas, raz贸n por la que fue condenado por los juzgados de lo penal. La compa帽铆a aseguradora fue obligada a pagar la indemnizaci贸n a la v铆ctima y luego repiti贸 contra el tomador y el asegurado. El 煤ltimo opuso la nulidad de la cl谩usula en cuesti贸n en virtud del art铆culo 3 LCS: se trataba de una cl谩usula limitativa de derechos que 茅l no hab铆a firmado.

El Tribunal Supremo rechaza la alegaci贸n. Las condiciones limitativas asumidas por el tomador se extienden al asegurado, sin ser necesario que 茅ste se adhiera expresamente. Fundamenta su respuesta en los art铆culos 5 y 7 LCS y en el 13 (21 en el momento en que se perfeccion贸 el contrato) del Reglamento del Seguro Obligatorio de Autom贸viles.

 

La STS 659/2015, de 23 de noviembre, trata de la mala fe del asegurado en la causaci贸n del siniestro (art铆culo 19 LCS). El supuesto de hecho ser铆a c贸mico sino fuera tan tr谩gico. Un ladr贸n se hizo un corte en la pierna al abandonar el lugar del delito. Buscando refugio se escondi贸 en una chimenea de extracci贸n de aire donde muri贸 desangrado. Su padre hab铆a concertado un seguro combinado de decesos y accidentes que cubr铆a al hijo. Solicit贸 el pago de la indemnizaci贸n correspondiente a la cobertura. La aseguradora se neg贸 en virtud del art.聽19 LCS. La Primera Instancia estim贸 la demanda pero la Audiencia Provincial la desestim贸. La discusi贸n versaba sobre la equiparaci贸n entre intencionalidad y temeridad.

El Tribunal Supremo revoca la sentencia recurrida al interpretar restrictivamente el art铆culo 19 LCS: la mala fe no incluye la temeridad manifiesta. Y en el caso no hubo intencionalidad en el siniestro. En base a las Diligencias Previas, que recog铆an el testimonio de dos vecinas que oyeron quejarse y pedir auxilio al delincuente-v铆ctima, considera que 茅ste no busc贸 intencionalmente el resultado funesto sino que huy贸 con la esperanza de ponerse a salvo y luego acudir a alg煤n ambulatorio o centro hospitalario para ser curado.

 

La STS 640/2015, de 25 de noviembre trae causa del atropello de una persona por una furgoneta en la ciudad de Salamanca. Las cuestiones controvertidas eran dos. La primera era la carga de la prueba de la contribuci贸n de la v铆ctima al accidente. La segunda, la determinaci贸n de la normativa que fija la indemnizaci贸n.

La Primera Instancia y la Audiencia Provincial diverg铆an respecto de la primera cuesti贸n. Aqu茅lla atribuy贸 a la v铆ctima una contribuci贸n causal y culposa del 50%. La Audiencia Provincial la neg贸. El Tribunal Supremo confirma la sentencia recurrida. La raz贸n es que en la normativa sobre la responsabilidad derivada de la circulaci贸n de veh铆culos a motor invierte el onus probandi: 鈥渘o es la v铆ctima -o, en este caso, los perjudicados por su fallecimiento- quienes tienen que acreditar la actuaci贸n adecuada y diligente por su parte, sino que es el conductor causante -o su aseguradora- el que tiene que probar llevando a la convicci贸n del tribunal que por parte de la v铆ctima existi贸 culpa exclusiva o concurrente鈥.

En cuanto a la normativa en base a la que se determina el montante de la indemnizaci贸n, el Tribunal Supremo estima el recurso y recuerda su doctrina: 鈥溾los da帽os sufridos en un accidente de circulaci贸n quedan fijados de acuerdo con el r茅gimen legal vigente el momento de la producci贸n del hecho que ocasiona el da帽o, y deben ser econ贸micamente valorados, a efectos de determinar el importe de la indemnizaci贸n procedente, al momento en que se produce el alta definitiva del perjudicado鈥.

La silueta del escudo del Bar莽a

La prensa escrita ha publicado la noticia de que el Tribunal General de la Uni贸n Europea (TGUE) ha denegado al FC Barcelona la marca comunitaria de la silueta de su escudo. Se trata de la sentencia de 10 de diciembre de 2015 (T-615/14), que no habr铆a tenido mayor trascendencia si el recurrente hubiera sido otro.

