En su sentencia 538/2015, de 13 de octubre, el Tribunal Supremo repite su doctrina sobre el inicio del c贸mputo del plazo de prescripci贸n de la acci贸n de indemnizaci贸n de da帽os continuados. Bas谩ndose en su anterior fallo 31/2004, de 28 de enero, afirma que el dies a quo se sit煤a en el momento en que se produce el resultado definitivo. O, en palabras del propio tribunal:
“Los da帽os continuados son aquellos que aparecen como consecuencia de una actividad da帽osa que opera d铆a a d铆a. Pese a esto, llegar谩 un determinado momento en el que se estabilizar谩n, conoci茅ndose entonces su alcance total; momento en el que la jurisprudencia viene entendiendo que debe fijarse el ‘dies a quo’ para el c贸mputo del plazo de prescripci贸n”

La soluci贸n es diferente en el caso de los da帽os permanentes, como aclara el Tribunal Supremo en la sentencia 544/2015, de 20 de octubre. Esta decisi贸n ser谩 conocida por resolver el recurso planteado por AVITE, la Asociaci贸n de V铆ctimas de la Talidomida en Espa帽a. El 12 de febrero de 2012 formul贸 demanda contra Gr眉nenthal Pharma SA, la farmac茅utica que fabric贸 el mediamento en cuesti贸n. En primera instancia se estim贸 parcialmente la demanda y en la apelaci贸n se rechaz贸 al considerar prescrita la acci贸n.

El Tribunal Supremo confirma la decisi贸n recorrida. Afirma que se trata de un caso de da帽o permanente y no de uno continuado. Define el primero como “…aquel que se produce en un momento determinado por la conducta del demandado pero persiste a lo largo del tiempo con la posibilidad, incluso, de agravase por factores ya del todo ajenos a la acci贸n u omisi贸n del demandado”. Conforme al art. 1968.2 Cc, el plazo de prescripci贸n comienza a correr desde que el perjudicado tuvo conocimiento del da帽o, pudo medir su trascendencia mediante un pron贸stico razonable y pudo ejercitar la acci贸n. Por lo tanto, el dies a quo se fija en el momento en que los聽afectados alcanzaron la mayor铆a de edad: “Los da帽os derivados de la ingesti贸n por la madre son detectables en el momento del nacimiento, de manera que como m谩ximo todos los perjudicados estuvieron en disposici贸n de ejercitar la acci贸n de reclamaci贸n cuando alcanzaron su mayor铆a de edad (en todos los casos, mucho tiempo antes de que se presentara la demanda)”