Si ja és prou molest que pseudociències com la psicoanàlisi tinguin tant de prestigi i cabuda a les universitats (al costat d’altres farses com l’homeopatia o el marxisme, per exemple), haig de reconèixer que puc tolerar els farsants si no es fiquen en el meu terreny. Ara, quan són prou agosarats (o desvergonyits) per posar les grapes damunt de Ramon Llull i relacionar-lo amb Lacan, ja cal que ens calcem i comencem a esmolar les eines. Aquest és el cas del llibre de Miquel Bassols i Puig “Llull con Lacan” (Gredos, 2010). Us en reprodueixo el sumari perquè els col·legues medievalistes i lul·listes trobin un motiu més per afegir-se a la indignació general i per sortir al carrer a cremar coses:

La clínica psicoanalítica de las psicosis ha extraído sus principales enseñanzas de las producciones escritas del sujeto psicótico. El caso del juez Schreber, cuyas Memorias de un neurópata fueron para Sigmund Freud el origen de su análisis inaugural del sistema delirante, se mantiene todavía hoy como un paradigma de esta enseñanza que está en el principio del tratamiento posible de la psicosis. Por otra parte, la lectura que Jacques Lacan hizo de la obra de James Joyce para deducir la estructura del sinthoma es hoy el ejemplo que hay que seguir cuando se trata de dejarse enseñar por la producción escrita del sujeto en el proceso psicótico. Este libro quiere extraer una enseñanza de la lectura del texto de Ramon Llull, el insigne filósofo y escritor catalán medieval. Para formular nuestra hipótesis en una sola frase: el verdadero nombre de Llull es Amat. Y el psicoanálisis hace posible leer esta contingencia del significante como una necesidad de la estructura. El nombre de Amat es, en efecto, el que nombra el ser del sujeto en una experiencia que se ordena en tres vertientes fundamentales: en los signos del amor que se despliegan en una forma erotomaníaca de la relación con el goce del Otro, forma designada con el término, neológico, de Amancia; en una experiencia de la palabra que es aparición del significante en lo real, experiencia designada con el término, neológico también, de Affatus; y en la letra que cifra el goce del Otro, escritura que Ramon Llull construye en el famoso sistema de su Ars. Estas tres vertientes hacen un nudo que la enseñanza de Lacan nos permite leer como un sinthoma, el mismo que el sujeto construye para hacerse el nombre de Amat, el mismo que nos enseña lugares inéditos de la experiencia del sujeto psicótico.

L’únic consol que ens queda és que aquesta gent es dediqui a desbarrar i no es dediqui a la psicologia clínica, perquè si ho fan, haurem begut oli.