Mejor Lluis Llach que Serrat.

…A A M.F. y a  J.N.

1.-Ahora que van quedando lejos, recuerdo aquellas jornadas aciagas, las noches tristes de octubre del 2017. Se hablará algún día de los puñados de españoles que –sobre todo, entre el 1 y el ocho de octubre, pero también después- lanzaban una humilde señal en sus teléfonos móviles o un aviso a algún vecino y se ponían detrás de unas cuantas banderas españolas y algunas senyeres para recorrer cuatro o cinco calles, sin aparecer ni en la televisión del moviment nacional ni en ninguna otra, para decir simplemente que existían, que querían seguir estando ahí.

Me vienen a la cabeza los casos de Balmes –en plena huelga mussoliniana, aprovechando un vacío dejado por la juerga corporativa-, de Sant Andreu –la noche de un viernes, si no me equivoco-, de Mataró, de Francesc Macià –ésta ya a mediados de octubre, con el emocionante «no estáis solos«-…Te enviaban una filmación y preguntabas “¿Dónde es?”. Dispersos, valientes,  despreciados por los balcones del establishment –“son fachas”-, sin ninguna codicia electoral y sin resignarse a desaparecer bajo el Nuevo Orden.

*

..2.-La manifestación del 8 de octubre ha sido el acontecimiento más importante en la historia politica de Cataluña de los últimos treinta años. Se vino abajo, afortunadamente, el horrible mito que titulaban “Un sol poble”. Antes y después, como ya he dicho, apoyándose en las bromas de “Resistencia Catalana”, en un trapo atado a una escoba, en Manolo Escobar convertido en Silvio Rodríguez o, como comentaba Félix Ovejero, en lo que se tuviera a mano, trataban de hacerse oír aquellos dignos descendientes del Alcalde de Móstoles, aquells quatre arreplegats, contra las violentas vías de hecho, contra el pucherazo vestido de falso referéndum, contra el hostigamiento a las fuerzas policiales.

Cuentan las crónicas íntimas de algunos amigos que uno de los días más tristes fue un intento de juntarse en la plaza San Jaime para cantar “Mediterráneo”. Ocurría que esta bella canción estaba tomando un imprevisto y espontáneo aire resistencial, un triunfo de la sensibilidad  frente a las caceroladas africanizantes. Y entonces se produjo una declaración sorprendente: el señor Serrat exigió el silencio. Los escasos manifestantes ni siquiera se atrevieron a susurrar el himno ya definitivamente divino, impropio de labios mortales.

A muchos nos vino inmediatamente a la cabeza el verso de Manuel Machado:

Hasta que el pueblo las canta,
las coplas, coplas no son,
y cuando las canta el pueblo,
ya nadie sabe el autor.

Procura tú que tus coplas
vayan al pueblo a parar,
aunque dejen de ser tuyas
para ser de los demás.

Que, al fundir el corazón
en el alma popular,
lo que se pierde de nombre
se gana de eternidad

Algunos articulistas reaccionaron agriamente ante esta expresión de elitismo impropia de un continente que ya conoció la Revolución Francesa. Pero era, simplemente,  la canción de siempre: cada vez que se perfila un nuevo Gobierno en España, en Cataluña sólo existe el grupo nacionalista –la “Minoría Catalana”,  tout court–  y con ella se acuerdan, si todo va bien, la modernización del Estado y, si todo va mal, las más miserables concesiones o, lo que es peor, la vista gorda frente al mal. Los demás ciudadanos no cuentan y el señor Serrat ha sido el último que ha querido cerrarles la boca.

**

3.-Por supuesto, Joan Manuel Serrat es un gran cantante. Pero, qué quieren que les diga, ahora se me atraganta cada vez que le escucho. En cambio, oigan, Lluis Llach me gusta cada vez más. Ya, ya sé que coloca unos rollos larguísimos antes de entonar sus directos, pero yo sigo pensando que “Viatge a Itaca” es una magnífica versión de los versos que nos dejaron Kavafis y Carles Riba y que son inolvidables canciones como “Roda” o “Vida” (tanto con Estrella Morente como sin ella).

Y, como soy un sentimental, sigo enganchado a “Cançó a Mahalta”, soberbia expresión musical del poema de Màrius Torres. Hoy mismo, en La Vanguardia, Oriol Pi de Cabanyes comentaba la publicación de la correspondencia entre el poeta y su amada. Y esa ha sido la señal del destino que me ha impulsado a escribir estas notas.

***

Acerca de Joan Amenós Álamo

Professor de Dret Administratiu
Esta entrada fue publicada en Canciones de otros y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload the CAPTCHA.