Carlos Górriz López

Month: December 2008

Adquisició d’actius dels bancs

El R.D.-Ley 7/2008 permet a l’Estat adquirir títols emesos pels bancs. Es tracta d’una mesura dirigida a conferir liquidat a les entitats de crèdit. Ara bé, genera forces dubtes. Entre ells, si és possible qualificar-la com un ajut públic i, en cas afirmatiu, quina incidència tindrà el Dret de Defensa de la Competència; en particular, l’art. 87 TCE. Un altre dubte és si l’Estat pot esdevenir accionista de les entitats de crèdit i, en el seu cas, quin paper ha de tenir. Respecte a la última qüestió, val la pena llegir l’apunt que fa en José María Garrido, catedràtic de Dret Mercantil de la Universidad de Castilla-La Mancha, al diari “Cinco días” ahir 22 de desembre de 2008. També es interessant l’article de “El País” de 9 de desembre que m’ha enviat en Sergio (gràcies): “Bruselas opta por el realismo en la inyección de capital público a la banca”.

Nul•litat de les “despeses d’emissió” dels bitllets d’avió

L’AP de Màlaga ha declarat nul•les les “despeses d’emissió” dels bitllets d’avió en cas de que el passatger tingui la condició de consumidor-usuari. Dues premisses conformen el raonament de l’Audiència. La primera és l’obligació del transportista aeri d’emetre el bitllet d’avió; prevista tant al Conveni de Varsòvia de 1929 -cal recordar que avui en dia ha estat substituït pel Conveni de Montreal de 1999- com a la Ley de Navegación Aérea de 1960. La segona es considerar abusiu repercutir sobre el consumidor una despesa que per llei correspon a l’empresari-professional. El fonament de la segona premissa és l’art. 10 bis i la Disp. Adic. 1.ª de la Ley General para la Defensa de Consumidores y Usuarios de 1984 –en l’actualitat substituïda pel RD legislativo 1/2007, de 16 de noviembre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias-. Ara bé es preocupant que l’Audiència declari obiter dictum que la solució hagués estat diversa si la companyia aèria hagués facilitat al consumidor un preu únic no desglosat.

Factor y cheque confirmado

En la sentencia de 15 de julio de 2008 (www.laley.es, núm. 7069, de 3 de diciembre), el Tribunal Supremo condena a una entidad de crédito a indemnizar al portador de un cheque conformado que no fue pagado por insuficiencia de fondos. Fundamenta su decisión en que el poder inscrito del director de la sucursal que emitió la declaración de conformidad -al que considera “factor”- no había sido limitado. Declara que el poder que tenía el factor era suficiente y que los límites existentes en una carta interna no eran oponibles a terceros. La declaración de conformidad generó una confianza que no podía ser defraudada, razón por la cual falló la responsabilidad de la entidad de crédito. “…el Tribunal de apelación no condenó a Caja Rural del Jalón, Sociedad Cooperativa de Crédito por ser deudora cambiaria ni por haberse obligado extracambiariamente como garante, sino por tratarse de la persona jurídica responsable extracontractualmente como garante, de los daños y perjuicios causados por su dependiente y apoderado a la tomadora de los cheques, al suscitar en ella la errónea creencia de que el librador tenía fondos, lo que le llevó a contratar y, al fin, a ver frustradas unas expectativas de cobro que fundamentalmente consideró inciertas”.

Escàndol Madoff

La edició virtual de “El Mundo” d’avui dimarts 16 de desembre explica en que consisteix la estafa piramidal que ha fet en Bernard Madoff. Recomenable per entendre el problema.

Champagne (denominación de origen vs. denominación social, rótulo de establecimiento y nombre de dominio)

El Juzgado de lo Mercantil núm. 1 de Alicante resolvió un litigio sobre la utilización de la denominación de origen francesa “champagne” por un empresario de la restauración español en la sentencia de 17 de abril de 2008. El empresario utilizó el término “champagne” en su denominación social (“Champagne SL”), que posteriormente modificó, en el rótulo de su local (“Bar Champagne”), como diseño en diversos productos (camisetas, posavasos, menú, ticket de venta …) y en la carta de su bar, en el que ofrecía como “cocktails de champagne” bebidas elaboradas con vinos espumosos varios que no pertenecían a la conocida D.O. Además, tenía registrados diversos nombres de dominio en los que aparece el término citado y que son de primer nivel “.com”. El Juzgado de lo Mercantil considera que se ha vulnerado los derechos relativos a la denominación de origen pues la utilización que se ha hecho de la expresión “champagne” -incluidos los nombres de dominio- incide en su vulgarización. Igualmente falla que existe competencia desleal; en particular, actos de engaño y publicidad engañosa y desleal.
La sentencia merece dos consideraciones ulteriores. La primera es que se aplica la normativa francesa sobre denominaciones de origen en virtud del Convenio entre el Estado Español y la República Francesa sobre la Protección de las Denominaciones de Origen, Indicaciones de Procedencia y Denominaciones de Ciertos Productos (Madrid, 27 de junio de 1973). La segunda consideración es que se excluye la indemnización de los daños producidos antes del plazo de un año de la fecha de presentación de la demanda al entender que habían prescrito.

Val per la diferència de preus (protecció del consumidor)

¿Són vàlids els “vales” de diners en cas de canvi d’un producte en una botiga? La AP de Barcelona s’ha pronunciat en contra a la sentència de 9.10.2007 (www.laley.net, núm. 7061, de 21 novembre 2008) Cal tenir en compte que es tractava d’un val de compra que només servia per les botigues de la mateixa cadena, que tenia una caducitat de tres mesos i que el comprador tenia la condició de consumidor. L’Audiència nega que l’acceptació del “val” comporti la renúncia a la devolució de la suma representada al mateix, doncs aquesta ha de ser expresa i contundent o poder-se deduir, inequivocament i sense ambigüetat, de fets o actes concluents. Com a fonament s’afirma el següent: “a)…No puede entenderse que el vendedor cumpla su obligación de devolver esa parte del precio inicial, que se vio reducida con la devolución de la prenda (…) más cara, mediante la entrega del vale pues: a’) no es identificable el vale con el precio (y ya “nunca” será dinero efectivo, y el dinero efectivo “no caduca”); b’) se limita la libertad de compra de la consumidora, dado que con el vale solo se pueden adquirir bienes por el “importe” del vale en los establecimientos de la vendedora (…); b) la demandada impone hacerlo efectivo en su cadena de tiendas; c) y además, impone un plazo de caducidad, de 3 meses, que ni consta informado ni expresamente aceptado”.

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