París: Llums i Revolució

El blog de la història de França i la ciutat de París

Arxiu per Setembre, 2008

Sep 30 2008

“L’Europa Revolucionària”: Programa de curs 2008-2009

Publicat a Revolució francesa |
  • La monarquia francesa del Set-cents.

    • Institucions de la Monarquia. 

    • La crisi de l’Antic Règim: Assemblea de Notables i Estats Generals.

  • La ruptura de 1789

    • Revolució política i jurídica: dels Estats Generals a l’Assemblea Nacional Constituent. 

    • La nova organització administrativa de l’Estat.

  • De la Monarquia Constitucional a la República (1791- 1792)

    • L’Assemblea Legislativa i la qüestió de la guerra contra l’Europa dels prínceps. 

    • La caiguda de la Monarquia i la proclamació de la República.

  • Diferents postures davant la Revolució (1792-1793)

    • La Gironda, la Plana i la Muntanya. 

    • Els sans-culottes.

    • Dones i Revolució.

  • El “Govern revolucionari” (1792/1793-1795)

    • Comitè de Salvació Pública i Comitè de Seguretat Nacional. 

    • El Terror.

    • Termidor.

  • República burgesa (1795-1799)? 

    • El Directori: organització política. 

    • Neojacobinisme i la revolta dels Iguals.

    • 18 de brumari: Napoleó.


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Sep 30 2008

Ségolène Royal demostra la seva força en un míting a París

Ségolène Royal ha vuelto al ruedo político con los brazos en alto, destilando energía y esgrimiendo un agudo sentido del humor. La última aparición pública de la ex candidata presidencial francesa ha causado sensación: ataviada con una informal chilaba de manga corta y pantalones a juego estilo ‘hippie chic’, Ségolène se metió al auditorio en el bolsillo gracias a su carisma, su espontaneidad y una puesta en escena rayana en lo místico. ¿Se convertirá en la nueva gurú del panorama político?

“Estoy aquí hoy y estaré aquí también mañana, pues nada me hará dar marcha atrás en el camino que he elegido y en el que andamos juntos”, proclamaba el sábado por la noche la ex candidata presidencial francesa Ségolène Royal ante 4.000 personas, sobre la escena del Cenit de París.

Vestida con una informal chilaba en tonos azules, la controvertida socialista francesa se desenvolvió a la perfección en la “reunión de fraternidad” organizada por su partido, seduciendo al auditorio parisino con una ágil mezcla de mensajes políticos contundentes e intensas dosis de ironía.

Con las manos acompañando el balanceo de sus caderas, Ségolène Royal se paseaba por el escenario dejando patente que aún tiene mucho que ofrecer. Lo cierto es que la ex candidata a la presidencia francesa, sin notas, apuntador, ni micro, sorprendió por su naturalidad. Utilizando una gestualidad rayana en lo místico y con un punto de descaro e ironía, hizo una aguda descripción de su situación actual en el partido, mencionando a “aquellos que ponen palos en la rueda desde hace tres años”, “los agradables golpes bajos, los blandos ataques, los suaves robos, las amistosas presiones y las encantadoras pruebas personales…” Y continuó: “¡Y desde hace un año y medio, aquellos que se alejan alegremente y los que traicionan con gracia”.

No dejó de lado, sin embargo, su papel de líder político y afirmó que “en estos tiempos difíciles, la izquierda debe permanecer a pesar sus imperfecciones, sus retrasos, sus fricciones, la izquierda debe permanecer para hacer surgir una nueva Francia que espera ser despertada”.

Así, en un atípico mitin, una nueva Ségolène, más expresiva y menos encorsetada, pareció resurgir cual ave fénix en el panorama político galo. Y es que aunque ha puesto en “el frigorífico” su postulación a la dirección del Partido Socialista hasta el congreso previsto para Noviembre, Ségolène Royal ha dejado muy claro que va a presentar una dura batalla a sus competidores.

Font: www.lavanguardia.es

Article complet a:

http://www.lavanguardia.es/lv24h/20080929/53551495735.html

El vídeo a:

http://es.youtube.com/watch?v=SGx_IAimILA

http://es.youtube.com/watch?v=v6a9eLvsC3A


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Sep 30 2008

La televisió francesa prepara una sèrie sobre la vida privada de Sarkozy

La productora Endemol Francia prepara una serie sobre la historia de amor de un líder político de derechas con una top model cantante y con ideas progresistas. ¿Resulta familiar? Quizá porque es exactamente un resumen de la relación entre Nicolas Sarkozy y Carla Bruni.

Los espectadores franceses podrán ver en televisión una versión dramatizada de los amores de su presidente. Varias webs informan de que Endemol Francia ha adquirido los derechos de dos libros sobre la vida sentimental del presidente de la República con la intención de adaptarlos para la pequeña pantalla. Todo un desafío si se tiene en cuenta la presión ejercida por Sarkozy sobre los medios que han tratado su vida privada como un asunto público.

