Multas por cualquier cosa

El afán recaudatorio de la DGT o de los cuerpos de seguridad de Estado suele ser insaciable. Es una afirmación que hemos escuchado todos, pero ¿realmente es para tanto? ¿Ponen los agentes demasiadas multas?

Es evidente que las sanciones por infracciones comunes como el exceso de velocidad o conducción temeraria, no deben quedar impunes.

Ahora bien hay otro tipo de infracciones que merecen un capítulo aparte. Infracciones bastante livianas que no son sino un disparate para cualquier conductor que se precio.

Manías o detalles de los conductores, estas sanciones son bastante curiosas a la vez que excesivas.

Conducir con el brazo fuera de la ventanilla

Sí, esta sanción viene legislada en el Reglamente General de Circulación. Una manía de muchos conductores, la mayoría camioneros, que probablemente desconozcan. Conducir con el brazo apoyado en la ventanilla bajar supone un sanción de 80 euros.

Lo más curioso de esto, es que la sanción es aplicable a cualquier pasajero del vehículo. Por lo que si tenemos a un amigo en el asiento de atrás en esta posición, seremos responsables de la multa.

Maquillarnos en un semáforo

Son muchas las mujeres que aprovechan a maquillarse o pintarse los labios en un semáforo.

Esta acción tan común que vemos a diario, supone una multa de 200 euros y dos puntos en el carnet de conducir.

Picotear algo

Si nos da por comernos algo durante la espera del semáforo,obtendremos el mismo resultado que la conductora que decide maquillarse.

Es decir, 200 euros y la pérdida de dos puntos del carnet. Debemos tener cuidado con lo que ingerimos en el vehículo, ya que las consecuencias no son ninguna nimiedad.

Discusiones y afecto al volante

Otra de las infracciones más curiosas expedidas por agentes de autoridad que nos hemos encontrado han sido las referentes a parejas que discutían al volante.

Cualquier cosa que nos pueda despistar cuando estamos conduciendo, como una discusión acalorada nos puede costar 80 euros de multa.

Así, también encontramos el dar un beso al nuestro copiloto/a, que supone la misma multa.

Caducidad de las multas de tráfico

Esa sensación incómoda y llena de ansiedad cuando recibimos una notificación de tráfico es difícilmente olvidable, sobre todo la primera vez.

Nos invaden las preguntas del tipo qué habre hecho, quién ha cogido el coche o si esto se puede o debo reclamarlo.

Por ello es importante conocer todos los entresijos de las notificaciones de Tráfico para obtener el máximo beneficio a través de una reclamación.

Lo primero es conocer los días exactos desde la infracción hasta la recepción de la multa en nuestra vivienda.

Suelen ser unos días, pero también hay veces que esto no es así. La burocracia a veces nos echa una mano y tarda en ejecutar las notificaciones.

Cuando caducan las multas de tráfico

Infracciones leves

Una multa de tráfico tramitada por una infracción leve del conductor caduca a los tres meses. Nos referimos a aquellas infracciones con un importe inferior a cien euros.

Infracciones graves o muy graves

En el caso de las infracciones graves o muy graves, el plazo de prescripción es de seis meses. Estas multas tienen un importe superior a los cien euros antes comentados.

Podremos tramitar la reclamación de la multa en caso de que la multa haya prescrito sin tener nosotros conocimiento de la misma durante el tiempo comentado arriba. Si es así, nos podemos librar del pago a la Administración.

Sin embargo, aunque nosotros no hayamos tenido conocimiento de la multa, esto no significa que la Administración no la haya tramitado.

Tener el domicilio antiguo suele ser un error muy frecuente en estos casos. Si quieren entregar la notificación pero no hemos actualizado nuestro domicilio actual en Tráfico, esta reclamación no valdrá.

Es decir, nos tocará abonar el importe de la multa dejando la reclamación inválida. Las jefaturas de Tráfico nos permiten actualizar nuestro domicilio habitual y evitar confusiones con la Administración.