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Importaciones de petróleo en China y precio del WTI, 1990-2010

Releyendo el trabajo de fin de Máster de Raúl Velasco, Dos senderos diferenciados de metabolismo energético: China e India, queda claro que el patrón diferenciado de consumo energético de China, que la está distanciando cada vez más de India, sufre un vuelco tremendo con la entrada de China en la Organización Mundial del Comercio (WTO en inglés) en diciembre de 2001. La bajada generalizada de aranceles por parte del resto de países, y su bajo coste de mano de obra propiciaron el salto tan importante en términos de PIB y de consumo energético que vimos en el anterior post.

Este mayor consumo animó las importaciones de petróleo de China, justo en un periodo en el que nos estábamos acercando al cénit del petróleo (Peak Oil) tal y como la propia Agencia Internacional de la Energía tuvo que admitir. La combinación de estos dos hechos tuvo su efecto también sobre el precio del petróleo.

Fig. 1. Importaciones de petróleo en China y precio del WTI, 1990-2010

Importaciones de petróleo de China y precio del WTI, 1990-2010

Importaciones de petróleo de China y precio del WTI, 1990-2010

Fuente: US Energy Information Administration, Importaciones de petróleo y precio del WTI. Puedes bajar el excel con los datos AQUI.

En la Figura 1 se puede observar como el cambio de tendencia en el precio del West Texas Intermediate coincide con la entrada de China en la WTO. Es cierto que la mayor escasez relativa que implica el cénit del petróleo ha influido, pero no deja de ser relevante que el cambio de tendencia coincida con el momento en que China pasó a ser, ya de manera definitiva, la factoría del mundo.

La consecuencia lógica es que la tendencia de los precios del petróleo a medio y largo plazo es al alza, y de hecho se manifiesta en las últimas semanas por el acercamiento del precio del WTI al del Brent (de referencia en Europa y más caro). Esto tendrá consecuencias directas (en forma de empobrecimiento relativo) para países altamente dependientes de las importaciones de petróleo como España, como vimos en otro post.

Si estás interesado en el tema, puedes seguir el trabajo de nuestro grupo aquí.

Dependencia energética en España

Es evidente que España tiene un problema de dependencia energética. No se trata de discutir sobre los escasos recursos de energía fósil en el país, ni siquiera de los aspectos ambientales relacionados. Veamos solo un par de hechos que son altamente preocupantes desde la vertiente económica.

Por un lado, el crecimiento económico va íntimamente ligado al consumo de energía. Como se observa en la figura 1 en los últimos 20 años el crecimiento real de la economía española ha ido de la mano de un crecimiento en la misma proporción del consumo de energía. Esta relación se ve también en la fase de la recesión, con el carácter avanzado del consumo de energía. Este no es un resultado exclusivo de España. Existen numerosos estudios que muestran esta misma relación para muchos países. En este artículo hací­amos una revisión de algunos de ellos. Si aceptamos este resultado, la salida de la crisis mediante el esperado crecimiento económico solo puede llevarnos a consumir más energía.

Fig. 1 Relación entre consumo de energía primaria y PIB en España

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Fuente: Elaboración propia a partir de: Federal Reserve Bank of St. Louis para el GDP y Eurostat Energy Statistics para Gross Inland Consumption.

Por otro lado, más desconocida, pero quizás más importante, es la relación existente entre la productividad del trabajo (medida en euros o dólares por hora) y el consumo bruto de energía por hora de trabajo (medido en MJ por hora). Como se observa en la figura 2, los aumentos de productividad del trabajo han venido de la mano también de un aumento del consumo de energía por hora trabajada. Sirva de aclaración que solo se ha tenido en cuenta aquí el consumo de energía en actividades productivas, y se ha obviado, por tanto, el del sector de los hogares así como la parte de transporte relacionada con el ocio. La figura es bastante esclarecedora. Si queremos aumentar la productividad, es muy probable que tengamos que aumentar el consumo de energía por hora de trabajo (es decir, el nivel de capitalización del trabajo). Si esta relación se mantiene desde 1970 (si no antes), esto quiere decir que no le afectan ni el cambio estructural ni las mejoras en la eficiencia energética. 

Fig. 2 Relación entre la productividad del trabajo y el consumo de energía por hora trabajada en España

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Fuente: Ramos-Martin, J, (2012); “Economía biofísica“, Investigación y Ciencia, Junio, pp.: 68-75.

Así pues, si juntamos los dos resultados, es obvio que el futuro crecimiento económico deseado para salir de la crisis va a necesitar mayores cantidades de energía. Aquí es donde entran en juego los magníficos gráficos desarrollados por BBVA Research.

Fig. 3 Saldo comercial energético y factura energética como porcentaje del PIB para España

saldocomercialyenergetico

 Fuente: BBVA Research, Flash España, 19 de abril de 2013

Como se puede observar en el gráfico 1, el componente energético del déficit comercial ha sido estructuralmente alto en el período estudiado. Crece tanto en valores absolutos como en porcentage del PIB desde que se inicia la espiral creciente de precios del petróleo en 2005. Con la llegada de la crisis, la caída de la actividad económica hace que se reduzca en parte. Sin embargo, los precios continúan siendo altos por lo que aumenta su peso en términos relativos. En la actualidad, el componente energético explica el total del déficit comercial, que no sería tal si no tuviésemos que importar tanta energía.

