El XVIII Congreso Internacional de Historia de la Ciencia

Las ciudades alemanas de Hamburgo y Munich acogieron, el pasado mes de agosto, el XVIII Congreso Internacional de Historia de la Ciencia, reunión que organiza cada cuatro años la División de Historia de la Ciencia de la Unión Internacional de Historia y Filosofía de la Ciencia de la Unesco. En esta ocasión, unos mil participantes provenientes de 48 países presentaron sus comunicaciones. El tema central del congreso versó sobre el papel social de la ciencia y su relación con el orden político.

En el congreso, celebrado en Amsterdam, más del 90% de los trabajos presentadas se referían a la historia de las ideas, los métodos y las técnicas científicas. En cambio, en el XVII congreso, celebrado en Berkeley, California, la mitad de las sesiones trataron sobre la historia social e institucional de la ciencia.

Al mismo tiempo, los historiadores prestan mayor atención a las épocas recientes. En Amsterdam las ponencias se concentraban en la historia anterior a 1750. En los siguientes congresos ya se prestó mucha mayor atención a los siglos XVIII y XIX. Y en Berkeley la mitad de las ponencias se referían a los últimos cien años.

Dando importancia a la diversidad cultural

Además, la diversidad de países participantes cada año permite el conocimiento de culturas hasta no hace mucho casi ignoradas en la historia de la ciencia. El creciente interés por la arqueo-astronomía o por la ciencia en la América precolombina son una muestra de ello. La presencia de representantes de Malasia, Irak, Mozambique e Irán, por ejemplo, permite un interesante intercambio entre concepciones culturales y religiosas muy dis tintas.

Fritz Craft, presidente del comité de programas, se refirió, en su discurso, a dos temas que interesan a los historiadores de la ciencia y que se refieren a la historia reciente alemana. Uno es la manera cómo el acceso al poder del Partido Nacionalsocialista forzó a muchos científicos a emigrar. Este hecho ha sido objeto de estudio por parte de los historiadores y sociólogos de la ciencia en varios países.

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La influencia de la ciencia en la sociedad fue comentada por el ex ministro alemán de la Ciencia, que se refirió a la necesaria reforma de los planes de estudio de las carreras técnicas y científicas, pensando en los intereses sociales. También se refirió a la conexión íntima entre política e investigación, porque es en las instituciones de gobierno donde se hace la planificación.

Participantes

La relación entre ciencia y religión siempre atrae atención y produce debates. Hubo también en Hamburgo y Munich muchas ponencias sobre este tema, en el que, a pesar de los diferentes puntos de vista, hubo acercamiento entre los participantes.

Los sesenta participantes procedentes del Estado español formaban el quinto grupo en importancia numérica, detrás de los historiadores de Alemania Fede mI, Estados Unidos, la Unión Soviética y Francia, que, por este orden, eran los que contaban con más representantes. En Alemania había miembros de la Sociedad Española de Historia de las Ciencias, con sede en Zaragoza y presidida por Mariano Hormigón. Entre los participantes catalanes los grupos más numerosos correspondían al Instituto de Historia de la Ciencia Arabe, de la Universidad de Barcelona, representado por Juli Samsó, y al Seminario de Historia de las Ciencias de la Universidad Autónoma de Barcelona, que dirige Manuel García Doncel.

El doctor García Doncel opina que el congreso “absorbió excesivamente la investigación sobre el desarrollo interno de las ciencias”. Por otra parte, el tema central del congreso era tan amplio que recogía ponencias tan diversas como la historia del puerto de Hamburgo y la de la Junta de Ampliación de Estudios de Madrid, ya que ambas eran instituciones gubernamentales. Para posteriores congresos se pensó que resultaba mejor no elegir un tema central que concentre tanto los trabajos. Por otra parte, también se decidió organizar posteriores reuniones en una sola ciudad.

Para el siguiente congreso había dos candidaturas: México y Zaragoza. La votación dio una clara victoria (29 votos contra 9) a la capital aragonesa, que en verano de 1993 organizó el decimonoveno congreso. Para el doctor García Doncel, “este congreso robustecerá la promoción de la historia de las ciencias

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