El primero de los libros comprados por Endemol es Ruptures (”Rupturas”). El texto de Michael Darmon e Yves Deray conformaría la primera parte, ya que se refiere al divorcio del político con su primera mujer, Cecilia.

La segunda parte del film se basará en Carla et Nicolas: la veritable histoire (”Carla y Nicolas: la verdadera historia”). Evidentemente, éste trata sobre el romance relámpago entre Sarkozy y la modelo y cantante Carla Bruni.

Parece que no será la última producción de este tipo, puesto que Endemol tiene intención de trabajar con este tipo de publicaciones, enfocándolas desde “una dimensión política”.

Font: www.publico.es

Article complet a:

http://www.publico.es/televisionygente/154848/nicolas/sarkozy/carla/bruni/pelicula


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Sep 30 2008

“La Europa Napoleónica” d’Esteban Canales

Esteban Canales, professor de la UAB, acaba de publicar un interessant llibre sobre l’època de Napoleó. Publicat per Cátedra (Madrid), l’obra ens apropa als aspectes militars, polítics, socials i econòmics del període 1792-1815. És a dir,  des de l’expansió de la Revolució (1792) fins al Congrés de Viena (1815) són tractats acuradament i ens permeten una millor interpretació d’aquest període. L’obra porta per títol: La Europa Napoleónica, 1792-1815.


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Sep 29 2008

Lluís Uria: “La reina de Trocadéro”

Lluís Uría, corresponsal de La Vanguardia en Francia (09/04/2008).

Testigo mudo de un pasado de lujo y derroche, el escritorio, de ébano y bronce, ocupa un modesto rincón de la magnífica exposición dedicada en el Grand Palais a María Antonieta. Odiada y vilipendiada en su tiempo –cuando se la apodaba despectivamente Madame Deficit o La Austríaca, y los panfletos le atribuían incontrolables “furores uterinos”-, la reina mártir se nos presenta ahora, Hollywood y algunas biografías de por medio, como una suerte de Lady Di dieciochesca, moderna, frívola y rebelde.

Los franceses se acercan hoy a la figura de María Antonieta intrigados y fascinados por la personalidad contradictoria y el destino trágico que llevó a aquella joven insustancial, caprichosa y despilfarradora que llegó a París con 14 años procedente de la corte de Viena para desposar al Delfín de Francia, a convertirse en el baluarte ciego e inflexible de la monarquía absoluta y a morir finalmente en el cadalso. Con enorme dignidad, por otra parte. Y se preguntan, más de 200 años después, qué tuvo de gloriosa la decisión revolucionaria de guillotinar al rey Luis XVI y su esposa. Y a tantísimos otros.

Pese a su discreto emplazamiento, el escritorio –muestra del exquisito refinamiento de la época- es una de las piezas más valiosas de la exposición del Gran Palais. María Antonieta se lo encargó en 1784 al reputado ebanista alemán, afincado en París, Adam Weisweiler, que utilizó en su creación madera de ébano, laca de Japón y bronce dorado. Procedente del Museo del Louvre, su emplazamiento original era el gabinete privado de la reina en el Château de Saint-Cloud, desaparecido hace ya largo tiempo.

En medio de la gran profusión de objetos y muebles procedentes del espléndido palacio de Versalles, el escritorio de Weisweiler es –junto a tres sillones y dos candelabros de oro— una de las pocas piezas de la exposición procedentes de Saint-Cloud, un palacio situado tres kilómetros al oeste de la capital, en una colina sobre el Sena, que en 1785 fue adquirido por María Antonieta a Felipe de Orleans, hermano del rey, por seis millones de libras. Convertido a partir de ese momento en una de las residencias reales, el château fue escenario de hechos fundamentales en la historia de Francia.

María Antonieta pasó allí su último verano en libertad. En el estío de 1790, pese a la efervescencia revolucionaria, Luis XVI y su esposa aún confiaban en dar la vuelta a los acontecimientos y estaban lejos de anticipar el final que les aguardaba. Obligados a abandonar el palacio de Versalles y alojarse en las Tullerías, en el centro de París, obtuvieron sin embargo ese verano la autorización para pasar las vacaciones estivales en Saint-Cloud bajo control de las nuevas autoridades. El tiempo pareció detenerse.

