“Aspettando Brexit”. Seminario en Milán sobre el Brexit. 19 de octubre de 2018

El pasado 19 de octubre se desarrolló en Milán el Seminario “Aspettando Brexit: questioni aperte nel mercato interno e nello spacio di libertà, sicurezza e giustizia”. El Seminario estaba organizado por la Universidad de Milán-Bicocca y contaba con la colaboración del Parlamento Europeo y de la Cámara Británica de Comercio en Italia. El comité científico estaba integrado por la profesora Constanza Honorati, Serena Crespi y Paolo Iannucelli.

El Seminario contó con 20 intervenciones, tanto de profesores de distintas Universidades europeas, como de funcionario de la UE y de otras instituciones e integrantes de la Embajada del Reino Unido en Italia y del Parlamento Europeo. Un plantel variado que ofreció perspectivas diversas sobre lo que puede suceder en los próximos meses cuando se formalice la transformación del RU en un Estado tercero.

La sesión de la mañana estuvo presidida por Antonio Tizzano y tras la introducción de las autoridades académicas intervino Ken O’Flaherty, de la Embajada Británica en Italia, quien presentó la posición del Gobierno británico, resumida en la frase “Dejamos la UE, pero no dejamos Europa”, a la vez que indicaba el deseo del RU de conseguir un acuerdo de cooperación ambicioso con la UE.

Los profesores Jacques Ziller y Carlo Curti Gialdino realizaron una introducción general a las consecuencias del Brexit para la UE y sobre la marcha de las negociaciones en el momento de incerteza en el que nos encontramos. En la intervención del profesor Ziller se señaló que el tiempo fijado para el período transitorio (en principio hasta diciembre de 2020) es insuficiente para concluir un acuerdo tan complejo como se prevé que es el futuro acuerdo de cooperación entre la UE y el RU) y se señaló que la salida del RU haría que el papel del Consejo de Europa y del Tribunal de Estrasburgo fuera más relevante.

A continuación se entró en temas más específicos. Kieran Bradley explicó las funciones que desarrollará el Tribunal de Luxemburgo tras el Brexit, esto es, de qué casos se ocupará en relación a este proceso una vez producida la salida del RU. Destacó en particular la dificultad de encontrar una solución para la resolución de disputas entre el RU y la UE sobre la aplicación del acuerdo de salida. La posibilidad de un Comité Conjunto que pudiera remitir los casos en los que se no se llegara a un acuerdo al Tribunal de Luxemburgo fue puesta sobre la mesa, aunque apuntando también las dificultades que presenta tal propuesta.

Michael Wilderspin se ocupó de los efectos del Brexit para el sistema de asilo europeo y lamentó que en la propuesta de acuerdo de salida no se hubieran introducido previsiones sobre este tema. Chiara Amalfitano, por su parte, se ocupó de la cooperación penal y destacó la necesidad de resolver bien los casos pendientes en el momento de producirse la efectiva salida del RU. En la cooperación penal también incidió Luisa Marin, quien subrayó la necesidad de encontrar instrumentos que pudieran sustituir el actual marco de cooperación en la materia. Por su parte Joahnnes Ungerer realizó diversas propuestas en relación al Derecho internacional privado bastante discutibles -a juicio de quien esto escribe-; entre ellas la de “resucitar” el Convenio de Bruselas entre el RU y los estados miembros de la UE que en su día lo habían ratificado. No puede dejar de señalarse que algunos de los presentes hicieron evidentes gestos de desaprobación ante esta propuesta que plantea, evidentemente, muchos problemas.

La sesión de la tarde estuvo presidida por Fausto Pocar, y en ella intervino un representante de la Cámara Británica de Comercio en Italia, Daniel Shillito, y tras él Giovanni Sabatini, quien planteó las enormes dificultades a las que tendrá que enfrentarse el sector bancario al no poder operar ya las entidades financieras británicas con las autorizaciones europeas. El tema de la incidencia del Brexit en materia de Derecho de competencia fue abordado por Gabriella Muscolo y tras ella intervino Paul Torremans, de la Universidad de Nottingham, quien trató los problemas vinculados a la propiedad intelectual, y entre ellos la continuidad británica en el paquete de la Patente Unificada. Apuntó a los argumentos que podrían defender esta continuidad sin entrar en las dificultades (imposibilidades) para esta continuidad derivadas de la exigencia de que el paquete se limite a los Estados miembros de la UE, lo que resulta de la naturaleza de la regulación (Derecho de la UE). En cualquier caso, el profesor Torremans abogó para que el proyecto de Patente Unificada, tanto con el RU como, si no era posible de otra forma, sin el RU, continuara adelante.

Tras él fue mi turno, para ocuparme del Derecho de sociedades. Destaqué la necesidad de que se arbitraran soluciones para las situaciones transitorias, tanto en lo que se refiere a las formas societarias europeas, como en relación a los procesos de transferencia internacional de sede social y fusiones internacionales no concluidos en el momento de la efectiva salida del RU como respecto a los problemas de reconocimiento de sociedades, determinación de la ley aplicable a las sociedades y problemas vinculados a estos.

Concluyó el Seminario con la presentación de Rufat Babayev sobre el estatus de las personas en busca de empleo en el RU durante el período transitorio y tras éste.

Tras esta presentación Bruno Marasà, del Parlamento Europeo, cerró los trabajos explicando la forma en la que el Parlamento Europeo participa en las negociaciones del Brexit, un fenómeno que comparó con un divorcio con hijos; siendo en este caso los hijos los irlandeses; siendo todos conscientes de la necesidad de encontrar una solución para la isla tras el fin de la pertenencia a la UE del RU.

Si tuviera que resumir el Seminario en una palabra diría que ésta es “incerteza”. Se repitió mucho durante todo el día. Al hilo de cada uno de los problemas presentados se explicaron las dudas existentes sobre el régimen transitorio y futuro, dudas que dañarán la seguridad jurídica y exigirán, probablemente, reiterados pronunciamientos de los tribunales internos y del Tribunal de Luxemburgo.

Más allá de esto se constató la general preocupación y casi diría que desolación por la situación en la que nos encontramos, enfrentados a la pérdida de un socio clave en la UE como es el RU. Además se apreció la voluntad de buscar soluciones que permitieran resolver los problemas abiertos y mantener una estrecha cooperación entre el RU y la UE una vez producida la separación de aquél respecto a ésta.

Creo que ya quedan pocas semanas para que sepamos con certeza si habrá un acuerdo de salida o no. El Seminario ha mostrado gran número de problemas que deberán ser abordados a partir del mes de noviembre, ya no en forma pactada, puesto que muchos de ellos no forman parte del contenido del acuerdo de salida que se está negociando, sino de manera unilateral por parte de la UE y del RU. Un escenario difícil que exigirá dedicar muchos esfuerzos para evitar los mayores daños de una separación que, inevitablemente, será traumática.

Rafael Arenas García