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abr. 01 2011

Crónica del Coloquio “ Quelle architecture pour un code européen de droit international prive ? ».

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Quelle architecture pour un code européen de droit international privé?

Esta es la pregunta que se planteaba a los participantes en el Coloquio que se celebró los días 17 y 18 de marzo de 2011 en la Universidad de Toulouse Capitole 1, organizado por el Institut de Recherche en Droit Européen, International et Comparé (IRDEIC ).

El objetivo del coloquio era el de reflexionar acerca de la estructura actual de las normas de Derecho Internacional Privado adoptadas en el seno de la Unión Europea para, partiendo del reconocimiento de la fragmentación existente, analizar la posibilidad de proceder a una codificación del Derecho Internacional Privado Europeo.

El  coloquio se inició con una presentación introductoria a cargo de Marc Fallon quien comenzó por subrayar la realidad de que la multiplicación de las normas europeas en materia de DIPr ha puesto en peligro el principio de coherencia de la legislación. La definición de una estructura jurídica ordenada y de fácil acceso es ahora una necesidad y no una posibilidad, con el objetivo de proteger la seguridad jurídica en el ámbito de la Unión Europea. Una necesidad que ha reflejado ya el Parlamento Europeo en distintas ocasiones. Marc Fallon define el objetivo de este coloquio al anunciar que no se trata de determinar el contenido de un futuro código sino de centrarse en la definición de su estructura.

A continuación intervino Aude Fiorini, cuya comunicación se centró en los aspectos formales de un posible código, analizando las diferentes posibilidades dentro de la codificación, desde una compilación de tipo anglo-sajón hasta una codificación reformadora, bien a través de un restatement , propio del derecho norteamericano, o bien de una codificación en el sentido tradicional continental. En cualquier caso se enunciaron las grandes dificultades existentes en este sentido, tanto por la propia naturaleza de las normas existentes, como por las diferencias existentes en las posiciones de los Estados miembros ante el propio concepto de codificación.

La segunda parte de la sesión de la mañana del día 17 de marzo se dedicó a los fundamentos de la creación de un sistema coherente de  DIPr Europeo. En una primera presentación Sylvaine Poilllot-Peruzzetto y Johan Meeusen analizaron la posibilidad de tomar el Espacio de Libertad, Seguridad y Justicia como punto de partida para la codificación. En este sentido S. Poillot-Peruzzetto expuso su visión de cómo la Unión Europea se ha construido sobre la base del Mercado Interior, que obligo a los Estados miembros a repensarse, un proceso que ahora han de enfrentar de nuevo para adaptarse a los objetivos  y principios del Espacio de Libertad, Seguridad y Justicia, lo que supone una gran oportunidad para la codificación  del DIPr Europeo, tanto respecto a sus grandes líneas como a su forma. Por su parte Johan Meeusen aportó una visión crítica respecto a esta posibilidad, partiendo de la falta de un concepto claro del DIPr Europeo, y de su posición dentro de dicho espacio, basando sus afirmaciones en la jurisprudencia del Tribunal de Justicia en el asunto Grunken Paul que pone de manifiesto las tensiones existentes entre el DIPr en su concepción tradicional y el DIPr europeo, sometido a los objetivos y principios del ordenamiento de la Unión.

A continuación, Miquel Gardeñes realizó un análisis de las exigencias del mercado interior en la construcción de un posible código, fijando su atención, especialmente la centralidad de la confianza y el reconocimiento mutuo en los ámbitos del mercado interior y el espacio de libertad, seguridad y justicia por lo que se refiere al reconocimiento de resoluciones judiciales emitidas en otro Estado miembro. Pero en su comunicación Miquel Gardeñes expone igualmente el valor potencial del denominado “método del reconocimiento” como alternativa a la regla bilateral del derecho aplicable, que cumpliría tanto la finalidad propia del DIPr (la continuidad de las relaciones jurídicas), como del Derecho de la Unión Europea (la libre circulación). La sesión de la mañana finalizó con la contribución de Catherine Kessedjian que analizó la perspectiva de la elaboración de un código de DIPr desde el prisma de los objetivos del DIPr.

El debate posterior estuvo marcado por la intervención de Jurgen Basedow  que resumió las visiones escépticas de algunos de los participantes respecto de la oportunidad de una codificación; en su opinión, ha llegado el momento de buscar una mayor coherencia en el DIPr y de rellenar las lagunas existentes, aunque pensar en una verdadera codificación  sea para él probablemente prematuro.

La sesión de la tarde se dedicó al ámbito de aplicación del DIPr europeo comenzando con la identificación de  su dimensión espacial expuesta por Marc Fallon, quien determinó que, a pesar de que en un principio las normas europeas seguían en este ámbito las constantes propias del DIPr convencional, en la actualidad es posible observar una tendencia hacia normas de aplicación universal, una tendencia clara en relación a las normas de derecho aplicable (Roma I, Roma II) pero ya presente igualmente en la propuesta de revisión de los instrumentos de competencial judicial.