Tiene su origen en la solicitud de marca comunitaria figurativa que plante贸 el club azulgrana en la Oficina de Armonizaci贸n del Mercado Interior (OAMI). Quer铆a registrar la silueta de su escudo. La sentencia referida describe ese signo del modo siguiente: 鈥溾e asemeja en conjunto a una olla. En su parte superior contiene tres pronunciamientos hacia el interior, y presenta en su parte central dos 芦aletas禄 laterales en cada lado, y en su parte inferior un pico en el centro cierra el signo鈥︹ (p谩rrafo 33). Se solicit贸 para los bienes y servicios de las clases 16, 25 y 41. Esencialmente productos de papel y de cart贸n, de fotograf铆as, de productos para embalaje, de revistas y peri贸dicos, as铆 como de vestidos, calzados y sombrerer铆a, y tambi茅n servicios de educaci贸n, formaci贸n, esparcimiento y actividades deportivas y culturales.

La OAMI deneg贸 la petici贸n al considerar que el signo figurativo solicitado carec铆a de car谩cter distintivo intr铆nseco. El Bar莽a formul贸 recurso y la Primera Sala de Recurso confirm贸 la decisi贸n de la registradora. El club presidido por Josep Maria Bartomeu recurri贸 ante el TGUE que respondi贸 de forma negativa.

El Tribunal reitera que el signo figurativo en cuesti贸n no tiene fuerza distintiva. Es decir, el consumidor medio no identifica, a trav茅s de la silueta del escudo, los productos o servicios designados como procedentes del FC Barcelona. Por lo tanto, no puede ser registrado como marca en virtud del art铆culo 7.1.b) del Reglamento 207/2009 del Consejo de 26 de febrero de 2009, sobre la marca comunitaria. Acertadamente subraya que no es un problema de creatividad o imaginaci贸n art铆stica; sencillamente, el consumidor 鈥渘ormalmente informado y razonablemente atento y perspicaz鈥 no identificar谩 el signo en cuesti贸n con el equipo catal谩n.

La lectura de la sentencia da la impresi贸n de que los abogados que representaron al Bar莽a no estuvieron muy brillantes. Pero claro, a toro pasado todo resulta muy evidente. En primer lugar, era muy dif铆cil que el signo en cuesti贸n pudiera registrarse ya que era demasiado simple. As铆 lo dan a entender las palabras del Tribunal General: 鈥溾n signo de una simplicidad excesiva y constituido por una figura geom茅trica b谩sica, como un c铆rculo, una l铆nea, un rect谩ngulo o un pent谩gono convencional, no puede como tal transmitir un mensaje que los consumidores puedan recordar, de modo que 茅stos no lo considerar谩n una marca, a menos que haya adquirido car谩cter distintivo por el uso鈥 (p谩rrafo 27). No obstante, el club azulgrana hab铆a registrado el mismo signo en Espa帽a como marca nacional.

La segunda cr铆tica es que los productos o servicios para los que solicitaron la marca no eran los m谩s id贸neos pues eran demasiado generales. Intersa recordar que los productos y servicios reivindicados determinan qui茅n es el consumidor medio, cuyo punto de vista se utiliza para valorar si concurren los requisitos que permiten conceder la marca. El TGUE explica que los seleccionados van destinadas al p煤blico en general (p谩rrafo 32) y no al especializado. Por eso, resultaba m谩s dif铆cil apreciar la fuerza distintiva del signo en cuesti贸n. Si la petici贸n hubiera sido referida a otros bienes o servicios, el consumidor “medio” podr铆a haber sido m谩s especializado e identificar el signo con el FC Barcelona. Ahora bien, cabe recordar que las marcas deben registrarse para el tipo de productos que van a identificar. No tiene sentido solicitarla para otro tipo de bienes o servicios s贸lo para conseguir una valoraci贸n m谩s positiva, pues si no se utiliza luego la marca se corre el riesgo de que caduque.

La tercera cuesti贸n delicada es la prueba presentada. El Bar莽a demostr贸 que hab铆a utilizado la silueta de su escudo como marca. Sin embargo, a juicio del TGUE, no consigui贸 acreditar que esa utilizaci贸n hubiera conferido al signo distintividad. 鈥淟a prueba del car谩cter distintivo adquirido por el uso no se puede aportar presentando 煤nicamente vol煤menes de venta y material publicitario. El solo hecho de que el signo se haya utilizado en el territorio de la Uni贸n desde cierto tiempo tampoco basta para demostrar que el p煤blico al que se dirigen los productos considerados lo percibe como una indicaci贸n de origen comercial鈥 (p谩rrafo 48; y tambi茅n p谩rrafo 60). Para m谩s inri, afirma que ninguno de los medios de prueba aportados 鈥溾oncierne espec铆ficamente a la marca solicitada鈥 (p谩rrafo 58).

