Carlos Górriz López

Month: February 2014

INTERPRETACIÓN DEL CONCEPTO DE “JUSTA CAUSA” QUE PERMITE UTILIZAR UN SIGNO SIMILAR A UNA MARCA RENOMBRADA

En la sentencia de 6.2.2.014 (C-65/12) el Tribunal de Justicia se enfrenta con la interpretación de la expresión “justa causa” del artículo 5.2 de la Directiva 89/104/CEE del Consejo, de 21 de diciembre de 1988 relativa a la aproximación de las legislaciones de los Estados Miembros en materia de marcas[i]. En particular, si procede una exégesis restrictiva que reduzca el concepto a la existencia de “razones objetivamente imperiosas” o una más amplia que valore los intereses en liza. Se pronuncia a favor de la interpretación amplia que tenga en cuenta la implantación del signo parecido o idéntico a la marca renombrada y la intención de la persona que lo utiliza.

La sentencia trae causa del litigio entre Red Bull GmbH y Red Bull Nederland BV, por una parte, y Leidsplein Beheer BV y el Sr. de Vries, por otra, en relación a la producción y comercialización por los últimos de bebidas energéticas en envases que llevan el signo “Bull Dog” u otros que llevan el elemento denominativo “Bull”. Interesa comentar que el Sr. De Vries ya utilizaba el signo “The Bulldog” con anterioridad al registro de la marca “Red Bull” en el Benelux y que “Red Bull Krating-Daeng” es una marca renombrada en ese territorio.

La demanda se interpuso en 2005, solicitando Red Bull el cese de la utilización de las marcas que lleven el signo denominativo “Bull”, entre otros extremos. Entre otros extremos, los demandados alegaron la caducidad de la marca del demandante. El Rechtbank Amsterdam desestimó todas las pretensiones en la sentencia de 17.1.2007. Interpuesto recurso de apelación, el Gerechtshof te Amsterdam estimó parcialmente la demanda en la sentencia de 2.2.2010.            En casación, el Hoge Raad der Nederlanden formuló una cuestión prejudicial sobre la interpretación de la expresión “justa causa” del art. 5.2 de la Directiva 89/104[ii]. En particular quería saber podía merecer esa consideración el uso de un signo semejante a una marca renombrada para un producto idéntico cuando el tercero estaba usando ese signo con anterioridad a la presentación de la solicitud de registro de la marca.

El TJUE parte del conflicto de intereses que la Directiva 89/104 compone. Por una parte, el del titular de la marca a conseguir que ésta identifique el origen empresarial del producto[iii]. Por otra, el de otros operadores económicos de emplear signos que puedan designar sus productos o servicios (párrafo 41). De ahí que el art. 5 permita al primero prohibir que los últimos utilicen signos idénticos para productos idénticos a los que la marca está registrada y signos idénticos o similares para productos idénticos o similares cuando exista el riesgo de confusión.

Ahora bien, en el caso de la marca renombrada esta protección se amplía. Se considera lesionada cuando se dan los ilícitos previstos en el art. 5.1; pero también cuando se dan los del apartado 2.º: “El requisito específico para tal protección [art. 5.2] consiste en un uso de un signo idéntico o similar a una marca registrada realizado sin justa causa y mediante el que se obtenga o se pretenda obtener una ventaja desleal del carácter distintivo o del renombre de esa marca o bien se cause o se pueda causar perjuicio a los mismos (sentencia de 18 de junio de 2009, L’Oréal y otros, C-487/07, Rec. p. I-5185, apartado 34 y jurisprudencia citada)” (apartado 33).

No obstante, el TJUE recuerda que también los intereses de los terceros merecen consideración, razón por la cual no puede interpretarse la “justa causa” de forma restrictiva, como propone Red Bull (“razones objetivamente imperiosas”). “En consecuencia, el objeto del concepto de justa causa no es resolver un conflicto entre una marca renombrada y un signo semejante cuyo uso sea anterior a la presentación de la solicitud de registro de esa marca ni limitar los derechos reconocidos al titular de tal marca, sino conseguir un equilibrio entre los intereses de que se trata, teniendo en cuenta, en el contexto específico del artículo 5, apartado 2, de la Directiva 89/104 y atendiendo a la protección ampliada de que goza la misma marca, los intereses del tercero que utilice ese signo. De este modo, la alegación por un tercero de una justa causa para el uso de un signo semejante a una marca renombrada no puede llevar al reconocimiento, en su favor, de los derechos vinculados a una marca registrada, sino que obliga al titular de la marca renombrada a tolerar el uso del signo semejante” (apartado 46).

El TJUE ordena a los órganos jurisdiccionales nacionales valorar dos elementos. En primer lugar, la implantación del signo similar o idéntico a la marca renombrada y la reputación de la que goza entre el público. Y en segundo término, la intención de la persona que lo utiliza. Así, “…para calificar de buena fe el uso del signo semejante a la marca renombrada, debe tenerse en cuenta el grado de similitud entre los productos y los servicios para los que ese signo se ha utilizado y el producto para el cual se hubiera registrado dicha marca, así como la cronología del primer uso de ese signo para un producto idéntico al de tal marca y la adquisición de su renombre por la misma marca” (párrafo 56).

 

 


[i] Derogada por la Directiva 2008/95/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de octubre de 2008, relativa a la aproximación de las legislaciones de los Estados miembros en materia de marcas (DOUE L 299, de 8.11.2008). No obstante, su artículo 5.2 coincide con el de la Directiva 89/104/CEE

[ii] “¿Debe interpretarse el artículo 5, apartado 2, de la Directiva [89/104] en el sentido de que existe igualmente justa causa en el sentido de esta disposición cuando el signo idéntico o semejante a la marca renombrada ya se utilizaba de buena fe por el tercero o los terceros de que se trate antes de que se presentara la solicitud de registro de esa marca?”

