Hay que perder el miedo a decir NO

¿Por qué nos cuesta tanto y nos da miedo el decir un no a las peticiones de otras personas? Será que vivimos en sociedad y somos seres sociales. Es algo natural querer ser aceptado por nuestros seres semejantes, por esto cualquier situación en la cual pueda verse comprometida la relación, nos da miedo.  Por ello, situaciones que no son objetivamente amenazantes como hablar en público, pedir favores, negarnos a peticiones… nos generan miedo ya que con nuestras actuaciones podemos generar opiniones negativas en los demás y, de ahí, que nos rechacen a nivel social. Así por ejemplo, cuando nos negamos a alguna petición de alguien nos entra miedo por si la otra persona se ofende, si se enfada o por si emite un juicio negativo de nosotros…al fin y al cabo que nos rechace y eso repercuta en nosotros.

Un elemento fundamental que tenemos que tener claro para atrevernos a decir “no” no es sólo el derecho que tenemos como seres humanos a tener nuestras propias opiniones, sino también tenemos que entender que a la larga nos ayuda a construir unas buenas relaciones sociales y a sentirnos mejor con nosotros mismos. Si nosotros no actuamos de forma congruente con nuestra manera de pensar y nos movemos por el qué dirán, al final nuestra autoestima se verá gravemente afectada (sentiremos que nos toman el pelo, no podremos ser nosotros mismos, podemos hacer cosas que no queremos hacer…); además, el hecho de siempre acceder a las demandas de los otros por miedo a que se enfaden con nosotros no favorece una buena relación ya que nos podemos meter en una relación despótica y siempre pueden hacernos peticiones a las que no podamos acceder.

Como pautas generales, cuando vayamos a decir “no” tenemos que:

  • No interrumpir a la otra persona mientras habla aunque nos pueda estar afectando a nivel emocional.
  • Intentar empatizar con el otro aunque solo con parte de su discurso, por ejemplo “comprendo que esto no te guste pero…”
  • Intentar decir algo positivo para suavizar la interacción. Por ejemplo: “te agradezco que me digas…”
  • Utilizar la primera persona al hablar
  • No dejarnos llevar por los estados emocionales que se nos puedan producir.
  • Utilizar un tono de voz medio, hablar claro, mirar a los ojos y tener una postura corporal relajada
  • Entender bien que nos piden para poder emitir una respuesta con la que estemos de acuerdo.

Estrategias específicas que podemos usar para decir que no:

  • Disco rayado: se usa para rechazar una petición a la que no queremos acceder. Esta técnica se basa en repetir siempre las mismas palabras y en el mismo tono. Esto sirve para poder expresar nuestra opinión minimizando la activación emocional que nos puedan provocar las palabras de nuestro interlocutor; nos permite no desviarnos del punto que queremos expresar, y nos permite no justificarnos si no queremos hacerlo (simplemente rechazamos una petición).

Un ejemplo de esta técnica es: “lo siento no estoy de acuerdo contigo” o “no te puedo dejar dinero porque lo necesito esta tarde”.

  • Banco de niebla: esta técnica sirve para intentar admitir la parte de verdad o razón que pueda tener nuestro interlocutor, pero manteniendo nuestra opinión y nuestra respuesta. La técnica consiste en coger parte de lo que nos dice nuestro interlocutor y acompañarlo de nuestra opinión. De esta forma nuestro interlocutor se da cuenta de que le estamos escuchando y se siente reforzado, y nosotros damos la opinión sin entrar a exaltaciones producidas por afectaciones emocionales.

Así por ejemplo:

    • “Necesito que me lleves al aeropuerto mañana” – “Entiendo que quieras que te lleve en coche, pero mañana no puedo”.
  • Convenir con la verdad: es una técnica parecida a la anterior. Consiste en rechazar una petición admitiendo la parte de verdad que tiene el interlocutor. Sirve sobre todo para cuando las peticiones se hacen en tonos agresivos, muy demandantes, con voz alzada e incluso con chantaje emocional. De nuevo esta técnica nos obliga a escuchar atentamente al interlocutor y nos obliga a replantearnos nuestra postura.

Así por ejemplo nos podemos encontrar un diálogo del tipo

    • “Yo te he prestado dinero muchas veces, ahora me lo tendrías que prestar tú” – “Es cierto que muchas veces me has prestado dinero, pero ahora mismo no te lo puedo prestar yo”.
    • “Eres un egoísta” – “Puedes tener razón en que a veces me comporto como un egoísta, pero…”.
    • “Estoy harto de que siempre hagas lo mismo” – “Lo tendré en cuenta, pero ahora mismo no…”

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