La saciedad social

Posted by Pedro Ortega Cano

Resulta curioso cómo pese a ser la sociedad más intercomunicada y con mayores herramientas sociales, es también a su vez la más enferma.

 

Una cuestión importante es que pese a los grandes avances que ha habido en sanidad, nos encontramos ante individuos cada vez más enfermos, sobretodo en relación a enfermedades mentales. No creo que esto sea una coincidencia, pues es fácil observar cómo en vez de intentar buscar soluciones, cada vez la vida está más patologizada. Vemos que los problemas mentales y sociales en realidad no se solucionan, sino que te obligan a convivir con ellos, no se busca la cura a la depresión de una persona por ejemplo, sino que se le medica y se le machaca constantemente con que es una persona depresiva, lo que provoca que esa persona se aferre a la etiqueta y condicione las decisiones de su vida en función a su enfermedad mental, en vez de condicionar su vida a curarse.

 

Un ejemplo de ello es el imperativo de la felicidad, la cual debe ser el objetivo principal en nuestra vida. Irónicamente nadie es realmente feliz, sin embargo, vemos empresas como Media-Markt que ha conseguido la solución perfecta, mercantilizar la “felicidad”, obviamente no es felicidad real, pero mediante una jugada magistral de marketing, ha conseguido convencer gracias al “nunca ser feliz ha costado tan poco” que esos pequeños momentos de “euforia” ante la novedad consumista de un nuevo producto es vista como la felicidad.

 

Ya tenemos dos cosas, el imperativo de la felicidad y la patologización de la vida. Aquí está el esclavo casi perfecto, el cual cree que mediante la mercantilización de su fuerza de trabajo podrá obtener los bienes que le proporcionan la felicidad, uno de los grandes problemas filosóficos de la historia puede ser solucionado en el “Black Friday”. Pero claro, pese a poseer los bienes materiales que decida consumir, esa persona puede sentirse desdichada y contraer una enfermedad mental, ningún problema, simplemente ha de aceptar que es una persona enferma (no vaya a cuestionarse e intentar buscar qué le hace realmente infeliz) y tras esa aceptación se le recetará en una caja de 30 cápsulas la solución a todos sus problemas.

 

El título de la saciedad social no lo he escogido por puro azar, sino por cómo son las relaciones sociales actualmente. Nos encontramos ante un mundo sin fronteras ni de espacio ni de tiempo, en el cual podemos comunicarnos con cualquier persona de cualquier parte del mundo de forma inmediata. Esto hace que sea muchísimo más fácil encontrar gente que no sea de tu alrededor más inmediato con la que puedes formar parte de una red, pero todas estas redes carecen de comunidad (es la misma idea del “fast food” convertido en amistad, consumir algo rápido para ganar tiempo en productividad).

 

Puedes tener a cientos de personas con gustos en común con la que hablar durante horas, pero esas relaciones sociales no van a penetrar en tu vida, lo que provoca un sentimiento de soledad ante el voraz mundo gobernado por el individualismo en el que predomina la supervivencia del más fuerte.

 

El nuevo tipo de relaciones sociales es quizás el mayor triunfo del capitalismo, pues acaba con prácticamente el último escollo que le faltaba, la sociabilidad. Ahora se busca una forma rápida de sociabilización, que en pocos minutos en Facebook en el transporte público puedas sentir saciada tu necesidad de contacto humano.

 

Esto a su vez es un arma de doble filo, pues también puede provocar un empacho social y que muchas personas decidan no tener contacto humano más allá de sus cuatro mil amistades de Facebook con las cuales no habla con ninguna de ellas. Resulta irónico que en esta situación sea precisamente en la que una persona se sienta realmente sola y pueda conllevar al estado anteriormente citado de tener una enfermedad mental (la cual es realmente social) de por vida.

 

Lo cierto es que yo entré tarde con todo el tema de las redes sociales, y el uso que le doy es poco convencional, pues no me gusta tener entre mis contactos a personas que no pueda llegar a conocer en persona, pues las redes sociales las percibo como eso mismo, una red en la que poder encontrar a gente con la que después entablar una amistad real y formar una comunidad. Pues sin la comunidad, el alma, la naturaleza social humanan está muerta.

 

Aquí reside el gran problema que hace de nuestra época la más mediocre en términos verdaderamente humanos, pues la gente rara vez desarrolla habilidades sociales, carece del contacto físico y el afecto de las otras personas. Por mucho que hables con alguien por internet nunca será lo mismo, pues falta el factor humano, mirar a esa persona a los ojos, comprender cómo se encuentra por sus gestos y la autenticidad de responder con inmediatez. Este sería otro tema a tratar, pues por mucha inmediatez que haya en Internet, las contestaciones nunca son en tiempo real, puedes pensar un mensaje antes de escribirlo e incluso cambiar parte del mismo.

 

De hecho, programas como Skype que nos acerca un poco más a la persona (aunque igualmente se pierde muchísima comunicación no verbal) son de los menos usados en contraposición a WhatsApp, el cual es simple mensaje de texto y poco más. Incluso pese a que en la mayoría de veces al contratar una línea de teléfono puedas tener llamadas ilimitadas, la llamada telefónica está en claro desuso, aunque lo que utilicemos sea un teléfono.

 

La solución a todo esto pasa por una renovación constante en el sistema educativo. Actualmente nos encontramos con una educación demasiado especializada y enfocada únicamente en crear la mejor mano de obra posible pero la peor de las personas, excelentes piezas y engranajes con un sueldo precario. Por eso mismo es necesario que el sistema educativo se sepa adaptar a los nuevos tiempos, pero que a su vez enseñe las habilidades sociales necesarias para vivir en un entorno sano y no ser un individuo desprotegido de las fieras del darwinismo social.

 

Otra parte importante sería ir hacia una sociedad más feminista, pues la inmediatez es una clara evidencia de una cultura machista y patriarcal, Son los hombres, o mejor dicho la masculinidad hegemónica, la que busca inmediatez sexual, inmediatez de éxito y una inmediata confrontación con la alteridad que impide el desarrollo de su ego.

 

Siento que me dejo muchísimas cosas en el tintero y que querría desarrollar más en otro texto también mejor escrito, pero tenía la necesidad de soltar al mundo aquello que me angustiaba.


(03/05/2017)

Cabe destacar también que en las redes sociales la cosificación sexual hacia la mujer se acentúa y además se banaliza muchísimo más. También es importante tener en cuenta que no afecta a todas las mujeres de la misma manera, sino que además viene influenciado por la clase social. Cuando una mujer forma parte de una clase social más baja o su poder adquisitivo es menor, vemos como el acoso o la cosificación es proporcionalmente mayor, el motivo principal se debe a que pertenecer a una clase social o a otra afecta principalmente en el entorno familiar, donde habrá más problemas, no solamente económicos que propician una situación en que una pueda ser percibida por los acosadores como una persona más débil y más fácil de manipular y que sus actos o comentarios degradantes tendrán menos repercusión, pues normalmente en la mayoría de casos la persona acosada suele mantener silencio.

También es muchísimo más fácil que se den casos de homofobia y transfobia que acaben siendo igualmente banalizados.

Conforme vaya pasando el tiempo iré ampliando el esbozo.

 

 

Hola, món!

Posted by Pedro Ortega Cano

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