El Doble Check de WhatsApp y el Misterio del “Leído”

Aunque WhatsApp no ha incluido de momento una opción de ajustes de la aplicación para decidir si queremos que uno o varios de nuestros contactos dejen de recibir la notificación de mensaje leído, existen algunos métodos para evitarlo. Como WhatsApp necesita la comunicación de datos para comprobar la recepción de un mensaje, cuando este llega al teléfono, antes de leerlo, basta con activar el llamado “modo avión”.

Esta opción desactiva todas las comunicaciones del móvil. En ese momento, ya se puede acceder a la aplicación de WhatsApp, que contiene el mensaje enviado pero no puede transmitir que este ha sido leído. Después de leer el mensaje, basta con salir de la aplicación (y desactivarla, para evitar que siga funcionando en segundo plano). Después se sale del “modo avión”. El emisor sólo tendrá constancia de que el mensaje ha llegado al móvil, pero no de que el receptor lo ha podido leer.

Otra posibilidad es, simplemente, leer el mensaje desde el centro de notificaciones, en la pan- talla inicial bloqueada del teléfono. Se trata de leerlos, pero no abrirlos. Al no activar directamente WhatsApp, la aplicación tampoco reportará al emisor que ha sido leída. En los iPhone, la aparición del mensaje del centro de notificaciones figura activada por defecto y aparece en la pantalla bloqueada con el texto legible. En los móviles Android, en general hay que abrir en ajustes la opción “mostrar elemento emergente”. De esa forma se pueden leer los mensajes sin que quien los envía tenga constancia de que se han leído. Se trata de opciones que obligan a seguir una serie de pasos y rutinas distintos a los de abrir la aplicación.

¿Qué significan las marcas que aparecen en los mensajes de WhatsApp?

WhatsApp es hoy la gran aplicación de mensajería en mercados como el español, donde se ha convertido en un estándar, con una implantación del 96%. En el mundo, sus cifras son colosales, con 1.200 millones de usuarios activos. Cada día gestiona un tráfico de 50 millones de mensajes por todo el mundo y, según aseguran sus creadores, mantienen siempre la privacidad de sus usuarios y nunca les ofrecerán anuncios.

La aplicación de mensajería fue lanzada en exclusiva para el iPhone y era una aplicación de pago. Quienes entonces la compraron no tienen que pagar hoy por la tarifa anual de uso, ya que gozan de una suscripción de por vida. El resto de los usuarios, después de un año inicial gratuito, debían pagar 0,89euros anuales (ahora gratis), casi nada comparado con el coste de los antiguos SMS a los que WhatsApp ha arrinconado. En febrero pasado, Facebook compró WhatsApp, por la que acordó pagar 13.800 millones de euros, un valor que ha cambiado al alza en los últimos meses por la variación del valor en bolsa de la red social, ya que una parte se pagaba en acciones.

Pese a la compra, los fundadores de WhatsApp prometieron –como hizo Jan Koum en una entrevista con La Vanguardia unos días después– que la aplicación de mensajería nunca se integrará en Facebook ni intercambiará datos de sus usuarios (algo que hoy en día puede saberse que es una mentira completamente despiadada). El fundador de la exitosa app de mensajería recuerda que no tienen datos personales de sus suscriptores: ni nombre, ni edad, ni direcciones, ni tarjetas de crédito. Sólo entregan los mensajes, Sin leerlos.

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A Koum le indigna que los responsables de otras aplicaciones aludan a supuestos problemas de seguridad/privacidad para intentar hacerse con sus clientes. Al estar vinculados a un número de teléfono, con su correspondiente prefijo de país, los mensajes de WhatsApp pueden enviarse desde cualquier parte del mundo a cualquier usuario. El mercado está repleto de aplicaciones de mensajería, pero WhatsApp es una de las primeras. Entre sus mayores puntos fuertes, que es lo que la distingue de muchas aplicaciones de la competencia, está su gran base de usuarios.

El doble check azul de WhatsApp está trayendo más cola de la esperada

Otras apps tienen características de funcionamiento muy buenas, pero crear una base de usuarios que le quite la clientela a una aplicación tan asentada es difícil. Después de un éxito inicial en el iPhone, la aplicación de Koum y Acton llegó al resto de plataformas y hoy se usa en Android, BlackBerry, Windows Phone y las ya descatalogadas Symbian y Series40 de Nokia. Para todas ellas se ha activado la opción de verificar la doble marca azul.

WhatsApp explicó hace algunos meses la activación de este nuevo símbolo y, advirtió de algunas de las condiciones que hacen que no aparezca. Entre ellas, mencionó la posibilidad de que el teléfono del receptor esté apagado o con la batería agotado; la posibilidad de que el receptor pueda “estar dormido, sobretodo si vive en otra parte del mundo”; la posible ausencia de conexión a internet por diferentes causas o el hecho de que “haya visto la notificación en la pantalla del teléfono, pero no ha abierto WhatsApp para recibir el mensaje (esto es muy común en el caso de iPhone)”.

Por último, WhatsApp dio un último motivo por el que puede ocurrir que no se vea la notificación de mensaje leído, por muy duro que pueda parecer: “puede que tu amigo te haya bloqueado”. A todo ello hay que añadir que, si el receptor del mensaje quiere, tiene algunas opciones para evitarlo. Ahora que WhatsApp ya nos permite saber cuando alguien nos ignora, el próximo paso será el de la activación de su servicio de voz. La intención inicial era lanzarlo en el segundo trimestre de este año, pero todo apunta ahora que será a inicios del año próximo. Una buena idea, de cara a futuras actualizaciones, puede ser la posibilidad de desactivar la doble marca azul. Lanzado en el 2009, el servicio de mensajes tiene hoy 1.200 millones de usuarios activos. Con 150 millones de mensajes al día, la ‘app’ se financiaba con una cuota anual de 0,89 euros de sus usuarios (ahora ya es completamente gratis).

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