Cuentan que la reina, a quien gustaba dar largos paseos en calesa por los magníficos jardines del palacio –diseñados, como en Versalles, por André Le Nôtre-, recibió allí las asiduas visitas de su amigo-amante, el conde sueco Hans Axel Von Fersen, que un año después organizaría la fallida fuga de Varennes. Y mantuvo también, el 3 de julio, una entrevista secreta con el conde de Mirabeau, empeñado en salvar la monarquía. Fue tras ese encuentro que el aristócrata metido a revolucionario, admirado por el coraje –trufado de intransigencia— de María Antonieta, escribiría la célebre frase: “Luis XVI sólo cuenta con un hombre, y es su mujer”. Mirabeau no vivió para ver su final.

Caída la monarquía y ejecutados los monarcas, el château de Saint-Cloud entró en un periodo de duermevela, hasta que nueve años después, en octubre de 1799, Napoleón Bonaparte y sus cómplices reunieron bajo pretextos a los representantes del poder legislativo –el denominado Consejo de los Quinientos- y perpetraron el golpe de Estado del 18 Brumario, que instauró el consulado y abriría el camino del Imperio. En el exterior, las tropas comandadas por el mariscal Joachim Murat -de amargo recuerdo para los españoles- acabaron de convencer a los más renuentes… En 1801, ya en su calidad de primer cónsul, Napoleón convirtió el palacio de Saint-Cloud en una de sus principales segunda residencias y en 1804 proclamó allí el Imperio.

Durante la restauración, Saint-Cloud fue de nuevo la residencia de verano de los reyes franceses –Luis XVIII, Carlos X y Luis-Felipe I- y tuvo sus últimos años de gloria bajo el Segundo Imperio, con Napoleón III, que organizó en el château numerosas fiestas y recepciones. Hasta que llegó la guerra con Prusia y se acabó todo.

El 13 de octubre de 1870, ocupado por las tropas prusianas que rodeaban París, el palacio de Saint-Cloud fue bombardeado por el ejército francés desde las baterías del Mont Valerien y sufrió un devastador incendio que lo destruyó por completo. Las ruinas se mantuvieron precariamente en pie durante veinte años, hasta que en 1891 se decidió su demolición definitiva. Los restos fueron subastados al año siguiente.

Hoy apenas queda nada de aquel suntuoso palacio, al margen de alguno de los edificios de servicio. Pero han sobrevivido sus impresionante jardines, declarados en 1994 monumento histórico. Con 460 hectáreas, algunas de bosque denso, el parque de Saint-Cloud es uno de los grandes pulmones verdes de la capital francesa, al que los parisinos acuden para hacer jogging, pasear en bicicleta o caminar bajo los castaños. Los fines de semana, si luce el sol, se llena de familias haciendo pic-nic sobre la hierba o comiendo en las terrazas de sus restaurantes. Como no hay “piedras”, los turistas ni se acercan.

El gran monumento es el parque mismo. Uno de sus rincones más bellos es el jardín de Trocadéro, creado entre 1823 y 1826 por el rey Luis XVIII para el solaz de sus dos sobrinos pequeños, y cuyo nombre –al igual que el de la gran plaza situada frente a la torre Eiffel- conmemora la victoria de la expedición militar enviada por el monarca francés –los Cien Mil Hijos de San Luis- en socorro de Fernando VII contra los liberales españoles: el 31 de agosto de 1823 las tropas del Duque de Angulema tomaron al asalto el fuerte situado en la isla del Trocadero, en la embocadura norte de la bahía de Cádiz. Caprichos de la historia, hoy la isla forma parte, también, de un parque natural.

Situado en un promontorio, tocando al casco urbano de Saint-Cloud, el jardín romántico de Trocadéro es una maravilla en sí mismo, además de ofrecer unas soberbias vistas sobre la ciudad de París. Las pocas edificaciones que había –el denominado Pabellón Turco, la pasarela que lo unía al palacio- han desaparecido, pero subsiste una riqueza botánica excepcional que lo convierte en primavera en un festival para los sentidos.

Todas la mañanas, temprano, una grulla acostumbra a posarse, majestuosa, en la orilla del estanque –a veces, helado en invierno- donde nada un grupo de patos. Reina absoluta del lugar, ajena por completo a la historia, se deja arrullar por la brisa. El momento es de una paz y una quietud extraordinarias. Un instante de ingrávida belleza.

Algunos nostálgicos, monárquicos y bonapartistas en su mayoría, más preocupados por la imagen de los símbolos -aunque sean de cartón-piedra- que por su autenticidad, promueven desde hace un tiempo la reconstrucción pura y simple del palacio. Como si a Francia le faltaran monumentos -¡Versalles está a sólo 13 kilómetros!- o le sobrara el dinero. Afortunadamente, las arcas del Estado están lo suficientemente “vacías” –Nicolas Sarkozy dixit- como para que el proyecto tenga pocos visos de prosperar.

La grulla, de momento, podrá seguir reinando en Trocadéro.

Font: http://www.lavanguardia.es/paris/


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