Biografies lingüístiques

Textos per a la sostenibilitat lingüística

des. 12 2008

Biografia de Laura Méndez

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One Response to “ Biografia de Laura Méndez”

  1. Laura Says:

    “Periodista internacional políglota”

    Estas tres palabras son las que me gustaría que me definiesen en un futuro: periodista porque ha sido la profesión que elegí cuando tan solo tenía 10 años; internacional porque a medida que pasan los años de carrera me voy decantando por esta especialidad; y políglota porque siempre me han encantado las lenguas y considero que sin ellas no llegaré a ser nadie profesionalmente y, lo que es peor, no podré conocer del mismo modo aquellas partes del mundo donde no se hable el castellano, mi lengua materna.

    Mi biografía lingüística comenzó el mismo día en que lo hicieron las de todos los nacidos en el año 1987 en San Juan del Puerto, un pueblo de 10.000 habitantes a 14km. de Huelva, la provincia más occidental de Andalucía. Corría el año 1995 y empezaba 3º de Primaria, curso en el que entonces se iniciaban los estudios de una lengua extranjera, en mi caso, inglés. No sé si fue la pegadiza canción que nos enseñaron para recordar las partes del cuerpo en este idioma (“Head and shoulders, knees and toes…”) o lo importante que me sentí la primera vez que pude comunicarme con éxito con un angloparlante, lo cierto es que desde aquel momento que ahora no logro situar nació mi pasión por el inglés. Han sido 10 años estudiándolo en la escuela, a lo que hay que sumar el verano de 2004 en Reading (Inglaterra) y el de 2007 en Dublín (Irlanda). La única espina que me queda clavada es no poseer título oficial alguno. No obstante, es un propósito que tengo en mente hace tiempo y que espero cumplir dentro de no tanto.

    Tras la Educación Primaria llegó la ESO y, con ella, la obligación de estudiar una segunda lengua extranjera, el francés. Me entusiasmaba la idea porque mi madre siempre me habla de lo bonito que es este idioma y lo bien que se le daba de pequeña. Con el paso de los años, y de la dificultad, mi entusiasmo por el francés fue decreciendo. No obstante, además de los 6 años de estudio académico, inicié y aprobé con éxito el primer curso del Instituto de Idiomas de la Universidad de Sevilla (mi centro de origen).

    Ese mismo año, 2006, también comencé con el estudio de un tercer idioma, el italiano. Mi intercambio en Cagliari, capital de Cerdeña, cuando estudiaba 4º de ESO me marcó tanto que decidí aprender el idioma para poder comunicarme con mi ‘familia italiana’. Cuando estuve allí, para poder convivir con los padres y la hermana de la chica con la que hice el intercambio, tenía que hablar con ella en inglés para que hiciera la traducción al italiano o al sardo, lengua que se habla de manera cooficial en la isla. A veces, se daban situaciones realmente cómicas, como el día en que Emanuela (la chica italiana) y yo tratábamos de traducir al inglés chistes en castellano o italiano, pues para cuando terminábamos de contarlos, habían perdido la gracia; eso en el caso de acordarnos del principio… En definitiva, estas personas que abrieron gentilmente las puertas de su casa para recibirme son la razón por la que me encanta el italiano. En cuanto vuelva al Sur, retomaré mis estudios con el propósito de conseguir el B2, esto es, el que será mi segundo título oficial.

    Sí. Digo segundo y no me equivoco, ya que el primero espero conseguirlo en un mes. Será el de catalán, el idioma que estudio a día de hoy. ¿Si lo habría imaginado hace un año? Lo dudo… ¿Si continuaré dichos estudios cuando vuelva a casa? Posiblemente… Debería aprovechar el hecho de que vivo a 10 minutos a pie de la Casa de Cataluña en Sevilla, ¿no? Además, trabajar en un futuro en Barcelona sería realmente gratificante (ayer mismo visité la redacción de El Periódico de Catalunya y quedé impresionada), así que lo mínimo que puedo hacer para conseguirlo es aprender la lengua.

    ¿Por qué vivo actualmente en Cerdanyola del Vallès? Porque hace unos meses firmé una de esas “pequeñas cosas” que te cambian la vida, como digo yo. Traducido de forma que todos entendáis: porque pedí una beca de intercambio con la Universitat Autónoma de Barcelona. Y aquí estoy… Descubriendo que el catalán no es tan similar al francés como yo pensaba, aunque afortunadamente, al ser hispanohablante y tener nociones de italiano, no me resulta bastante difícil. Ahora que ya puedo entender casi todo, sólo me queda deshacerme de este sentido del ridículo que me caracteriza e intentar hablarlo en otros contextos y no sólo en clase de catalán.

    Y poco más me queda por contar. Sólo que gracias a la experiencia, soy consciente de lo difícil que me resulta estudiar dos lenguas a la vez (de ahí mi admiración por catalanes, gallegos y vascos en este sentido), por lo que he decidido que sí, intentaré poder definirme como políglota, pero tiempo al tiempo… Me queda toda una vida por delante para perfeccionar estos cuatro idiomas diferentes al castellano, e incluso, alguno más. ¿El chino? Es posible. Dicen que es la lengua del futuro…

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