El gráfico 2, que representa la factura energética como porcentaje del PIB, me recuerda a esta otra figura de un artículo de Charlie Hall. La figura muestra como las últimas recesiones en los Estados Unidos han venido precedidas de un aumento de la factura energética que la ha situado en valores del entorno del 5% del PIB. La figura 3 de BBVA Research nos muestra a su vez que España se está dirigiendo hacia esos valores cercanos al 5%. Esto no hace presagiar nada bueno, o al menos nos indica que podemos estar ante una etapa de crecimiento nulo más larga de lo que se nos viene anunciando, del estilo a la de Japón.

Fig. 4 Precio del petróleo, factura energética y recesiones en Estados Unidos

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Fuente: Murphy, D.J., Hall, C.A.S. (2011): “Adjusting the economy to the new energy realities of the second half of the age of oil”, Ecological Modelling, Vol. 223 (1): 67-71. http://dx.doi.org/10.1016/j.ecolmodel.2011.06.022

A modo de conclusión, España necesita crecer para salir de la crisis y generar empleo. Este crecimiento conllevará un mayor consumo de energía en un momento en el que los precios son altos, por lo que se puede anticipar que la factura energética crecerá y representará una fracción cada vez mayor del PIB. Esto no solo implica un empobrecimiento relativo y una transferencia de renta a los países exportadores de energía, sino que, como hemos visto para el caso de los Estados Unidos, puede desencadenar nuevas y recurrentes recesiones en el medio plazo. En este contexto se hace más necesario que nunca entender que debemos reducir nuestro consumo de energía (o al menos las importaciones) o estar preparados para un mayor empobrecimiento.

Es cierto que el petróleo representa en torno a un 50% del consumo de energía primaria y dado que se usa básicamente para movilidad es más difícil actuar sobre su consumo, pero sí se pueden tomar medidas para reducir el consumo de gas o para cambiar nuestra generación de electricidad. Urge, por tanto, una planificación energética que evite los excesos del pasado (capacidad instalada de ciclos combinados), los fallos regulatorios (como en el caso de la fotovoltáica) y la incertidumbre tanto del futuro de la nuclear (esperemos que nulo) como de las renovables.

Si estás interesado en el tema, puedes seguir el trabajo de nuestro grupo aquí.

 

La próxima subida del precio del petróleo

Leo en el Financial Times que China ha prohibido las exportaciones de diésel anticipando el aumento en la demanda del verano. A esto se le suma que Rusia ha subido los aranceles de exportación del diésel y la gasolina en un 44%. Ambos países quieren controlar la subida de precios interna, pero sin duda provocarán un efecto en cadena en otros países importadores de productos refinados, que con el afán de aumentar sus stocks provocarán una subida de precios y por tanto un repunte de los precios bajos que hemos visto esta semana.

Esta situación está ya provocando subidas de precios. En primer lugar debido a la subida de los combustibles, como en Estados Unidos, en donde la gasolina ha subido más de un 33% en el surtidor en el último año. En segundo lugar, seguirán subiendo los precios de las materias primas, como por ejemplo los cereales. Por un lado la subida de los combustibles implica un aumento de los costes en que incurren los productores, lo que afecta la producción mundial de alimentos y repercute en la soberanía alimentaria, como analizamos en este artículo. Por otro lado, la demanda de carne sigue aumentando en Asia, lo que genera una presión sobre la demanda de cereales a nivel mundial, que está llevando a que el precio de los mismos no pare de crecer, un 71% desde abril de 2010 según la FAO, y con ellos la rentabilidad de los grandes agricultores, como los estadounidenses, como se puede ver en el siguiente vídeo. Este fenómeno también está provocando que aumenten las compras/leasing de grandes extensiones de tierra en otros países para producir los cereales que nuestros países consumen de forma directa (como alimento) o indirecta (como biocombustibles), lo que se conoce como land grabbing. Esto abunda en los problemas de soberanía alimentaria de los países pobres, como denuncian asociaciones como GRAIN.

Los analistas, sin embargo, suelen indicar que se trata de movimientos de los especuladores en los mercados de futuros, cuando en realidad lo que tenemos es un mercado muy ajustado por dos motivos. Del lado de la demanda está el crecimiento económico en la mayoría de países y la recuperación de la actividad económica, que implica un aumento del consumo de energía. Del lado de la oferta, por un lado parece que hemos llegado ya al límite de extracción (el famoso cenit del petróleo), y a esto se le unen los problemas coyunturales como la menor exportación de Libia, según informa la agencia Reuters. Este mercado tan ajustado solo refleja la escasez relativa del petróleo, que irá en aumento en un futuro inmediato y con ella veremos una continua subida de precios. Siempre podrá haber algún altibajo, pero la tendencia es clara, a no ser que las economías empiecen a introducir medidas efectivas para controlar la demanda de energía. Es lo que vemos, además, para el resto de materias primas.