L’Enric Canela, que sempre està al cas de tot, ens crida l’atenció sobre l’article de la Vanguardia “Bolonia siete años después” on s’analitza la implantació de l’EEES a Holanda, en concret a la Universitat de Maastricht, que l’aplica des de fa set anys. Hi donen la seva opinió ben fonamentada (7 anys) estudiants, professors i gestors (i no estan pagats pel Banc Santander!), que hi veuen virtuts i defectes i, sobretot, un bon marge per a la millora.

Dono un extracte de l’opinió dels estudiants entrevistats:

En Maastricht se sorprenden cuando oyen hablar del conflicto que se ha instalado a este lado de los Pirineos, con la oposición de parte de estudiantes y profesores, encierros en las universidades, manifestaciones… El último acto de protesta se produjo el viernes en la Universitat Autònoma de Barcelona, donde algunas decenas de estudiantes cerraron las puertas de la facultad de Ciencias de la Comunicación durante más de dos horas, impidiendo la entrada al centro. “¿Cuáles son sus argumentos?”, preguntan Anita van der Ham y Linferd Huismans, estudiantes de Psicología y Derecho financiero en Maastricht y miembros activos del Consejo de Universidad, órgano de decisión formado por profesores, rectorado y alumnos. Tras la explicación – con lectura de documentos incluida – entienden parte de los temores, pero desmontan otros. “No es cierto que se tenga menos tiempo para trabajar o hacer otras actividades”, dice Van der Ham. Admiten que con su metodología de estudio – Maastricht utiliza un sistema llamado ‘problem based learning’, algo así como aprendizaje basado en la resolución de problemas – la implicación de profesor y alumno ha de ser mayor. Se trata de un modelo similar al que se quiere instaurar en toda Europa, con más tareas en casa – lecturas, investigación, trabajos… – y tutorías. “Si eres creativo puedes organizar tu currículum para compatibilizar trabajo y estudio, y siempre puedes matricularte de menos créditos para disponer de más tiempo libre”, resumen. Otros estudiantes entrevistados coinciden con ellos.

“En cuanto a la supuesta mercantilización de la universidad, en nuestro caso no ha sucedido”, añaden estos dos representantes estudiantiles. Se muestran escépticos sobre la idea de que el proceso de Bolonia se haya ideado para privatizar la educación superior. “En Maastricht, son los estudiantes los que tratan de establecer más vínculos con las empresas, lo que no significa que haya que rendirse a sus intereses”, apuntan.