Segons ens explica el portal de la UAB, el Parlament de Catalunya donarà suport a l’aplicació de l’EEES, al diàleg i al dret dels estudiants a rebre classe.

El conseller d’Innovació, Universitats i Empresa, Josep Huguet, la comissionada per a Universitats i Recerca, Blanca Palmada, i representants de la Junta del Consell Interuniversitari de Catalunya (CIC) es van reunir dimecres, 25 de març, amb membres dels sis grups parlamentaris i amb el president del Parlament, Ernest Benach. Fruit d’aquesta reunió, han acordat presentar una resolució unitària a favor del desplegament de l’Espai Europeu d’Educació Superior (EEES).

La totalitat dels sis grups parlamentaris han acordat presentar properament de forma unitària una resolució a favor del desplegament de l’Espai Europeu d’Educació Superior a les universitats catalanes, del diàleg, de la normalitat acadèmica i del dret del professorat i de l’alumnat a assistir a classe. La declaració també estableix la necessitat de garantir un sistema de beques adequat i just amb els estudiants de les universitats catalanes.

Benvinguda sigui aquesta declaració, però com ahir denunciava l’Elliot en aquest blog, tot i haver hagut de suportar a la UAB durant dos mesos les tancades i el boicot a les classes, les amenaces, les coaccions i el vandalisme, ara resulta que tothom està escandalitzat perquè a Geografia i Història de la UB han impedit les classes un parell de dies. Sembla que la UAB és de segona categoria. Nosaltres no vam meréixer l’editorial de la Vanguardia d’ahir (tot i les denúncies valentes de Salvador Cardús o Joan B. Culla):

Contra la impunidad de una minoría
El panorama estudiantil en las universidades catalanas se complica. Coincidiendo con la polémica sobre la actuación de los Mossos y las bizantinas discusiones políticas alrededor de las responsabilidades en la Conselleria d’Interior, se produjeron ayer nuevos encierros de estudiantes, se boicotearon algunas clases y fue atacado el rectorado de la UAB, con la excusa de la hospitalización del estudiante en huelga de hambre. La peor amenaza, sin embargo, se cierne sobre el día de hoy. Nos referimos a la convocatoria de una manifestación en la Rambla de Barcelona, espacio urbano que, por su extraordinaria concurrencia, es el menos adecuado para convertirse en escenario de una protesta. Baste recordar la explosión de barbarie en que derivó el júbilo popular por la victoria del Barça en la Champions del 2006. La dirección de los Mossos d’Esquadra considera “de alto riesgo” la manifestación que han convocado las organizaciones estudiantiles. Lo es. Y no solamente por ser ilegal (al haberse negado los convocantes a pedir el preceptivo permiso que exige la normativa democrática vigente). Si no porque parece fuera de toda duda que grupos radicales buscan calentar el ambiente. Necesitan calentarlo para realimentar una reivindicación que se estaba marchitando. Durante meses, los grupos anti-Bolonia, a pesar de su escasa representación, han podido publicitar sus tesis, imponer sus métodos de protesta a la comunidad universitaria y boicotear no pocas clases. Pero, a pesar de tanto protagonismo, no han conseguido convencer a la gran masa de estudiantes contra el plan de Bolonia. Tan magros resultados en el campo de las ideas no les han impedido protagonizar con frecuencia páginas en los medios de comunicación. Se han beneficiado de cierto paternalismo genérico, típico de las relaciones intergeneracionales de hoy. Un paternalismo visible en el trato exquisito que les han reservado las autoridades universitarias, a pesar del deplorable aspecto de los espacios ocupados, convertidos en sucios campamentos. Y se han beneficiado asimismo de cierto complejo de aburguesamiento, que anida en algunos círculos de las izquierdas gubernamentales y del periodismo biempensante. Y finalmente se han beneficiado de la polémica que ha afectado a los Mossos, enfrentados con ellos en una manifestación. Mientras las bizantinas discrepancias respecto de la actuación de los Mossos se siguen dirimiendo en el seno de la mayoría del Govern, los anti-Bolonia se preparan para la batalla decisiva. Hay que evitar a toda costa que se conviertan en mártires. Por ello es fundamental que los Mossos actúen con inteligencia. No hay que perder de vista que algunos violentos antisistema intentan aprovechar la ocasión para sembrar el caos. Preciso es reconocer que, durante años, los medios catalanes hemos sido demasiado benévolos con las minorías que imponen su ley en la universidad, boicoteando conferencias, bloqueando inauguraciones, impidiendo la presencia de autoridades o dictando con total impunidad sus proclamas. Ha llegado el momento de decir “basta”. La democracia universitaria cuenta con canales suficientes para que los estudiantes expresen sus opiniones con respeto hacia todas las ideas, hacia las autoridades académicas y hacia las normas de convivencia que rigen en nuestra sociedad. Basta ya de abusos de fuerza y de ocupaciones sin norma. Con la democracia no se juega.