A continuación Jean-Silvestre Bergé y Pedro de Miguel Asensio procedieron a analizar la incidencia en el proceso de codificación de lo que denominan “relación entre sistemas”; y en concreto en la identificación del perímetro de un futuro código y en la inclusión en el mismo de disposiciones que regulen dicha relación. En un primer momento Jean-Silvestre Bergé analizó las relaciones entre el DIPr europeo y el Derecho de la Unión Europea para concluir que la misma no habría de regularse de manera específica en el texto del código. Por lo que respecta a las relaciones con los instrumentos internacionales, Pedro de Miguel  procedió a analizar las implicaciones para el proceso de codificación de la adopción por parte de la Unión Europea de diversos textos internacionales de DIPr, que vienen a sustituir la necesidad de adoptar normas propias europeas, afectando así el ámbito material del futuro código en algunas materias. En su comunicación puso de manifiesto igualmente las dificultades que surgen del hecho de que los Estados miembros conserven la competencia para la ratificación de textos internacionales en diversas materias, que pueden contener normas de DIPr, afectando así a la elaboración de un sistema coherente en el seno de la Unión.

En la segunda sesión de la tarde Isabel Rueda abordó la posición de la materia administrativa y las inmunidades de estado en el seno de un posible código. Respecto de la primera cuestión la presentación propone la necesidad de replantearse el estatuto derogatorio de la misma en los instrumentos de DIPr europeo. En cuanto a las inmunidades se afirma el carácter deseable de una ampliación de los límites actuales del acquis para definir un régimen común en la materia. La jornada finalizó con la aportación de Blanca Vilá, Catedrática de esta área, y Michel Attal en relación a las normas procesales y la cooperación judicial en la que se enunció la importancia central de la lex fori en lo que se refiere a la regulación del proceso y la importancia del principio de autonomía procesal. Los autores subrayaron que la UE ha avanzado mucho en cuestiones como la litispendencia o la cooperación judicial, pero no tanto respecto de otros asuntos como la representación en justicia o la prueba del derecho extranjero. Esta comunicación finalizó con la afirmación de que, desde un punto de vista técnico, no  parece necesaria la codificación de las normas procesales, al menos en un primer momento.

La Jornada del día 18 se inició con una reflexión sobre la estructura y contenido del código. Sabien Corneloup y Cyril Nourissat definieron una serie de posible estructuras para el mismo dependiendo fundamentalmente de que se optase por una mera recopilación de los instrumentos ya existente o bien se abordase una tarea más compleja de reforma y producción normativa en la búsqueda de un sistema completo y coherente. En una segunda sesión los participantes se centraron en el tema de los elementos de una parte general. En primer lugar, Michael Wilderspin puso de manifiesto la evolución que se ha producido en las reglas de competencia internacional creadas por instrumentos comunitarios, desde un modelo de reglas europeas para regular las cuestiones internas y el reenvío a las normas nacionales para el mundo exterior a la Unión, hacia un modelo de normas universales.

A continuación Marie- Laure Niboyet analizó los problemas relativos a las normas procesales manifestando que las reglas actuales de derecho procesal nacional dificultan la puesta en práctica de las técnicas de cooperación judicial definidas en los instrumentos de la Unión Europea. Una dificultad que se ve reforzada por la resistencia de los jueces a la cooperación juez-juez. A continuación Anne Marmisse- D’Abbadie D’Arrast procedió a analizar el ámbito de la calificación subrayando el problema de la ausencia en muchos casos de calificaciones autónomas, y empleando para ello el ejemplo de las medidas cautelares. Por su parte Marc-Phillipe Weller afirmó, en relación a los puntos de conexión, la necesidad de regresar al modelo clásico savigniano y abandonar los puntos de conexión impregnados de los valores materiales del derecho europeo.

La última sesión presentó la intervención de Etienne Pataut y Stefania Bariatti quienes abordaron la posibilidad de definir una teoría general del DIPr europeo. En este sentido los autores señalan el hecho de que la UE ha incorporado una distinción según que las norma de conflicto sean de producción comunitaria o nacional, y lo mismo ocurre en el caso del derecho aplicable, una distinción que produce efectos en elementos clásicos de DIPr tales como la prueba del derecho extranjero o el orden público internacional.

El coloquio se cerró con las reflexiones de Paul Lagarde quién recordó que el objetivo de crear un Espacio de Libertad, Seguridad y Justicia donde la libre circulación esté asegurada es de aplicación para todos los instrumentos de DIPr europeo. Significa que el Código no debe contener sólo disposiciones que garanticen el ejercicio, en la esfera económica, de las cuatro grandes libertades, sino que debe contener todas aquellas normas que garanticen la libre circulación de los ciudadanos europeos y la seguridad jurídica en sus vidas. Manifestó igualmente su convencimiento de que ha llegado el momento de proceder a la codificación, abogando por la misma en su versión reformadora e integradora, y bajo la forma de Reglamento. Por ello presentó un « Embryon de Règlement portant sur le Code Européen de Droit International Privé » que supuso el punto final de este coloquio.

Rebeca Varela Figueroa

Vid. también la crónica de este Seminario en el Blog de Pedro de Miguel Asensio.


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