Gemelolandia, una nueva tienda online de gemelos para camisas

Mis primeros gemelos para camisa fueron un regalo de mi abuelo. Recuerdo que eran antiguos, de la Guardia Civil. Muy antiguos.

He de confesar que no descubrí su verdadero valor hasta años más tarde, cuando mi padre me mostró, con satisfacción, un cajón en el que guardaba su pequeña colección de gemelos para camisa, un total de veintitrés, con un hueco vacío, porque en total había veinticuatro espacios. Entonces no le di importancia, pero al cabo de un tiempo le pregunté por qué había un hueco vacío y, con media sonrisa me explicó “ese hueco lo reservaba para los gemelos de la Guardia Civil que el abuelo te regaló a ti”.

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En ese mismo instante supe que tendría que remediarlo, pero no sabía qué hacer y no lo supe hasta el cumpleaños de mi padre, hace ahora seis meses, cuando me dije a mi mismo que ya era hora de rellenar ese hueco vacío, tan simbólico como emocional. Recuerdo que estábamos cenando en su casa y, a la hora de abrir los regalos se quedó pálido al ver que yo le regalaba los gemelos de mi abuelo, de su padre, que tanto le habían gustado a él. Toda su respuesta fue, con lágrimas en los ojos “sabes que estos gemelos volverán a ti”.

Le acompañé hasta su cajón, para guardar los gemelos en su hueco. Seguía vacío, pero, para sorpresa mía… faltaban más gemelos. No lo comprendía, así que le pregunté qué había pasado con ellos: un par de ellos eran antiguos, los gemelos de su boda, unidos por una cadena que se tuvo que romper en algún momento: solo me queda uno de ese par, el otro se perdió. Los otros tres huecos “han caído por el camino”.

Y ahí se quedó la cosa.

Dos meses más tarde me mandó un WhatsApp un amigo diciéndome que entrara en el siguiente enlace “www.gemelolandia.com” una tienda online de gemelos para camisa. A partir de ahí… la felicidad. Me puse a indagar y descubrí más gemelos de la Guardia Civil, como los de la foto, espectaculares. Fue amor a primera vista: los vi y supe, de inmediato, que esos gemelos de camisa serían míos, y de mi padre. Ni corto ni perezoso me hice con ellos y al día siguiente, cuando me llegaron a casa me fui con mis dos cajitas de Gemelolandia a tomar café con mi padre. Él no se lo esperaba, pero cuando abrió su caja y vio estos gemelos, también de la Guardia Civil, esmaltados en rojo, no me dijo ni una palabra.

Se fue a por el café y cuando me estaba sirviendo un poco de leche me puso los de su padre, los de mi abuelo, los que han dado pie a esta confesión, sobre mi servilleta, diciendo “vuelven a ti porque el abuelo lo quiso así”.

Fue una tarde emocionante. Compaginamos el aroma del café con viejas batallitas. Me explicó el valor de los gemelos para camisa, me dijo que él tenía solo gemelos que le evocaran algo, un recuerdo, un amigo… Antes de irme me invitó a ver de nuevo su colección: los que le acababa de regalar ocupaban el hueco que habían dejado los gemelos del abuelo.

Esa ha sido una de las mejores experiencias padre hijo de mi vida. Pero todavía le espera una emoción a mi padre. En la misma página, he descubierto que en Gemelolandia hay más gemelos que en ningún otro sitio, y solo gemelos de primera calidad y, para colmo, te hacen gemelos a medida, por encargo. He de haceros una segunda confesión: he logrado la complicidad de mi madre para hacernos, entre ambos, con el gemelo cuyo par había perdido mi padre y se lo envié a Gemelolandia. Tengo una reproducción exacta del original. La única diferencia entre el original y el nuevo es que el primero lleva el paso del tiempo en su erosión, pero aguardo pacientemente hasta su próximo cumpleaños para volverle a emocionar rematando su colección, modesta pero llena de emociones.

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