Por 煤ltimo, tambi茅n se podr铆a censurar el argumento utilizado por el FC Barcelona de que hab铆a podido registrar en Espa帽a una marca id茅ntica a la solicitada y otra que presentaba gran similitud, el antiguo escudo del club blaugrana. No le cost贸 mucho al Tribunal General rechazar ese argumento. Es jurisprudencia consolidada que la OAMI no est谩 vinculada por las resoluciones que las autoridades nacionales hayan dictado en casos聽similares. En su apoy贸 cit贸 las sentencias de 19 de septiembre de 2001 (T.337/99), Henkel/OAMI y de 26 de abril de 2007 (C-412/05 P), Alcon/OAMI. La justificaci贸n del TGUE se ajusta a Derecho. Mas no deja buen sabor de boca. Especialmente porque se trataba de aplicar un criterio tan et茅reo como la impresi贸n del consumidor normalmente informado y razonablemente atento y perspicaz. Por eso sorprende el posicionamiento tan radicalmente opuesto de la聽Oficina Espa帽ola de Patentes y Marcas y la Oficina de Armonizaci贸n del Mercado Interior; dos organismos especializados en el 谩mbito marcario. 驴O acaso divergen el consumidor medio espa帽ol y el europeo? Para reflexionar

Cr茅dito “revolving” usurario

En la sentencia 628/2015 de 25 de noviembre de 2015, el Tribunal Supremo califica de usurarios los intereses de un cr茅dito revolving聽conforme a la Ley de 23 de julio de 1908 de Represi贸n de la Usura. Revoca as铆 la sentencia de instancia que se hab铆a pronunciado en sentido contrario al negar聽que el inter茅s fuera excesivo.

El TS empieza explicando que la citada norma pod铆a aplicarse al caso pese a que no se trataba de un pr茅stamo聽“… sino de un cr茅dito del que el consumidor pod铆a disponer mediante llamadas telef贸nicas, para que se realizaran ingresos en su cuenta bancaria, o mediante el uso de una tarjeta expedida por la entidad financiera”. La flexibilidad del art. 9.1 permite aplicar la Ley de Represi贸n de la Usura a la operaci贸n en cuesti贸n. En cambio,聽rechaza entrar a considerar el car谩cter abusivo de la cl谩usula de inter茅s conforme a la Ley de Condiciones Generales. La raz贸n es que se trataba de un elemento esencial del contrato y se cumpl铆a el requisito de transparencia.

Los requisitos para considerar usuaria una operaci贸n crediticia son dos: que el inter茅s estipulado sea notablemente superior al normal del dinero y que sea manifiestamente desproporcionado聽a la luz de聽las circunstancias del caso. En cuanto al primero, el inter茅s que debe tomarse en consideraci贸n no es el nominal sino聽la tasa anual equivalente (TAE). La raz贸n es que fija de forma m谩s clara la carga onerosa que para el prestatario supone realmente el cr茅dito. El otro t茅rmino de la comparaci贸n no es el inter茅s legal del dinero sino el “normal o habitual”. El Tribunal subraya que no debe valorarse si el TAE es excesivo sino s贸lo si es notablemente superior al inter茅s “normal o habitual”. En el caso se pact贸 un TAE del 24.6%. Superaba el doble del inter茅s medio ordinario en las operaciones de cr茅dito al consumo en la 茅poca en que se perfeccion贸 el cr茅dito.

Respecto de la necesidad de que sea manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso, afirma que no se ha probado que as铆 fuera. Pone la carga de la prueba sobre el banco: “La entidad financiera que concedi贸 el cr茅dito ‘revolving’ no ha justificado la concurrencia de circunstancias excepcionales que expliquen la estipulaci贸n de un inter茅s notablemente superior al normal en las operaciones de cr茅dito al consumo”.

El Tribunal Supremo niega que deban concurrir otros requisitos como que el prestatario hubiera aceptado el pr茅stamo debido a las circunstancias angustiosas en que se hallaba, su inexperiencia o la limitaci贸n de sus facultades mentales.

Consecuentemente, desestima la demanda y rechaza que el deudor deba pagar la suma reclamada. Ahora bien,聽no聽condena a la entidad de cr茅dito a devolver las cantidades percibidas que excedan del capital prestado debido a la falta de reconvenci贸n.

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