Cría de caballos y falso referéndum.

1.-En el año 1988, la Sala Segunda del Tribunal Supremo condenó a dos jueces de primera instancia de Barcelona por un delito de cohecho. Ambos ingresaron en prisión y cumplieron su pena, reinsertándose luego normalmente a la vida social. Uno de ellos, por cierto, era un destacado especialista en cante flamenco y se había dedicado a la cría de caballos. Más que el caso concreto, interesa ahora la leyenda que aquellos años corrió por los estrados y que entretuvo las fantasías de los letrados que compartían el enésimo café. Se inventaron historias truculentas sobre tratos de venta de equinos cerrados en los mismísimos juzgados. Aquello jamás se probó y formaba parte de la rebaba chismosa del pleito.

  …     Todo el mundo entiende que usar el despacho judicial para negociar la compraventa de animales es, además de jurídicamente punible, moralmente reprobable. Es una ilícita apropiación de tiempo, de locales e incluso de la propia autoridad por parte de funcionarios que, evidentemente, han de cumplir otras tareas.

*

       2.-Algo parecido ocurre con ese falso referéndum que, según me explica un amigo, dicen que quiere realizarse en Cataluña. Vayamos por partes.

       El Estado es una estructura abstracta. Para decirlo en plan moderno, podría identificarse con una red de puestos de poder formal, de tal manera que cada punto o sede dispone de determinadas funciones, prerrogativas y deberes. Esta asignación concreta es fundamental para seguridad jurídica de la población en general (que, además sostiene económicamente todos y cada uno de los  nodos).

…      En esa telaraña, por tanto, se admiten ciertas cosas y otras –las contrarias a las misiones previstas- son perseguidas (o eso se intenta). Cabe, por ejemplo, la realización de referéndums que, en cuanto asumidos y organizados por la sagrada red, se cubren de garantías solemnes: censos estrictos, locales públicos, aburridos e imparciales funcionarios vigilando el recuento de votos, financiación pública y transparente de la infraestructura, períodos previos de publicidad en medios de comunicación, etc. La malla  normativa respalda la seriedad, la legitimidad y los efectos de la consulta.

A nadie, pues, se le ha prohibido “votar”en estos días. Además de las elecciones formales periódicas, se pueden hacer encuestas, asambleas informales de representantes y otras convocatorias demostrativas de potencia numérica. Pero, fuera del Estado, no hay referéndum posible. Sus ritos, formalidades y controles son su esencia.

…   Se me contestará que lo que se pide por ahí es un tipo de  votación solemne y concreta, que no admite la regulación vigente en el entramado abstracto. En tal caso, propóngase la reforma legislativa pertinente. Aquí está uno de los puntos fundamentales, ya que ello suele considerarse una montaña insalvable. Sinceramente, las modificaciones regulatorias en el sentido de los que ahora defienden el referéndum han sido constantes y favorables. Todas y cada una de las legislaturas se han abierto con un programa de descentralización (con sus vaivenes, de acuerdo, ya sé qué me van a decir, pero no todos los años se gana la Liga). De hecho, prácticamente todo el arco parlamentario actual va en la misma dirección.

Es verdad que, a menudo, el camino que  un sector social propone es relativamente lento, requiere avances electorales, pequeños o grandes cambios legislativos e incluso transformaciones ideológicas que acaben calando en la jurisprudencia. La política es paciencia.  Pero no entiendo por qué razón, por ejemplo, los defensores de la abolición de la propiedad privada han de prepararse para un  largo invierno (confiando en los procesos históricos, en la difusión de sus ideas, en coaliciones milagrosas…) y otros tienen el derecho de avanzar con abusiva rapidez.

…   Es curioso, incluso, que los heraldos de patrias irredentas no hayan explorado la línea de la no-participación (con la excepción de una formación política, más coherente en este punto). Quizá tendría un impacto político formidable, dada la situación de insoportable sumisión que se alega. Pero comprendo que es mejor estar a teta y a sopa.

**

3.-Sin duda, muchas políticas públicas concretas pueden distribuirse mejor. Vamos, por un momento, a dejar este  aspecto en manos de los especialistas. Pero lo cierto es que las viejas costuras de este  Leviatán suelen ceder. Baste un botón de muestra: estamos ante el único Estado del mundo occidental cuya historia común se olvida, se manipula o se ridiculiza en sus propias escuelas públicas. No se trata ni mucho menos de excluir la  saludable crítica del propio pasado. Pero lo que ha ocurrido es que la Leyenda Negra ya no la patrocina la Pérfida Albión (que la está revisando, curiosamente), sino que ahora tiene otros mentores.

Como saben mis lectores, soy una persona muy joven, pero me cansan mucho estas jaranas. Sin embargo, me ha hecho saltar como un resorte afilado la expresión que he leído esta mañana en un rotativo y por la cual se califican las tibias reacciones defensivas del Estado democrático en estos últimos días como “autoritarismo postdemocrático”. Yo no sé si esto es la posverdad, la indigestión de novelas de ciencia ficción o la ignorancia de las reglas elementales del Estado de Derecho. Si la cosa sigue así, un domingo de estos organizo un mercado de caballos en cualquier escuela impunemente saqueada.

Mercado de caballos en As San Lucas. José Mª Álvez (ama). Diario El Progreso (Galicia).

***

Acerca de Joan Amenós Álamo

Professor de Dret Administratiu
Esta entrada fue publicada en Inclasificables. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload the CAPTCHA.