Proyecto

La segunda semana del confinamiento lanzamos a través de las redes sociales (twitter, facebook y wapp) una encuesta dirigida a familias con niños y jóvenes entre 3 y 18 años que se encontraran escolarizados entre P3 y la educación postobligatoria. Con este instrumento pretendemos captar algunas preguntas, hipótesis pero también inquietudes que surgen ante una situación tan excepcional e inédita como es el cierre de los centros educativos.

La sociología de la educación ha abordado extensamente la desigualdad socioeducativa de niños y jóvenes, pero lo ha hecho en base a unas sociedades con estructuras e instituciones que quedan ahora fuertemente alteradas por la nueva situación. Si la escuela ha sido tradicionalmente señalada por parte de los discursos oficiales como mecanismo de reducción de las desigualdades, ¿qué efectos tiene la cancelación de clases sobre la equidad educativa? Si el capital cultural de las familias explica una parte muy importante del éxito académico de los niños, ¿cuál será el resultado de convertir las familias en el único vector de aprendizaje? Si el acceso a las actividades extraescolares depende de la capacidad socioeconómica de las familias, ¿cómo se están desarrollando con la aparición de nuevas barreras de acceso? Si hay desigualdades en el acceso y el uso de las TIC, ¿cuál será su impacto sobre las desigualdades de aprendizaje? Estas son algunas de las preguntas que guían esta investigación.

Queremos, pues, aproximarnos a las realidades de aprendizaje de los niños y jóvenes escolarizados en Cataluña, en un sentido amplio. Una parte importante del cuestionario se dirige a conocer las condiciones estructurales en que se está produciendo el confinamiento: características familiares (nivel de estudios, monoparentalidad, género, clase social …), situación laboral de los adultos (categoría profesional, carga laboral, flexibilidad horaria, seguridad laboral) y condiciones del hogar (dimensión, espacios abiertos, conexión a internet, acceso a plataformas digitales, dispositivos). Dividimos el tiempo de aprendizaje en tres bloques. Un primer bloque es la relación niño-escuela: cuál es la comunicación con el centro educativo, qué tipo de tareas / ejercicios ponen a disposición del alumnado, cuál es la carga percibida, etc. En segundo lugar, se aborda la vinculación con actividades extraescolares: qué hacían antes del confinamiento, qué mantienen y como se están llevando a cabo. Y el tercer bloque lo integran los aprendizajes en familia, para conocer las actividades que éstas realizan con sus hijos e hijas, pero también las percepciones sobre el tiempo de confinamiento.

En definitiva, queremos recoger, con las limitaciones propias de un cuestionario (online), los nuevos (y desiguales) escenarios educativos que se han ido construyendo durante las dos primeras semanas después del cierre de las escuelas e institutos. El recibimiento ha sido sorprendente, ¡más de 40.000 respuestas! Como era esperable, una parte importante de las familias tienen estudios universitarios. Ahora bien, más de 2000 familias con estudios obligatorios o menos han respondido, lo que nos permite ponderar la muestra para controlar este sesgo inicial.