[iii] Ahora bien, con anterioridad el TJUE recuerda que el derecho de exclusiva tiene por objetivo garantizar que la marca pueda cumplir las funciones que le son propias. No sólo hace referencia a la función básica, sino todas las demás “…como la de garantizar la calidad de ese producto o servicio, o las funciones de comunicación, inversión o publicidad”. Respecto a las funciones de la marca véase por ejemplo las sentencias TJUE 19.9.2013 (C-661/11), Martin Y Paz Diffusion, en particular párrafo 58; 22.9.2011 (C-323/09), Interflora e Interfora British Unit, párrafos 37 ss.; y 22.9.2011 (C-482/09), Budějovický Budvar, párrafo 71.

ELS BANCS TORNEN A LA CÀRREGA: “QUE NO NOS EMBAUQUEN…”

El dia de Sant Esteve em vaig ennuegar amb l’esmorzar. Estava menjant un croissant quan vaig llegir a Cinco Días el titular següent: “La banca lanza una oleada de productos de diseño para retenir el ahorro”[i] Ja hi tornem a ser. Ens volen tornar a colar instruments tòxics com les “preferents”. I és que les participacions preferents han estat un dels fraus més grans de la història recent d’Espanya. En primer lloc, no eren “participacions” si no deute. És a dir, els seus adquirents no esdevenien socis de les empreses que les emetien (per exemple, un banc) si no creditors: els hi prestaven diners. Ara bé aquest préstec te unes condicions molt desfavorables pel creditor. En primer lloc, és etern: no està prevista la data de venciment. És el banc qui decideix quan torna els diners. En segon lloc, la remuneració del creditor està vinculada als resultats del banc que ha emes les preferents: només es pagaran interessos si el banc té beneficis. En tercer lloc, tampoc eren “preferents”: si el banc tenia problemes els titulars de les preferents no eren els primers a cobrar si no dels últims. I, per últim, les preferents es negociaven en un mercat que era com la bassa de Shrek: ningú volia acostar-s’hi. Per lo tant, era molt difícil –per no dir impossible- que el titular de les preferents pogués recuperar la inversió feta revenent aquells actius tòxics a un tercer[ii].

Ara bé, les participacions preferents no són il·lícites. Són un “producte financer” pensat per a inversors que busquen molt risc doncs poden obtenir una gran remuneració (per exemple els fons voltors). El problema es presenta quan, degut a la crisi, s’exigeix a les entitats de crèdit que augmentin el seu capital principal (per entendre’ns, els diners que han de tenir “sota la rajola” per si els seus clients decideixen retirar les imposicions). Llavors, els bancs i, sobretot, les caixes comencen a col·locar les preferents entre els consumidors, sense tenir en compte les seves circumstàncies ni preferències, sense informar-los adequadament com exigia la llei o, en els casos més sagnants, enganyant-los descaradament.

El frau de les preferents va ser possible per que els consumidors ens refiàvem dels directors de les sucursals dels bancs i de les caixes. Pensàvem que eren de confiança i que ens aconsellaven el millor pels nostres interessos. Error. Ells obeeixen les ordres que els donen els seus caps i comercialitzen els productes que aquests volen, tot defensant els interessos del banc o de la caixa.

Per això davant de la nova càrrega dels bancs cal recordar les paraules d’aquell insigne cigalero president del FC Barcelona: “que no nos embauquen”. Els treballadors dels bancs i caixes no acostumen a conèixer acuradament el que comercialitzen -malgrat l’aparença que donen-, doncs es tracta de productes d’extrema complexitat. En la seva confecció intervenen juristes, economistes i fins i tot enginyers i matemàtics[iii]. D’altra banda, no miren pels interessos dels clients, els nostres, si no exclusivament pels dels bancs i les caixes, que són qui els donen de menjar i els hi diuen què han de comercialitzar i com han de fer-ho[iv]. I no ho dic jo, si no que ho ha afirmat el Tribunal Suprem a la famosa sentència sobre les clàusules sòl: “…la decisión de aplicar o no estas cláusulas [suelo] se adopta como política comercial de carácter general por la dirección central de cada entidad y se suele ligar a los productos hipotecarios con mayor distribución de cada una. De esta forma, los elementos finales de la cadena de comercialización del producto, normalmente los directores de sucursal, no tienen la facultad de alterar esa característica básica del producto” (STS 241/2013, de 9.5.2013).

* Publicat originalment a Comerç i ciutat, 2014 (febrer), pàg. 13.


[ii] Veieu l’article de Fernando Zunzunegui, “Caracterización de las participaciones preferentes”, a Revista de Derecho del Mercado Financiero, 2013, que es pot trobar a https://rdmf.files.wordpress.com/2013/02/zunzunegui-caracterizacic3b3n-de-las-participaciones-preferentes.pdf; així com jurisprudència al respecte a https://rdmf.wordpress.com/jurisprudencia/participaciones-preferentes/

[iii] Encertadament John Lanchester titula “Ciència Espaial” el segon capítol del seu llibre ¡Huy! Por qué todo el mundo debe a todo el mundo y nadie puede pagar on explica com es van crear els actius tòxics que van generar la crisi actual.

[iv] I el proper pas será vincular el salari dels treballadors de les entitats de credit a la venda de productes financers. Vide “La CNMV prohíbe a la banca vincular el sueldo variable con la venta de productos”, a Cinco Días, 8.1.2014 (https://cincodias.com/cincodias/2014/01/08/mercados/1389193979_543395.html).

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