El filo de la pipa – José A. Noguera

Opiniones críticas sobre política, sociedad y cultura

May 26 2014

El síndrome de Vichy

Para analizar lo que ha sucedido en las “históricas” elecciones europeas de 2014, nada mejor que un ejemplo histórico. En 1940, los alemanes invaden Francia, cae París, y el gobierno francés otorga plenos poderes al general Pétain para firmar el armisticio y establecer un régimen filonazi en el sur de Francia, con capital en Vichy. Ese mismo día, el general De Gaulle escapa a Londres y proclama que encabezará desde allí la resistencia para derrotar al invasor y recuperar la independencia del país. Entonces De Gaulle parecía un insensato, y el argumento de los defensores del régimen de Vichy, que no fueron pocos, era básicamente el siguiente: siempre será mejor claudicar y que nos dejen llevar la administración cotidiana a nosotros que no entregar directamente todo el poder a los alemanes. Argumento que la historia pronto demostró vano, pues los alemanes tenían todo el poder igualmente, con la ventaja añadida de que contaban con peones locales para administrarlo con más facilidad.

Salvando la distancia, que en realidad se reduce a la ausencia de militares en el asunto, eso es exactamente lo que la mayoría de los gobiernos europeos, incluidos el español y el catalán, han esgrimido ante sus ciudadanos para asestarles la mayor somanta de palos económicos y sociales que mi generación ha vivido nunca. La estrategia de Vichy, convertirse en gestor obediente de los mandatos del invasor (léase la troika, los mercados financieros, o Merkel), ha dominado la política europea, española y catalana desde 2010, y la justificación es siempre la misma, la haga el PP, el PSOE, CiU, o más recientemente ERC: ya querríamos no azotaros así, pero como nos tienen invadidos, mejor que seamos nosotros quienes os demos los latigazos, puesto que ellos los darían más fuerte y os dolería más.

En otras entradas de este blog ya dejé dicho que, después de todos los abusos que los disciplinados gobernantes pro-troika han cometido, en cuanto tuviéramos oportunidad de votar habría un terremoto político, y así ha sido: en Europa, en España y en Cataluña. La mitad de la población no quiere gestores que le hagan tragar la invasión con la excusa de dulcificarla si son ellos quienes la administran: quieren resistentes que luchen contra la invasión negándose a gestionarla, pues el precio de la dignidad democrática siempre será menor que el de bajar la cabeza mientras tú mismo te azotas por mandato ajeno. Los ciudadanos votarán cada vez más a quienes les ofrezcan esa resistencia en vez de la estrategia de Vichy, ya sea la Syriza griega, el Frente Nacional francés (¡gran ironía, los herederos del primer Vichy!), Podemos, o partidos “soberanistas”. ¿Alguien pretenderá no entenderlo o reprocharles que, a través de un acto de bajo coste como el voto, prefieran presentar orgullosa batalla antes que doblegarse ante sus maltratadores? Pues sí: todos los tertulianos de los medios de comunicación españoles y buena parte de los catalanes, que bien alimentados por el establishment, siguen buscando reconducir las aguas hacia Vichy.

Futil intento, me temo, porque la jornada electoral de ayer da para cortar mucha tela: desde la cara de susto de Cañete comentando el triste 26% con el que el partido de los sobres ha “ganado” pírricamente, hasta la castaña de un PSOE entregado a dirigentes irresponsables y egoístas que sólo ante una explosión libertaria de sus bases aceptarán la evidencia, pasando por una CiU autoinmolada (palos a gusto no duelen…) que mientras clama que nos dejen votar envía a los mossos a cerrar las urnas del multireferéndum de los movimientos sociales. Sin olvidar, como digo, a nuestros inefables periodistas y tertulianos: los de TV3, por ejemplo, han decidido por su cuenta no que Cataluña es independiente (pues de eso hace ya tiempo) sino que es el único territorio del planeta donde existe vida humana y, por tanto, noticias: en vano trataron ayer los telespectadores de este medio de conocer los resultados en España o el resto de Europa. Por su parte, los de TVE, cuando por mal disimulada obligación tuvieron que dejar de lado la victoria del Real Madrid en la Champions, salieron en tromba a colocar dos mensajes básicos: el PP ha ganado frente al caos de siglas y los de Podemos son extremistas muy peligrosos. Como de costumbre, tenemos aún peores periodistas que políticos.

Para la izquierda anti-troika, sin embargo, se vislumbra una gran oportunidad: existe base electoral para convertirla en un actor político de peso (y quién sabe para qué más), siempre y cuando IU inscriba el open your mind en sus cuarteles y se aparquen personalismos para lograr una coalición unitaria y amplia como la Syriza griega. Sumando los votos de IU-ICV, Podemos y Primavera Europea, dicha coalición hubiera quedado en primer lugar en Asturias; en segundo lugar tras el PP en Madrid, Navarra, Comunidad Valenciana y Canarias (en las dos últimas, cerca de ganar); en tercer lugar, muy cerca del sorpasso al PSOE, en Baleares, Aragón, Cantabria, Galicia y Murcia; y también en tercer lugar pero dando ese sorpasso en Cataluña: casi nada.

En 1945, Pétain fue detenido y sentenciado a muerte por el gobierno de la Francia libre (condena que De Gaulle le conmutó por cadena perpetua). Más suerte tendrán los actuales defensores de la estrategia de Vichy, pero más les vale tomar nota si no quieren acabar colgados de los pulgares (electoralmente, claro).


This entry was posted on Monday, 26 May, 2014 at 17:29 and is filed under Política, Sociedad y sociología. You can follow any responses to this entry through the feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

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