Plácido

Cabalgata de Reyes Magos del año 1952. Estrella de Oriente. Higuera de la Sierra (Huelva), 1952. Donada por José Sierra Garzón a Museo Virtual de Viejas Fotos

La fotografía anterior me ha llevado hasta Plácido y, afortunadamente, he encontrado un fragmento que me permite mostrar que la inventiva y el genio de Berlanga y Azcona estaban más que enraizados en la realidad. Si tenéis años suficientes como para haber vivido la época, confunde la tentación de la nostalgia por tiempos peores. Navidad, obligada feliz Navidad. Fiesta de fiestas en tiempos sin muchos más motivos para celebraciones.   

About Pedro Molina Rodriguez-Navas

Profesor asociado del Departamento de Periodismo y de Ciencias de la Comunicación de la UAB
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4 Responses to Plácido

  1. José Sierra says:

    Independientemente de todas las similitudes que podais encontrarle, con lo que coincido en Plácido y el realismo que en ella se refleja de una época que yo viví, para mí esta fotografía de la Estrella de Oriente tiene algo muy especial: el conductor de la camioneta era mi padre que murió tres años después, cuando yo tenía once años, lo que supuso un giro de 180º en mi vida. Ya nada fue igual y, aunque ahora tenga 64 años, lo sigo añorando igual que entonces.

  2. Pedro Molina Rodriguez-Navas says:

    Gracias, José, por la fotografía y por el sincero y emotivo comentario. Me alegro de poder contribuir a preservar y difundir recuerdos y a servir de modesta plataforma para necesarios homenajes.

  3. Curiosamente vengo a encontrar esta fotografía de los reyes magos de mi pueblo natal en tu blog. En ella aparece, representando a la Estrella de Oriente, mi madre Esperanza Fernández.

    Creo adecuada la utilización de la foto para ilustrar una época… mi padre se enamoró de ella viéndola así vestida y escribió un poema en albanza a su belleza. Lo transcribo, creo que merece la pena contextualizar la imagen:

    “¡Ya vienen los Reyes, madre!
    ¿Verdá que vienen del cielo?”

    Santa Bárbara se yergue
    con majestad ante el pueblo,
    abajo, las casas blancas
    rutilan níveos destellos.

    ¡Qué bonita está la Higuera
    en esta noche de enero!

    Ya el piafar de los caballos
    rompe el “serrano silencio”
    y al son de agudas trompetas
    abre su marcha el cortejo.
    Ya asoma su pluma, ufano,
    un bello heraldo del Cielo
    con su calzón colorado
    y su capa de oro viejo.
    Ya viene, detrás, la Estrella
    con un raudal de destellos,
    una carita muy blanca
    y unos lindos ojos negros.
    Ya el trepidar de motores
    suena cerca del Paseo:
    son las carrozas que trepan
    por las calles de mi pueblo
    portadoras de ilusiones
    y de mágicos ensueños.
    Carrozas que son regalos
    como llovidos del Cielo,
    pletóricas de sonrisas
    y de artísticos anhelos.
    Pajecillos y pastoras,
    musiquillas de panderos,
    borriquillos juguetones,
    montados por negros siervos,
    que portan sobre sus lomos
    juguetes y caramelos.
    Cien corceles que relinchan
    piafando de puro nervio,
    cien antorchas que enarbolan
    relucientes pajes negros
    van invadiendo las calles
    de franco alborozamiento.

    ¡Qué bonita está la Higuera
    en esta noche de enero!

    “Ya vienen los Reyes, madre”:
    Mira Melchor con su negro
    corcel de crespadas crines
    y espumajante su belfo.

    Frena, Gaspar, tu caballo
    y échame aquí caramelos
    que este niñito no puede,
    no puede andar por sus medios,
    que tiene sus piececillos
    entumecidos y enfermos.

    Y tú, Baltasar, detente
    y escúchame con afecto:
    -Pídele al Niño Jesús
    que sane mis pobres remos,
    que yo no quiero juguetes,
    sino salud, que no tengo,
    y dile que cuando pueda
    iré a llenarle de besos.

    Y también, mi pobre niño,
    quedé atónito y perplejo:
    ante la Estrella de Oriente
    sumíme en locos ensueños:

    ¡Qué bonita va la niña
    con esos ojos tan negros
    y esa palidez de lirio
    en su carita de cielo!

    Mi niño paralítico,
    mi pobre niñito enfermo,
    yo también tengo una pena
    martilleándome el pecho
    y algo tengo que pedirle
    a los Reyes de tu pueblo:

    ¡Esa Estrellita de Oriente
    de tan lindos ojos negros!

    Manuel Ordóñez Sánchez

    Dificil para ellos fue una época dura en la que el libre pensamiento y acción estaba maniatado por la dictadura.

    gracias por difundir

  4. Pedro Molina Rodriguez-Navas says:

    Hola Juan Carlos, no tengo palabras para agradecerte el regalo que me dejas.
    Me alegra saber que te ha parecido bien encontrar esta foto aquí, procuro tratar siempre con respeto a todo el mundo y especialmente a la gente que tuvo que vivir en tiempos tan difíciles, así que está bien recordarlos y poderles hacer algún homenaje público, aunque sea tan sencillo como este.
    Muchas, muchas gracias y hasta pronto.

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